TERREMOTO-TSUNAMI GLOBAL

Y ahora tenemos un escándalo que nació como terremoto y se convirtió en tsunami y que, a medida que van pasando los días, su oleaje ha arreciado y va exponiendo a su paso la magnitud del daño que está causando.

¡Y saber que aún faltan muchos daños más por cuantificar!

A nivel global, este tsunami se puede comparar con el tristemente famoso tsunami del 26 de Diciembre del 2004 en Océano Indico que dejó casi 500 mil víctimas (450 mil muertes y 50 mil desaparecidos aproximadamente). El tsunami ha sido provocado por el terremoto ya mundialmente conocido como “Panamapapers”, con epicentro en Ciudad de Panamá, en una firma de abogados llamada Mossak Fonseca, cuya magnitud es de casi 10 grados en la escala richter del escándalo y con una profundidad que aún no termina de medirse. Las consecuencias de este terremoto-tsunami apenas empiezan a vislumbrarse en regiones como Arabia Saudí, Rusia, Islandia, México, China… y hasta en Costa Rica. Este mega escándalo no está dejando muñeco con cabeza…

En Costa Rica el fortísimo oleaje del escándalo llegó casi instantáneamente pero, a diferencia de otros lares, en nuestro terruño el escándalo ha sido dirigido, en aras de una revolcada interpretación del interés público y de una enfermiza concepción de la libertad de prensa, a despedazar honras y reputaciones. Y además, y sin ningún viso de decoro, a ser utilizada para promover manifiestos y cuestionables intereses políticos y politiqueros y hasta para vendettas personales.

El terremoto-tsunami “Panamapapers” nos ha desnudado completamente al exponer la ética y la moral que como sociedad hemos vilipendiado sin ningún remordimiento ni sentido de culpa. Este escándalo nos está demostrando, de forma incuestionable, cuan enfermos estamos. Somos una sociedad en la cual los principales principios éticos y morales de convivencia los estamos tirando a la basura. El principio angular de nuestro ordenamiento jurídico de la presunción de inocencia vale hoy menos que el papel higiénico reciclado y más barato que NOSOTROS LOS COSTARRICENSES más pobres aún podemos comprar en nuestros supermercados. El tribunal mediático y de la redes sociales condenan sin misericordia y, en ninguno de los dos, es posible la defensa. Son tribunales torquemadianos que se alimentan del resentimiento, la envidia, la venganza, la terquedad, el fanatismo, el cinismo, la ignorancia y del repulsivo efecto del anonimato de la masa.

El escándalo de los “Panamapapers” ha demostrado a nivel global las contradicciones éticas y morales que nos designan como sociedad, propiamente dicho, de nuestra época; y en Costa Rica no ha sido la excepción. Y estas contradicciones éticas van desde cómo fue obtenida la enorme cantidad de información (2.7 terabytes) disimulado el acto con el eufemismo de “filtración” (como si con tal definición se pudiese disimular el acto claro y simple de ROBO) hasta el uso sesgado, tendencioso y malintencionado de esa información para manchar y hasta destruir honras ajenas sin absolutamente aportar ningún tipo de prueba y dejando, en el imaginario, la condena irrefutable y el escarnio.

Desde una perspectiva estrictamente ética, con este escándalo salen a relucir varias apreciaciones que no por ser secundarias, dejan de ser vitales. Entre ellas está el hecho de si es ético y moral si alguien decide invertir su capital fuera de nuestras fronteras, como muchos lo hacen de forma totalmente legal, basados tanto en nuestro ordenamiento jurídico como en el del lugar donde se realiza la inversión, si es ético y moral el divulgar información privilegiada y, a la vez, insinuar (la diferencia es literalmente semántica) ilegalidad y delito en el proceder de aquellos que son nombrados en esa información, si es ético y moral que un Estado paquidérmico, incapaz, ineficiente y atrofiado imponga a sus ciudadanos cuotas impositivas tan altas y que NO son utilizadas para el mejoramiento general del Estado (infraestructura, programas eficientes contra la pobreza y el desempleo, generación y apoyo del emprendimiento empresarial, mejora sustancial de la educación, etc.) y que a la vez sea incapaz de controlar el gasto, la ineficiencia burocrática y las gollerías sindicales. Si es ético y moral que haya personas que decidan sacar sus fortunas (LAS BIEN GANADAS Y GESTIONADAS) fuera de nuestro país y al hacerlo hagan caso omiso del compromiso ciudadano de ayudar a sacar el país del atolladero en el que, de una forma u otra, TODOS hemos permitido que cayera. Es ético y moral que el hedonismo, el egoísmo, la avaricia, la falta de prudencia, el resentimiento y el desprecio por el bienestar de los demás sean los signos de nuestra actual idiosincrasia.

