12 DE OCTUBRE

Un día como hoy pero de 1492, Cristóbal Colón arribaba a Guanhani, una isla en la Bahamas bautizada por el almirante como San Salvador, dando con ello inicio a una de las grandes odiseas de la humanidad.

Hay suficiente evidencia histórica e historiográfica que nos hace pensar que Cristóbal Colón no fue el primero en llegar a nuestro continente, y es probable que chinos, vikingos y otros ya hubiesen andado por estos lares siglos antes que él. La diferencia radica que con el arribo de Colón se inicia todo un proceso civilizatorio en el cual participaron todas las potencias mercantilistas europeas (España, Portugal, Francia, Gran Bretaña y Países Bajos) y con el cual el continente americano ineludiblemente terminó integrado a la civilización occidental y al mundo en general.

Colón fue patrocinado por los reyes católicos de España Isabel de Castilla y Fernando de Aragón quienes, a su vez, eran los representantes de los dos grandes reinos españoles que, después de conquistar los reinos de León, Navarra y Granada, habían llevado el peso del final de la Guerra de la Reconquista de la península de manos de los moros. Esa guerra de reconquista había durado 8 siglos y terminó precisamente en 1492. El período comprendido entre la caída de Constantinopla en 1453 y el final de la reconquista española con la caída del reino Nazarí de Granada el 2 de Enero de 1492, se toma como la transición entre el final de la Edad Media y el inicio del Renacimiento en Europa. España, ya unificada bajo los reyes católicos, era una tierra que además de la masa plebe y campesina pobre e ignorante, estaba plagada de un clero dominante, soldados, aventureros, oportunistas y mercenarios que lo único que habían conocido a lo largo de sus vidas era la guerra y el pillaje. Era, a resumidas cuentas, una sociedad altamente militarizada y fuertemente religiosa y dueña de un innegable legado histórico y cultural que se remontaba hasta los fenicios y allende.

Aquellos que llegaron con Colón, el mismo almirante y por supuesto, los que llegaron posteriormente durante la conquista y la colonia, eran fieles representantes de esa sociedad acostumbrada a la guerra, a la búsqueda de riqueza y gloria. Y las nuevas tierras “descubiertas” eran un escenario perfecto para actuar como válvula de escape a esa enorme presión que significaba para esa sociedad el verse libre de conflictos. Y trajeron consigo tanto sus demonios como sus valiosas galas civilizatorias.

A la llegada de Colón, nuestro continente – que debe su nombre al navegante, cartógrafo y viajero italiano Americo Vespucci – había estado y estaba poblado por algunas de las civilizaciones más antiguas y desarrolladas que la humanidad haya conocido jamás. Desde hacía más de 15000 años, América había sido ocupada por grupos humanos desde Alaska hasta la Tierra del Fuego, y del Pacífico hasta el Atlántico; es decir, prácticamente todos los ambientes naturales y su inagotable variedad biológica ya eran conocidos y explotados por nuestros indígenas: los áridos desiertos de las costas peruana y chilena, los desiertos del suroccidente de los Estados Unidos, las grandes planicies de Norteamérica y las interminables pampas argentinas; la monumental cordillera de los Andes y las montañas rocosas, las selvas de Yucatán, Darién y Amazonas y las heladas tierras del norte del Canadá y el extremo sur de América. Estos grupos humanos habían conformado civilizaciones que, en el siglo XV, no tenían nada que envidiarle a las europeas, principalmente la Maya, la Inca y la Azteca que habían alcanzado niveles políticos (Estados), sociales, militares y culturales extraordinarios, pero también civilizaciones intermedias de gran valor como los Hohokam, Pueblo y los Anasazi de Norte América que habían desarrollado habilidades de ingeniería y arquitectura monumentales, sistemas de riego y organizaciones sociales complejas. Los taironas de la Sierra Nevada de Santa Marta quienes alcanzaron complejas formas de desarrollo agrícola y cuyos restos arqueológicos nos hablan de una cultura bastante desarrollada en campos como la ingeniería y la orfebrería. Son notables sus logros alcanzados en la construcción de enormes terrazas de tierra y rocas, cuya función primordial era aumentar el espacio horizontal plano en áreas donde era prácticamente imposible hallar un sitio donde construir una casa; y los taironas no solamente construyeron una o dos casas, sino poblaciones enteras con cientos de casas cimentadas sobre roca, sin emplear materiales cohesivos así como puentes monolíticos, grandes plazoletas enlosadas de piedras bien pulidas, sistemas de canalización de las aguas lluvia que evitaban el lavado y erosión de los empinados perfiles montañosos, y hasta el riego artificial en la árida costa aledaña a su localización geográfica. O civilizaciones enigmáticas como los Huetares en Costa Rica, de la cual aún estamos descubriendo por sus grandes legados en Guayabo de Turrialba (sitio que se cree fue un centro “universitario” y no un cacicazgo como muchos han creído) y por su extraordinario testimonio plasmado en la formidables bolas de piedra (patrimonio de la humanidad) únicas en el mundo y que, aún hoy día, siguen siendo un misterio su significado, aunque ya hayan teorías que hablan de ser la creación de un pueblo excepcional y navegante que recorrió los mares del mundo muchísimo antes de que civilizaciones tan antiguas como la Sumeria aprendieran a escribir. O civilizaciones extintas a la llegada de los españoles que habían alcanzado asombrosos estadios de desarrollo civilizatorio como la Olmeca, la Tiahuanaca en el altiplano boliviano y las Teotihuacana, Tolteca, Zapoteca, Mixteca, pueblos chichimecas, entre otras en Meso-América. Logros de este tipo alcanzados por muchas de nuestras civilizaciones originarias, solamente son posibles en sociedades que los arqueólogos llaman “complejas”, para indicar que han alcanzado altos niveles de manejo de los intereses públicos con un complejo sistema de centralización administrativa y jerarquización de los individuos en el ámbito de lo político.

En síntesis a la llegada de Colón a América y antes del inicio de la conquista y colonización por parte de los europeos de estas tierras, hubo y había en nuestra América civilizaciones extraordinarias que rivalizaban con cualquiera del viejo mundo occidental y mediterráneo como la egipcia, la romana, la griega o la musulmana. Nuestras civilizaciones autóctonas no tenían nada que envidiarle a las civilizaciones europeas, ni siquiera en el desarrollo de las matemáticas (conocieron el cero con los Olmecas 10 siglos antes de Cristo) o las ciencias (astronomía y ciencias agrícolas principalmente), la ingeniería y la arquitectura (todas ellas constructoras monumentales) o en la literatura de la cual, pese a la destrucción de muchas obras por el fanatismo religioso, sobrevivieron testimonios de valor universal como el Popol Vuh y el Libro de Chilam Balam (un compendio de historias y leyendas conservadas por la tradición oral maya).

El 12 de Octubre no es una fecha para festejar un encuentro de culturas porque eso NO sucedió. Lo sucedido fue una aculturación de nuestras grandes civilizaciones por parte de una cultura dominante y esencialmente imperialista, producto de una profunda transformación que se había gestado a lo largo de un período bélico y sociopolítico (15 siglos) dominado por la incertidumbre, la ignorancia, la omnipresencia del elemento religioso exclusivista, la férrea y desigual estructura social del feudalismo y el expansionismo territorial que, aún hoy día, tiene efectos en la cultura occidental: el medioevo. El 12 de Octubre debemos de celebrar, ante todo y sobre todo, el que se nos haya concedido la oportunidad de descubrir y apreciar el grandioso legado que es el pasado de nuestra América y de su innegable aporte al desarrollo de la humanidad, especialmente a partir del siglo XVI. Debemos de celebrar, así mismo, el tener la oportunidad de profundizar el convencimiento de que debemos despojarnos de una vez y para siempre de ese odioso síndrome de “víctima histórica” que nos ha maniatado durante siglos y que ha sido potenciado en el imaginario popular por ideologías aberrantes que lo único que han logrado es señalar una culpa histórica que no tiene resarcisión; y justificar con ello nuestras deficiencias e indolencias para así también justificar sus utopías políticas.

El 12 de Octubre debemos de celebrar nuestra humanidad, esa misma que pese a nuestras deficiencias como especie, ha sobrevivido y crecido gracias al enorme acervo histórico al que todas las civilizaciones del mundo han contribuido. Y al cual nuestras civilizaciones originarias contribuyeron de forma decidida con su innegable genio…

¡¡Honrémoslas conservando y amando su indiscutible legado de grandeza…!!

ERROR DIPLOMATICO IMPERDONABLE

Don Luis Guillermo Solís ha cometido en la Asamblea General de las Naciones Unidas el día 20 de Setiembre del 2016 una de las mayores torpezas de su administración. No solo manchó la imagen internacional de nuestro país, un activo muy valioso para nuestros intereses nacionales en los actuales escenarios geopolítico y geo-comercial, pues varias cadenas noticiosas internacionales han dado cuenta del hecho y lo asocian con el retiro simultáneo y coordinado de la delegaciones de Venezuela, Nicaragua, Cuba, Bolivia y Ecuador, sino que, y he aquí una vergüenza nacional, provocó que Brasil haya llamado a nuestro embajador en Brasilia a consultas como resultado de este desaire a su presidente el señor Michele Temer. O sea, por un lado la opinión internacional nos asocia con los regímenes de países que son claros ejemplos de la izquierda socialista marxista latinoamericana, y por el otro nos vemos envueltos en un incidente diplomático con un país amigo.

Hemos sido puestos, por la torpeza del presidente Solís, en la incómoda situación de tener que dar explicaciones y excusas a un país amigo que además resulta ser la mayor economía latinoamericana y con el cual hemos tenido relaciones diplomáticas y comerciales muy cordiales y sólidas a lo largo de muchas décadas. Para nadie en la diplomacia internacional es un secreto que la cortesía con la que se reciben las excusas y las explicaciones no equivale a un borrón y cuenta nueva. Nada tan lejano de la realidad. Las afrentas diplomáticas entre Estados no son cuestiones para olvidar, son cuentas a cobrar.

Además del penoso proceder, que ha causado indignación en la opinión nacional (sea de opinólogos o de “ignorantes de a pie”, de expertos o de quien sea) también han causado enojo las pueriles excusas dadas por el señor canciller, quien ha quedado muy mal parado por el equivocado manejo y mensaje que escogió para disimular y excusar el horror cometido por su jefe. El gran legado dejado por extraordinarios cancilleres como don Gonzalo J. Facio, don Rodrigo Madrigal Nieto, don Bernd Niehaus, don Bruno Stagno y otros ha sido irrespetado de forma imperdonable.

Y es que seamos sinceros. Lo hecho por el presidente NO refleja absolutamente para nada la idiosincrasia tica, ni mucho menos la larga tradición diplomática de respeto a la institucionalidad democrática de los Estados (y Brasil ES una democracia) y a la merecida autoridad moral que ha caracterizado a nuestro país a lo largo de las décadas en el concierto mundial de las naciones. Lo que hizo don Luis Guillermo, de abandonar la Asamblea General como protesta porque “Costa Rica no está de acuerdo con ciertas situaciones que se han dado en Brasil” antes del discurso del presidente Michele Temer, NO es Costa Rica y NO representa a Costa Rica ni a la gran mayoría de su gente; aunque ya es obvio que si refleja su verdadero talante ideológico, el cual hoy (a pesar de haber tratado de disimularlo desde que estaba en campaña y en lo que lleva de su administración) ha quedado fehacientemente evidenciado. No se necesitan más pruebas ni para confirmarlo ni para afirmarlo.

En síntesis, este opinólogo (para complacer al señor canciller) es del pensamiento que se ha cometido el mayor error diplomático de la historia reciente de nuestro país: ofendimos a un país amigo, nos alienamos con un grupo de países con los que la gran mayoría de este pueblo NO tiene afinidad y quedamos evidenciados de forma difícil de borrar frente a la opinión internacional. No valen las apresuradas excusas de que lo hecho no fue ni acordado ni coordinado con los gobiernos de Cuba ni con los países del ALBA. La percepción a esos niveles de política internacional, es sencillamente vital. Ni más ni menos.

Y para cerrar con una nota tristemente cómica dada la comprobación de la magnitud del horror cometido, hubiese sido más inteligente, por no decir sagaz, el haber dicho que simplemente el señor presidente solo tenía ganas de ir al baño y que ya no aguantaba las ganas… probablemente unas cuantas risas hubiesen sido el precio a pagar, no el carísimo ridículo al que hemos sido expuestos.

LA ALCANCIA

Tengo una alcancía en la que he depositado, año tras año, cada uno de los comentarios idiotas que he hecho. Pesa tanto que ni con grúa la levanto; así que la he dejado quieta ahí donde siempre me ha servido fielmente: en una esquina de mi conciencia.

En ella he depositado mis comentarios idiotas de todas las denominaciones e, inclusive, demasiados se han repetido muchísimas veces. Esta es una clara señal de que mi alcancía solo está para recibir el depósito, no para cuestionar su valor.