Estoy plenamente convencido de que esta NO es nuestra verdadera Costa Rica. Es la Costa Rica que nos han venido imponiendo y que nosotros como PAIS no hemos sabido reaccionar para evitarlo. Si hay algo bueno que podemos sacar de este terremoto-tsunami es, precisamente, el que abramos los ojos ante la peligrosa conducta social que hemos creado con nuestra insatisfacción, con nuestro egoísmo y con nuestra inacción.

Además, estoy también plenamente convencido de que algunos de los nombres indicados en los más de 75 mil documentos que se refieren a Costa Rica son culpables de corrupción y de delitos, pero ello hay que probarlo en un juzgado de justicia de la nación, no en un juzgado virtual e intolerante como Facebook u otras redes sociales. Así mismo, tengo el convencimiento de que la inmensa mayoría de los nombres ahí citados son de personas que actuaron apegadas a la ley y que, en consecuencia, NO son culpables de delito alguno. Pero sobre todo, estoy profundamente convencido de que las contradicciones éticas y morales que nos agobian como sociedad son las que, en realidad, están deteriorando peligrosamente nuestra estabilidad nacional. Estas contradicciones éticas y morales son las que, amparadas al relativismo y el revanchismo ideológico y político, justifican y validan un comportamiento tan execrable como el demostrado por medios masivos de comunicación, por nuestras élites políticas, por nuestras élites empresariales y, por supuesto, por nuestra población en general.

Umberto Eco dijo, quizás de forma resignada, que “las redes sociales le han dado voz a los imbéciles”. No soy quien para contradecir está afirmación tan despectiva como demoledora, pero si soy quien para no estar de acuerdo con ella y pensar, por el contrario, que las redes sociales son las que también le han dado voz a los que queremos cambiar el mundo para bien, y especialmente nuestro país, incluyendo en el proceso a los imbéciles…

MI PATRIA ES COSTA RICA

Mi patria no es solo
el Reventazón o el Virilla,
o Chira, Venado y Calero…
Mi patria no es solo
San José o Puriscal,
Puntarenas o Nicoya…

Mi patria no es solo el Zurquí,
ni las llanuras sancarleñas,
ni los balcones bohemios y vetustos
del Barrio Amón o del Club Unión.
Mi patria no es solo Sixaola
ni San Vito de Java,
ni Quepos ni Golfito,
ni Paso Canoas
ni Peñas Blancas…

¡Mi patria es mucho más
que lugares y nombres…!

Mi patria no es
solo la tierra
donde lloré por primera vez,
donde amé por primera vez
y donde dormiré por última vez…

Mi patria no es solo
el lamento o la desconfianza
del bribrí, el cabecar,
el cholo o el guaymie,
ni el patuá del negro caribeño,
ni el yupipía del sabanero,
ni el silencio burlón del cartago
o la alegría contagiosa del costero.

No es solo la tristeza o el llanto
del indigente o el miserable,
ni la altanería o la prepotencia
del poderoso.
Ni las heridas que se arrugan
y enquistan en la indiferencia,
en los clichés y los refugios
del “pura vida” y “la Suiza centroamericana”.

Mi patria no es solo
el malecón que vigila
al mar infinito y lozano,
o el volcán que imponente
se eleva hasta un cielo
azul y prístino;
o el río impetuoso
que moldea las montañas
y desafía la humana osadía.

Mi patria es mucho más
que tiempos y recuerdos,
gentes y costumbres,
amores, envidias y odios…

Mi patria no es solo
una democracia resfriada
ni una libertad confusa
y llena de remiendos.
Democracia y libertad
a las que hemos ultrajado
y abusado sin reparo ni castigo…

Mi patria no es solo
el tugurio intimidante
y hoguera de conciencias,
ni el barrio exclusivo
rodeado de gendarmes,
murallas y alambres de navaja.
No es solo
la opaca casa de cristal,
el laberíntico palacio azul,
el fortín, el valle central,
los “malls” que brotan como plagas
ni el Festival de la Luz
o la fresca brisa decembrina.

¡No… !

Mi patria,
esta que llamo mi patria,
es mucho más que la suma
o la resta que llena o vacía
un insano nacionalismo…
Mi patria es un todo
vertido en indomable amor
que obliga y respeta,
que vive y se alimenta todos los días
de todas – y otras no dichas-
estas pinceladas.

Mi patria es este fervor
por su gente,
por su mar, su cielo,
sus ríos, sabanas y montañas.
Mi patria es el resplandor
y la intensidad de toda esta tierra.
Es la generosidad
que reclama honestidad
y trabajo.
Una madre cobijada
y que nos cobija
con la sábana multicolor
del blanco, azul y rojo.