¡Soy yo el único responsable de la valoración!

Con el pasar del tiempo me he vuelto más avaro con los depósitos pero eso no significa, para nada, que no siga pasando a dejarle “alguito”, aunque ahora sea de forma más esporádica. Las razones de esa merma son debidas a que, afortunadamente, me he vuelto muy severo con mis valoraciones, a que han desaparecido en gran medida el impulso y las imprudencias juveniles, así como la soberbia y la indiferencia que una vez, no muy lejana en el tiempo, me hacían un asiduo colaborador.

Y aunque suene irónico, estoy muy agradecido de no tener que pasar a cada rato a hurgar la rendija oscura e insensible de mi alcancía para comentarios idiotas. El haber ahorrado por tantos años me está pagando con réditos porque los tesoros que me ha dejado con sus enseñanzas son invaluables, entre ellos, el respeto para conmigo y para con los demás.

Pero, por encima de todos los beneficios, hay una lección en particular que aprecio de sobremanera por lo difícil que me ha sido aprenderla y practicarla. Y es aquella que he resumido en la siguiente frase:

“Si no tienes nada valioso que decir entonces deja que sea el valor de tu silencio el que hable por ti”

Mi alcancía para comentarios idiotas ha cumplido, y sigue cumpliendo, su cometido a cabalidad; y es por su enorme poder didáctico y existencial que se las recomiendo fervorosamente.

LAS DIFERENCIAS ENTRE VENEZUELA Y BRASIL

En Brasil se dio el juicio político contra la señora presidente Dilma Rousseff. El proceso, indistintamente de los recovecos políticos, se dio dentro de un marco democrático institucionalizado y aceptado por todos los involucrados y dio como resultado que la señora Rousseff fuese apartada del poder por 180 días. Las dos cámaras legislativas aprobaron el juicio político, la Corte Suprema de Justicia mantuvo en todo momento su neutralidad y el ejecutivo tuvo sus alternativas para defenderse sin lesionar el marco democrático y republicano del país.

Claro… ya hay quienes gritan ¡Golpe de Estado!

En Venezuela, por el contrario, el ejecutivo tiene secuestrado el poder judicial y el tribunal electoral, con lo cual ha prácticamente anulado el papel de la Asamblea Nacional (depositaria exclusiva de la voluntad popular), ente que fue elegido en elecciones abiertas y democráticas que el partido del actual “presidente” perdió por abrumadora diferencia. Además, las protestas populares, la situación caótica tanto social como económica y política (referendum revocatorio) y de rebote, pero no menos importante, el tener presos políticos; son situaciones que NO enfrenta Brasil a como las enfrenta y fomenta diariamente el régimen de Nicolás Maduro.

En otras palabras, el marco democrático y republicano de Venezuela no solo ha sido irrespetado, sino que que ha sido secuestrado y violentado flagrantemente por el ejecutivo.

El que nuestros ex-presidentes y hasta la OEA estén pidiendo y considerando la aplicación de la Carta Democrática, se justifica a todas luces para el caso de Venezuela, no así para el caso de Brasil. Pero… ya hay gente clamando parcialización de nuestros ex-presidentes (y tácitamente de la OEA) porque nadie, en estos momentos, está pidiendo un trato igual para Brasil.

O sea… ¿Es tal la demagogia y la ceguera ideológica que son incapaces de ver las diferencias entre las circunstancias de ambos países?

REDEFINIR IDEOLOGICAMENTE AL PARTIDO LIBERACION NACIONAL

El partido Liberación Nacional necesita urgentemente recuperar la confianza del pueblo de Costa Rica. No esperar a que circunstancias y coyunturas electoreras lo vuelvan a llevar al poder. El PLN necesita, también urgentemente, re-definirse como organización política en todos los niveles, pero especialmente en el plano ideológico y entender que hoy día, frente a las exigencias de un mundo totalmente distinto al de las décadas de los 40s, 50s, 60s y 70s, sería prácticamente imposible el volver LITERALMENTE a sus raíces ideológicas fundacionales.

Es un hecho que la socialdemocracia se ha estancado y está en crisis, no solo en nuestro país sino a nivel global, y no ha evolucionado al tenor que un mundo globalizado le exige. Por el contrario, en general la socialdemocracia y los socialdemócratas, bastante desconocedores de los principios económicos y políticos que justifican la interacción colectiva actual, se han ido quedando huérfanos ideológicamente y han caído en la tentación (y acción) de pensar que es viable el proponer y sostener una política socialdemócrata en un mundo cada vez más anárquico. En este mundo cada vez más sin reglas, la pérdida progresiva del poder de los Estados nacionales se traduce en ineficiencia fiscal, incapacidad de intervención económica, falta de control del déficit nacional, menor capacidad de redistribución de riqueza y, con todo ello como trasfondo, supeditados a los resultados negativos que conlleva la desigualdad y el consecuente deterioro social. La socialdemocracia NO puede subsistir en un escenario desprovisto de reglas pues sin ellas es imposible un Estado de Derecho, un Estado de bienestar (quimera que la socialdemocracia debe de abandonar) y, por consiguiente, una sociedad en la cual haya cooperación eficaz y redistribución y estabilidad económica, política y social. Si no hay autoridad en el plano político, tampoco habrá reciprocidad en el campo económico y ello, tarde o temprano, nos llevaría a una problemática social que puede, eventualmente, anhelar el advenimiento de un Leviatán autoritario que nos imponga orden y sentido.

La socialdemocracia costarricense, le guste o no a las autoridades del PLN, está en crisis. En una crisis de credibilidad, de definición ideológica, de ausencia de pragmatismo y de solidez teórica tanto política como económica. Y este teatro tan negativo no solo sucede en Costa Rica sino en todo el mundo, pues la socialdemocracia como ideología y modelo político no ha evolucionado con la globalización, sino y por el contrario, se ha adaptado, enquistado y la ha justificado. Ejemplo de ello es la pérdida de preponderancia en Europa frente al embate de movimientos políticos de extrema derecha nacionalista como en Francia, o de izquierda populista y radical como en España y Grecia. Y esa pérdida de preponderancia tiene razones que en general son las mismas en todos lados donde la socialdemocracia una vez fue dominante. Y Costa Rica, por supuesto, no es la excepción:

1- El fracaso del modelo socialdemócrata actual, que se identifica con el promover la igualdad social dentro de una economía de mercado, se hace más evidente (más allá de los resultados electorales) en el aumento de la desigualdad social, la cual se ha disparado aún más como resultado de la crisis financiera y económica global del 2007 – 2009. Es más, grandes sectores poblacionales antes reductos de la socialdemocracia costarricense (PLN), cada vez más vehementemente le reclaman el haberse acercado demasiado a la derecha en asuntos económicos (se le tilda despectivamente de neo-liberal) y por haberse, en consecuencia, alineado a gran parte de la argumentación liberal sobre las privatizaciones y a una apertura en metástasis al comercio internacional sin haber potenciado la eficiencia de las estructuras burocráticas, fiscales, energéticas y de infraestructura necesarias que nos permitiera elevar nuestra competitividad y así ser jugadores de éxito en los mercados mundiales. En otras palabras, la socialdemocracia moderna costarricense mantiene diferencias con la derecha liberal en asuntos relativamente secundarios (derechos de las minorías diversas, la regulación del aborto y otros) pero no en asuntos esencialmente económicos y comerciales. La socialdemocracia, ayuna de un marco ideológico en lo político y de una base teórica sólida en lo económico (como en sus años de esplendor con el keynesianismo) hoy día divaga entre alinearse con el capitalismo liberal en sus diferentes manifestaciones y ponencias teóricas de política económica; o con el socialismo en sus ponencias políticas y sociales. La socialdemocracia costarricense, léase el Partido Liberación Nacional, hoy día es un partido INDEFINIDO en lo ideológico, lo económico y LO SOCIAL. En consecuencia, esos grandes sectores poblacionales que antaño fueron la alianza base de los grandes triunfos socialdemócratas (clases medias y bajas) se han visto desencantados a medida que la desigualdad social, la agudización de la pobreza y la miseria y un desempleo cada vez más difícil de controlar se entronizan en nuestra realidad nacional; lo que ha generado una disconformidad creciente que hace que esa alianza sea muy difícil de restaurar. De hecho, es notoria la desconfianza que muestran estos sectores ante las ponencias socialdemócratas y frente al Partido Liberación Nacional que, indefectiblemente se le tilda, con razón o sin ella, de partido corrupto.

2- Por otro lado, también estamos ante una crisis de gobernabilidad y, en gran medida, frente a una crisis de la democracia misma. Esto debido a una estructura política e institucional cada día más desbordada por el poder de los mercados y por la preponderancia que han alcanzado organismos u organizaciones no democráticas por naturaleza, que restringen de forma creciente el espacio para la decisión y la acción política. Esto se traduce, y lo hemos visto en nuestro país en las últimas 2 décadas, en la incapacidad de transformar la realidad económica y potenciar la distribución de la riqueza, puesto que las herramientas políticas ya no están disponibles, o han sido absorbidas por excesos propios del sistema o, en última instancia, han perdido preponderancia y protagonismo en el desarrollo de los acontecimientos histórico-políticos de nuestro Estado. Estas circunstancias se suman a las de la globalización, lo que hace en extremo difícil el poner en práctica recetas socialdemócratas eficaces.

Ante estas circunstancias, ¿Cuál debe de ser el papel del Partido Liberación Nacional?

No es fácil hacer un dictamen que nos permita definir cuál debe de ser el papel específico del PLN en la actualidad y en el futuro de Costa Rica. No obstante, la historia está disponible para que podamos extraer lecciones que, eventualmente, pueden ser muy valiosas si queremos que este partido perdure y siga siendo un partido importante en la política costarricense. Pero, ante todo, el PLN debe de realizar un examen profundo de conciencia y aceptar que así como ha sido el partido de las grandes propuestas y realizaciones, también es el partido responsable de las grandes distorsiones políticas, económicas y sociales que hoy agobian a Costa Rica. Su responsabilidad es ineludible. Sin ese examen de conciencia y de aceptación de su culpa histórica, el PLN seguirá por el derrotero de la improvisación, la politiquería, el populismo y el mesianismo.

Creo conveniente que el PLN asuma los enormes retos que significan el enfrentar responsablemente los grandes problemas de nuestra realidad nacional, como lo son una reforma fiscal moderna y en concordancia con las necesidades reales que tiene Costa Rica y que permita programas estatales eficientes para el combate del desempleo, la desigualdad, la pobreza y la miseria. Proponer proyectos de ley para reformar hasta sus cimientos el escenario político actual (pétreo, obsoleto y disfuncional), principalmente una reforma parcial a nuestra Constitución Política enfocada en ampliar el periodo presidencial pero supeditado a la censura popular, democratizar la elección de los diputados y también sujetos a la censura popular, reformar la Ley del Referendum Popular y convertirlo en una herramienta eficaz y accesible de manifestación democrática. Una reforma educativa integral en la cual la optimización de la enseñanza esté supeditada a medidas y controles de calidad y a la verificación de sus resultados. Empoderar los gobiernos municipales y promover y desarrollar políticas de desarrollo ambiental y comunal. Reformar la Ley de Servicio Civil con miras a modernizar la contratación pública y eliminar odiosas distorsiones laborales y salariales que hoy pululan en todo el aparato gubernamental. Una reforma profunda a toda la tramitología del Estado que permita la eficiencia burocrática y la optimización de los servicios que ofrece el Estado. Garantías tanto jurídicas como económicas al sector privado que potencien la generación de riqueza. Y garantizar la transparencia en los sistemas de contratación administrativa que generen agilidad en la inversión pública, privada y mixta. Está de sobra claro que todas estas reformas llevaran tiempo, pero también es cierto que las grandes reformas sociales de Costa Rica se hicieron en un período muy corto, y en especial en el año de 1943, así que no hay excusa ante la validez del refrán popular “querer es poder”.

Además, el PLN debe de adaptar su marco ideológico, hoy día casi inexistente por ambiguo, a las exigencias tanto de nuestro país como a las de un escenario global continuamente cambiante. Y si para ello el PLN debe de abandonar los postulados de una socialdemocracia clásica en franco declive, pues hacerlo con donaire y, a la vez, adecuar sus principios fundacionales al rescate de una política social realista, a la promoción de liderazgos jóvenes, audaces y enérgicos y, por supuesto, a la construcción de la autoridad de un Estado moderno, eficaz y eficiente.

Se hace imperativo un congreso ideológico de grandes alcances dentro del PLN, no para rebuscar la permanencia y trascendencia de raíces gloriosas (la historia de nuestro país ya se encargó de ello), sino para proponer nuevos surcos donde sembrar un futuro nacional que re-defina la igualdad tanto social como política y económica dentro de las circunstancias que hoy día moldean el mundo moderno. He sido socialdemócrata desde que tengo uso de razón política, pero también estoy convencido que en los tiempos actuales, tan vertiginosamente cambiantes, hay que tener la capacidad de aprender, desaprender y volver a aprender; y eso mismo debe de hacer el PLN como organización política. El PLN es el partido de las grandes batallas y está, en este momento y en esta disyuntiva histórica, llamado a asumir esa responsabilidad.

¡¡Costa Rica, y su propia historia, se lo exigen…!!

JORNADA LABORAL DE 8 HORAS

“ocho horas de trabajo, ocho horas para vivir, ocho horas de descanso (8 hours labour, 8 hours recreation, 8 hours rest).”

Robert Owen
Gran Bretaña, 1817.

La lucha de los trabajadores por la jornada laboral de 8 horas, y a pesar de lo que digan las organizaciones sindicales nacionales, tiene un origen más antiguo de lo que muchos piensan. Esta lucha se remonta a los finales del siglo XVIII en Gran Bretaña, el imperio mercantiLista más poderoso del planeta en esa época. De hecho, en Australia la jornada de 8 horas fue aprobada desde 1855.

El 1 de Mayo de 1886, en el naciente imperio estadounidense (epítome del “capitalismo salvaje”) en Chicago, Illinois, 200.000 trabajadores iniciaron la huelga por alcanzar la implementación de la jornada de 8 horas en sus trabajos; mientras que otros 200.000 conquistaron las ocho horas con la simple amenaza del paro. A finales de ese mes, se hizo general la jornada de 8 horas que ya estaba prevista en la ley Ingersoll promovida por el presidente Andrew Jackson 1 año antes.

Esa fecha, 1 de Mayo de 1886, ha pasado a la historia y hoy día la celebramos como el día internacional del trabajador, y en recuerdo a los mártires asesinados en Chicago durante aquella huelga laboral de grandes consecuencias en la historia de los derechos de los trabajadores. En Costa Rica la celebramos desde el año 1913.

Pero… pocos costarricenses saben que el 1 de Mayo es celebrado (y feriado) en Costa Rica desde 1857. ¿Y saben que se celebraba el 1 de Mayo en Costa Rica? Bueno, acá les dejo el artículo del decreto ejecutivo emitido y firmado por don Juanito Mora Porras:

“Artículo 8: “En recuerdo del triunfo completo de las armas de Centroamérica y de la rendición y expulsión de las fuerzas filibusteras, el día 1 de mayo será feriado, y se celebrará en toda la República con la solemnidad posible, saludándose el Pabellón (Nacional) en la aurora de dicho día con veintiún cañonazos”.

Interesante, ¿Verdad?

DON JOSE MARIA FIGUERES OLSEN Y EL KARMA DEL “CHIVO EXPLICATORIO”

A lo largo de los últimos 10 años aproximadamente, y entre muchos otros temas, hay uno de nuestra historia política reciente que resalta y atrae por su perdurabilidad y, principalmente, por la controversia y pasiones que desata. Es el caso del ex presidente José María Figueres Olsen.

Es extremadamente notorio que, por más explicaciones que el ex presidente dé sobre sus actos, el imaginario popular y en especial el de sus enemigos políticos, no cesen de insistir sobre puntos que, desde ya hace eones, debieron de desaparecer de la politiquería nacional. Acá el adagio popular tico “… en Costa Rica no hay escándalo que dure 3 días…” como que ha fallado estrepitosamente. La evidencia totalmente empírica me ha llevado a la conclusión de que hay gente que solo puede aceptar un resultado al juicio sumario al que ha sido sometido el señor Figueres Olsen: culpable, sin derecho a apelación y sujeto de cárcel perpetua. Ni más ni menos.

No importa que la comisión legislativa que lo investigó a su regreso al país, y en la cual solo había un diputado del partido político del señor Figueres, NO haya encontrado ABSOLUTAMENTE NADA de que acusarlo (es más, ni siquiera tuvieron la decencia de emitir un reporte de sus audiencias), no importa que la Fiscalía General de La República ni el Ministerio Público tampoco encontraron motivos jurídicos para enjuiciarlo (caso contrario de otro par de personajes políticos de relevancia), no importa que el tribunal de hacienda haya emitido un comunicado oficial en el cual se certifica que el señor Figueres está completamente al día con sus impuestos (incluyendo aquellos que debía pagar por el ingreso de sus asesorías LEGALES a ALCATEL) y, por último, nadie se acuerda que el caso Chemise fue fallado a su favor así como que hubo una condenatoria penal posterior contra aquellos que, con un obvio tinte politiquero y mercantil, escribieron un libro por demás mediocre y difamador que, hasta la fecha, sigue siendo el túnel del tiempo de los fantasmas. Es todo un drama que, hoy por hoy, se ha convertido en leyenda urbana en Costa Rica y en un monumento al karma de chivo expiatorio.

Dado que desde mi juventud he tenido una clara inclinación por la historia, y en especial la historia política costarricense, me di a la tarea de investigar varios aspectos, entre muchos otros, que han resaltado a lo largo de la carrera política del señor Figueres. Me he enfocado en los aspectos negativos medulares de su administración (1994-1998) como lo son el cierre TECNICO del ferrocarril (del cual fui testigo directo e indirecto de mucho de lo que sucedió en esos años) y el cierre del Banco Anglo. Del primero ya publiqué un artículo que se ha hecho popular en internet y que ya compartí en este blogg. Y del segundo, estoy en proceso de terminar una investigación que me ha deparado sorpresas realmente desagradables de cómo se mueven las aguas profundas de la política costarricense. No he hecho estas investigaciones con el afán de defender al ex-presidente (él puede y tiene como hacerlo por sí mismo), sino con el único y muy puntual y personal interés de informarme. Amo la historia nacional, así que me debo a mí mismo esta satisfacción.

De cada caso hay suficiente información oficial que puede ser consultada pues su acceso es libre; y en el caso del Banco Anglo existen no solo archivos de las actas de las reuniones de su Junta Directiva, de los estudios de auditoría (incluyendo los amañados), de los estudios de factibilidad realizados para sopesar la posible fusión del banco con otros bancos nacionales, informes de la comisión legislativa que investigó el caso e informes del Banco Central, sino que también hay COPIOSA documentación judicial y de investigación criminal que consta en los juicios llevados a cabo (resueltos con condenatoria y cárcel a todos los involucrados) en los tribunales de justicia nacionales. En lo referente a las investigaciones y posteriores juicios a los miembros de la Junta Directiva del Banco Anglo, a su gerente general, a los hermanos López y a varios de los MAYORES deudores, entre ellos al que se hizo más famoso – Luis Fernando Chanto – se puede acceder al Ministerio Público y a los por tanto de las condenas que están en los archivos del Ministerio de Justicia y del Poder Judicial.

El Banco Anglo fue cerrado un 14 de Setiembre de 1994, a 4 meses de haberse iniciado la administración Figueres Olsen, que había decidido acoger el informe en ese sentido de una comisión especial nombrada por esa administración y que estuvo integrada por Rodrigo Oreamuno, Elías Soley, Leonardo Garnier, Carlos Manuel Castillo, Adrián Vargas, Ottón Solís y Francisco Antonio Pacheco. El mal manejo del Banco, no obstante, se había iniciado casi 7 años antes con los pagarés de JASEC, así como inversiones dudosas y contrarias a criterio técnico como los bonos basura venezolanos. Esto fue claramente determinado por la comisión legislativa que fue aprobada en la sesión No. 78 del Plenario de la Asamblea Legislativa del 26 de setiembre de 1994 para investigar el proceso y razones por los cuales el banco fue intervenido y eventualmemte cerrado. Esa comisión quedó formada por los diputados Gerardo Trejos Salas, Francisco Antonio Pacheco Fernández, Ottón Solís Fallas, Luis Gerardo Villanueva Monge, Gonzalo Fajardo Salas, Bernal Aragón Barquero y José Antonio Lobo Solera. Finalmente, por Acuerdo No. 2919, queda establecida esa Comisión y se le asigna el expediente No. 12.033, que se inicia el 27 de setiembre de 1994 y que se compone de 86 tomos. El informe de esa comisión es exhaustivo y, esto es importante, es un testimonio de incalculable valor histórico y completamente despolitizado. El mismo puede ser consultado en la Asamblea Legislativa.

Lo interesante, aunque ustedes NO lo crean, es que ni la comisión técnica nombrada por la administración ni la comisión legislativa culparon al presidente Figueres Olsen ni por la intervención y, muchísimo menos, por el cierre del Banco Anglo.

Es cierto que el cierre del Banco Anglo fue un ENORME golpe para el país, y en especial para sus 1760 empleados. De esto no hay duda alguna. Como también es cierto que su intervención y posterior cierre fue una decisión de la administración Figueres Olsen, respaldada por su Consejo de Gobierno, de las más difíciles tomadas durante ese período. Hay pruebas testimoniales suficientes (entre ellas las actas de las reuniones del Consejo de Gobierno) como para asegurar que el presidente NO quería cerrar la institución, pero al final y ante el peso de la evidencia, terminó por aceptar las recomendaciones técnicas emitidas por la comisión que su gobierno nombró.

Aún hoy día, a más de 20 años y cuando ya la economía costarricense ha absorbido de forma total el impacto del cierre del banco más antiguo de Costa Rica, sus efectos sociales y psicológicos perduran en gente que trabajó en esa institución y, por supuesto, en los aspectos financieros (Colones 30 mil millones no han sido, y probablemente NUNCA, serán recuperados) y políticos y POLITIQUEROS que caracterizan nuestro escenario electoral.

He concluido, después de haber hecho toda esta investigación, que el culpar al señor Figueres Olsen por el cierre del Banco Anglo no solo es chabacano e ignorante, sino que demuestra la pequeñez de mente que muchos de nosotros los costarricenses mostramos cuando se nos nubla la razón por el fanatismo ideológico y partidista. Es casi seguro, y en lo personal NO me cabe duda, que el señor Figueres Olsen sea culpable de otras cosas, pero NO lo es del cierre del Banco Anglo. La historia está ahí, ahí están los documentos, ahí están los testimonios, ahí están varios de los actores principales del desarrollo de los acontecimientos; y aún están las instituciones donde se puede consultar la totalidad de las circunstancias que determinaron ese hecho de la historia financiera nacional.

Así mismo, con solo un poco de sentido común y, por supuesto, de malicia indígena; nos daríamos cuenta de que la década pasada, y lo que llevamos de la actual, estuvo manipulada por una mente maestra y maquiavélica que desató los escándalos políticos que desembocaron en el enjuiciamiento de dos ex presidentes opuestos al partido del señor Figueres Olsen, que se estaban gestando intereses políticos de gran envergadura amparados al clamor levantado por un político nacional por la re-elección presidencial, lo que justificaba la urgente necesidad de eliminar posibles y fuertes contrincantes; y que el partido PUSC, en estado comatoso por los escándalos, necesitaba urgentemente nivelar la cancha pues estaba de por medio su misma sobrevivencia como organización partidaria. Entonces… ¿Qué mejor chivo expiatorio que el hijo del caudillo?

Es cuestión de tener un poquito de curiosidad y respeto por la historia nacional. Yo lo hice y les recomiendo que lo hagan. Bien vale la pena adecentar la política nacional pues todos nos veríamos beneficiados ya que, un ciudadano informado es un ciudadano responsable al que es muy difícil manipular.

Háganlo… el beneficio y la recompensa que se pueden obtener, simplemente, NO tienen precio…

APRENDER, DESAPRENDER Y RE-APRENDER

I
El título de este comentario lo dice en su brutal y magnífica totalidad. En estos convulsos tiempos es absolutamente necesario, estoy convencido de ello, el tener la capacidad de aprender, de desaprender y de re-aprender. Vivimos en una época globalizada, interconectada e interdependiente basada en la masificación de las comunicaciones y el conocimiento. Esta época exige de nosotros nuestro mayor esfuerzo y creatividad para dejar de lado metodologías e ideologías aprendidas a lo largo de nuestras vidas que han perdido su vigencia o, por lo menos, su validez está siendo fuertemente cuestionada o en franca decadencia; y aprender nuevos planteamientos, nuevas propuestas y nuevas alternativas que estén en concordancia con los nuevos, sofisticados, complejos y vigorosos desafíos sociales, políticos y económicos que moldean nuestro mundo y, por extensión y consecuencia, a nuestra Costa Rica.

Nuestra época es una época compleja, de eso no hay la menor duda; y debemos de recurrir a toda nuestra capacidad y potencial para analizar problemas y crear soluciones que estén a tono con esa nueva realidad que hoy envuelve nuestras vidas, tanto a nivel individual como social.

II
Desde que tengo uso de razón política me he definido como un socialdemócrata. Hoy, después de largas cavilaciones y de confrontar tantas posiciones distintas que van desde el neo-mercantilismo salvaje y obtuso, el anarquismo liberal y hasta el marxismo pétreo y fanático, me he dado cuenta de que estas etiquetas ya no tienen el sentido que tenían en el mundo de los años setenta, ochenta e inclusive los noventa. Es más, estoy convencido de que ya no tienen sentido alguno y que, cuando me defino de esta u otra manera, me veo como un dinosaurio intelectualoide casi a punto de enfrentar el asteroide de su extinción. He sido testigo de como hasta mis preciadas convicciones keynesianas están siendo repensadas y, en gran medida, superadas o reformuladas. Todas esas posiciones tradicionales de izquierda o derecha o de centro, en el presente están siendo seriamente cuestionadas e, inclusive, dejadas de lado o desechadas por obsoletas. Y no es porque hayan aparecido teóricos iluminados y reformadores del curso de la historia con nuevas y geniales propuestas. No, para nada. Esta época nuestra aún no tiene, desde el punto de vista estrictamente teórico, ninguna similitud con los grandiosos siglos XVIII y XIX; siglos de grandes y reformadoras teorías políticas, económicas, sociales e, inclusive, científicas. Esas mismas que hoy están siendo seriamente cuestionadas y, en algunos casos, hasta demolidas sin contemplación. Pero es que, cuando lo pienso en detalle, todas esas cimeras teorías nacieron a la sombra de profundas convulsiones sociales, económicas y políticas y que, por su naturaleza, fueron asimismo motores de los extraordinarios cambios gestados a lo largo del siglo XIX y que desembocaron en el siglo XX.

III
Y hoy, por suerte, de nuevo estamos en el amanecer de grandes y profundas convulsiones y transformaciones económicas, políticas, sociales, culturales, ambientales y científicas. Y esas transformaciones definirán este siglo XXI y; querámoslo o no, nos están obligando a desprendernos de las viejas concepciones y re-aprender nuevas, complejas y sofisticadas formas de pensar y actuar porque nuestras instituciones y organizaciones sociales, políticas, empresariales, económicas y familiares también se han tornado más complejas y sofisticadas. Y hay que manejarlas con mayor precisión y efectividad en sus funciones productivas, económicas, financieras, tecnológicas y administrativas. Aventurándome a hacer una predicción, creo que muchas instituciones, como hoy las conocemos, no sobrevivirán al empuje de las nuevas propuestas. Y eso, a mi juicio, está bien aunque esa transformación o desaparición vaya a ser un parto muy doloroso.

IV
El empuje que energiza toda esta transformación viene de un segmento poblacional que es masivo, con educación superior, con acceso y manejo de tecnologías sofisticadas, con un profundo sentimiento de insatisfacción e indignación por no tener un campo o espacio de desarrollo, ya sea porque el sistema es incapaz de crearlo o porque el sistema simplemente se lo niega. Esta transformación se gesta en la clase media mundial. No se gesta en los anillos de miseria alrededor de las grandes urbes, o en las empobrecidas zonas rurales africanas, latinoamericanas o asiáticas, o en las poblaciones semi-esclavizadas de India o China o en estados fallidos como Somalía. No se gesta tampoco en los claustros universitarios reservados a las cerradas élites intelectuales y mucho menos se gesta en las élites corruptas políticas y financieras que dominan el mundo, que son, por el contrario, el objetivo específico más claro de este masivo movimiento.

Es un movimiento global que pide y exige una gran gama de cambios ya no solo estructurales, sino que también tritura añejas propuestas ideológicas y políticas. Es un cambio que, aún y cuando parezca incipiente, ha llegado para quedarse y transformar nuestro mundo.

V
El mundo, en su complejidad actual, está cambiando y, al menos en mi opinión personal, lo está haciendo para bien. Por ello, ante las inevitables exigencias de este cambio, debemos de re-inventarnos. Dejar de lado nuestras viejas (que no son tan viejas) concepciones y aprender las nuevas propuestas. Debemos de estar informados, involucrarnos, participar y tener la mente abierta a las nuevas corrientes de pensamiento social, político y económico. Debemos de entender que hay propuestas éticas y morales que nacen de la necesidad vital de una sociedad en franca transformación que reclama dignidad y que está hastiada de las degradantes y ofensivas posiciones de las clases dirigentes, sean éstas políticas o no. Debemos de aceptar que el visionario Alvin Toffler tenía razón al decirnos que “… los analfabetas del siglo XXI no serán los que no sepan leer y escribir… sino aquellos que no puedan aprender, desaprender y re-aprender…” Y, con humildad, me atrevo a agregar que analfabetas serán también aquellos que no sean capaces de entender la magnitud de esta realidad y necesidad existencial y que, en consecuencia, eviten involucrarse.

Nuestra sobrevivencia como individuos y como sociedad depende de que comprendamos la profundidad de los cambios que enfrentamos. No es fácil, pero aquellos que no lo hagamos nos convertiremos en fósiles vivientes y, eventualmente, enfrentaremos el asteroide de nuestra extinción…

LA IGLESIA CATOLICA APOYA EL ESTADO LAICO

La verdad es que yo sí estoy de acuerdo con un Estado laico y, consecuentemente, apoyo la iniciativa del legislador Otto Guevara de revivir este proyecto legislativo.

El que un Estado sea laico NO significa que sea excluyente ni mucho menos que sea ateo. Significa simplemente que hay libertad de conciencia y de práctica religiosa, así como separación de poderes entre Estado e Iglesia.

Yo soy católico y, en ese sentido, estoy de acuerdo con el hecho de que el mismo Concilio Vaticano II defiende y recomienda un Estado laico, a excepción clara y lógica del Estado Vaticano. En su viaje a los Estados Unidos en el 2008, el papa Benedicto XVI declaró “el Estado debe ser laico precisamente por amor a la religión en su autenticidad, que solo se puede vivir libremente”. Además, también este papa dijo claramente con respecto al Estado laico: “es un logro de la civilización que la Iglesia tiene la obligación de proteger”.

Así mismo, el papa Francisco en su visita a Brasil en el 2013 no dejo duda alguna al decir: “La convivencia pacífica entre las diferentes religiones se ve beneficiada por la laicidad del Estado, que, sin asumir como propia ninguna posición confesional, respeta y valora la presencia del factor religioso en la sociedad”.

Es por ello que, en consciencia y concordancia con lo que el Concilio Vaticano II y las más altas autoridades de la Iglesia Católica indican, yo SI apoyo que Costa Rica sea un Estado Laico. Eso sí, jamás apoyaré un Estado ateo como lo es Korea del Norte o la misma China Comunista.

TERREMOTO-TSUNAMI GLOBAL

Y ahora tenemos un escándalo que nació como terremoto y se convirtió en tsunami y que, a medida que van pasando los días, su oleaje ha arreciado y va exponiendo a su paso la magnitud del daño que está causando.

¡Y saber que aún faltan muchos daños más por cuantificar!

A nivel global, este tsunami se puede comparar con el tristemente famoso tsunami del 26 de Diciembre del 2004 en Océano Indico que dejó casi 500 mil víctimas (450 mil muertes y 50 mil desaparecidos aproximadamente). El tsunami ha sido provocado por el terremoto ya mundialmente conocido como “Panamapapers”, con epicentro en Ciudad de Panamá, en una firma de abogados llamada Mossak Fonseca, cuya magnitud es de casi 10 grados en la escala richter del escándalo y con una profundidad que aún no termina de medirse. Las consecuencias de este terremoto-tsunami apenas empiezan a vislumbrarse en regiones como Arabia Saudí, Rusia, Islandia, México, China… y hasta en Costa Rica. Este mega escándalo no está dejando muñeco con cabeza…

En Costa Rica el fortísimo oleaje del escándalo llegó casi instantáneamente pero, a diferencia de otros lares, en nuestro terruño el escándalo ha sido dirigido, en aras de una revolcada interpretación del interés público y de una enfermiza concepción de la libertad de prensa, a despedazar honras y reputaciones. Y además, y sin ningún viso de decoro, a ser utilizada para promover manifiestos y cuestionables intereses políticos y politiqueros y hasta para vendettas personales.

El terremoto-tsunami “Panamapapers” nos ha desnudado completamente al exponer la ética y la moral que como sociedad hemos vilipendiado sin ningún remordimiento ni sentido de culpa. Este escándalo nos está demostrando, de forma incuestionable, cuan enfermos estamos. Somos una sociedad en la cual los principales principios éticos y morales de convivencia los estamos tirando a la basura. El principio angular de nuestro ordenamiento jurídico de la presunción de inocencia vale hoy menos que el papel higiénico reciclado y más barato que NOSOTROS LOS COSTARRICENSES más pobres aún podemos comprar en nuestros supermercados. El tribunal mediático y de la redes sociales condenan sin misericordia y, en ninguno de los dos, es posible la defensa. Son tribunales torquemadianos que se alimentan del resentimiento, la envidia, la venganza, la terquedad, el fanatismo, el cinismo, la ignorancia y del repulsivo efecto del anonimato de la masa.

El escándalo de los “Panamapapers” ha demostrado a nivel global las contradicciones éticas y morales que nos designan como sociedad, propiamente dicho, de nuestra época; y en Costa Rica no ha sido la excepción. Y estas contradicciones éticas van desde cómo fue obtenida la enorme cantidad de información (2.7 terabytes) disimulado el acto con el eufemismo de “filtración” (como si con tal definición se pudiese disimular el acto claro y simple de ROBO) hasta el uso sesgado, tendencioso y malintencionado de esa información para manchar y hasta destruir honras ajenas sin absolutamente aportar ningún tipo de prueba y dejando, en el imaginario, la condena irrefutable y el escarnio.

Desde una perspectiva estrictamente ética, con este escándalo salen a relucir varias apreciaciones que no por ser secundarias, dejan de ser vitales. Entre ellas está el hecho de si es ético y moral si alguien decide invertir su capital fuera de nuestras fronteras, como muchos lo hacen de forma totalmente legal, basados tanto en nuestro ordenamiento jurídico como en el del lugar donde se realiza la inversión, si es ético y moral el divulgar información privilegiada y, a la vez, insinuar (la diferencia es literalmente semántica) ilegalidad y delito en el proceder de aquellos que son nombrados en esa información, si es ético y moral que un Estado paquidérmico, incapaz, ineficiente y atrofiado imponga a sus ciudadanos cuotas impositivas tan altas y que NO son utilizadas para el mejoramiento general del Estado (infraestructura, programas eficientes contra la pobreza y el desempleo, generación y apoyo del emprendimiento empresarial, mejora sustancial de la educación, etc.) y que a la vez sea incapaz de controlar el gasto, la ineficiencia burocrática y las gollerías sindicales. Si es ético y moral que haya personas que decidan sacar sus fortunas (LAS BIEN GANADAS Y GESTIONADAS) fuera de nuestro país y al hacerlo hagan caso omiso del compromiso ciudadano de ayudar a sacar el país del atolladero en el que, de una forma u otra, TODOS hemos permitido que cayera. Es ético y moral que el hedonismo, el egoísmo, la avaricia, la falta de prudencia, el resentimiento y el desprecio por el bienestar de los demás sean los signos de nuestra actual idiosincrasia.

Estoy plenamente convencido de que esta NO es nuestra verdadera Costa Rica. Es la Costa Rica que nos han venido imponiendo y que nosotros como PAIS no hemos sabido reaccionar para evitarlo. Si hay algo bueno que podemos sacar de este terremoto-tsunami es, precisamente, el que abramos los ojos ante la peligrosa conducta social que hemos creado con nuestra insatisfacción, con nuestro egoísmo y con nuestra inacción.

Además, estoy también plenamente convencido de que algunos de los nombres indicados en los más de 75 mil documentos que se refieren a Costa Rica son culpables de corrupción y de delitos, pero ello hay que probarlo en un juzgado de justicia de la nación, no en un juzgado virtual e intolerante como Facebook u otras redes sociales. Así mismo, tengo el convencimiento de que la inmensa mayoría de los nombres ahí citados son de personas que actuaron apegadas a la ley y que, en consecuencia, NO son culpables de delito alguno. Pero sobre todo, estoy profundamente convencido de que las contradicciones éticas y morales que nos agobian como sociedad son las que, en realidad, están deteriorando peligrosamente nuestra estabilidad nacional. Estas contradicciones éticas y morales son las que, amparadas al relativismo y el revanchismo ideológico y político, justifican y validan un comportamiento tan execrable como el demostrado por medios masivos de comunicación, por nuestras élites políticas, por nuestras élites empresariales y, por supuesto, por nuestra población en general.

Umberto Eco dijo, quizás de forma resignada, que “las redes sociales le han dado voz a los imbéciles”. No soy quien para contradecir está afirmación tan despectiva como demoledora, pero si soy quien para no estar de acuerdo con ella y pensar, por el contrario, que las redes sociales son las que también le han dado voz a los que queremos cambiar el mundo para bien, y especialmente nuestro país, incluyendo en el proceso a los imbéciles…