¡Mi patria es una sola obligación,
una sola promesa, un solo destino,
y un solo nombre…!

¡Mi patria es Costa Rica…!

Mario I. Franceschi
Diciembre del 2015.

LA NOCHE

Es sintomático: Cada vez que a un ex candidato presidencial le es dado el micrófono, la grabadora o las cámaras televisivas para sus diatribas, se decanta como catarata con su consabido estribillo de “la larga noche neoliberal” o, simplemente, “los neoliberales”.

Una forma, por demás peyorativa, de englobar a TODOS aquellos que no pensamos como él y sus acólitos y que, obviamente, no somos “sus amigos”…

Pero, como todo en la politiquería panfletaria de la izquierda INFANTIL costarricense (Correa): sin sustancia ni, por supuesto, definición y conocimientos sólidos de un término que ha sido usado y abusado para justificar la continuidad de una ideología pétrea, caduca y fallida. La idea es, simple y llanamente, el golpe mediático, la polarización social y la zalamería populista.

Y hay que reconocerlo: es un esfuerzo sobrehumano por permanecer vigente en el prisma electoral de un país que, como el nuestro, ha caído en una profunda y miserable mediocridad política… tierra fértil para desvaríos y desvíos como los del personaje aludido y su partido político…

Después de que una noche termina, nace un nuevo día. Y el nuevo día empieza con el amanecer. Esa es la ley de la naturaleza. No hay contradicción alguna en esta simple afirmación. A la noche ni al amanecer se les puede “obligar” a “ser” o “existir”…

No obstante, y permítanme una libertad literaria, usaremos la palabra noche (pena da el reiterado uso y abuso de una palabra tan llena de significados vitales para la humanidad para fines político-panfletarios de la izquierda nacional) y le agregaremos el adjetivo en forma femenina “larga” para resumir, sin más preámbulos, el tema de este pequeño artículo:

“La larga noche de 17 años del socialismo del siglo XXI latinoamericano (ligada al larguísimo invierno comunista de más de 165 años iniciado en la Alemania de mediados del siglo XIX) que ha ensombrecido con sus tinieblas a tantos países hermanos, está llegando a su final. Ya el amanecer empieza a despuntar en el cono sur y; desde la Tierra del Fuego y la Patagonia, habrá de irse extendiendo hacia el norte de toda nuestra Latinoamérica.”

En fin, y solo como alegoría poética, no hay noche que no encuentre su amanecer y no hay invierno que no entregue sus fríos al renacer de la primavera. El invierno comunista ya hace rato cedió ante la primavera (solo algunos rincones antárticos aún sufren sus rigores) y la larga noche del ALBA (¡Qué ironía y contradicción semántica!) ya está viviendo los rayos de un revoltoso sol matutino.

Saludo, de forma efusiva, el coraje del pueblo argentino que decidió, EN LAS URNAS, acabar con esa larga noche de pesadillas, así como a los pueblos de Brasil, Perú y Bolivia que están gestando esos cambios. Pero sobre todo, al pueblo venezolano, país donde se gestó este retorcido experimento socialista llamado ostentosamente “Socialismo Siglo XXI”, por su valiente lucha por recuperar su país.

Y solo espero y confío que esa apuesta por un cambio político vital no sea traicionada como lo fue y ha sido el anhelo nacional por el “cambio” que el “país de las bolas de piedra” masivamente clamó en las urnas en el 2014.

¿NO MAS RECOPE?

Hagamos algunas preguntas y reflexiones antes de poder contestar.

Primero una breve reseña histórica:

1- En 1961 se funda, por un grupo privado Allied Chemical, la Refinadora Costarricense de Petróleo S.A. (RECOPE S.A.) y se inicia la gestión de permisos ante el Estado para iniciar operaciones a gran escala. En 1963 los permisos y contratos son otorgados por la Asamblea Legislativa; y ese mismo año se inicia la construcción de la refinería en Moín, la cual se termina en 1967. Al mismo tiempo se inicia la instalación de la primera línea del poliducto y se termina la construcción del plantel en Ochomogo. En 1969 se funda el sindicato de RECOPE. En 1972 se inician los contactos para comprar por parte del Estado costarricense las acciones de la refinería. Costa Rica era dueña del 15% de las acciones y Allied Chemical del otro 85%. El avalúo determinó un valor de USD16.0 millones de aquella época. En 1974 Costa Rica compra por la ridícula y sorpresiva suma de USD1.00 (un Dolar estadounidense) RECOPE S.A. y, al mismo tiempo, se le condona a nuestro país una deuda de Colones 4.0 millones que se tenía con Venezuela por el suministro de petróleo. Desde finales de la década de los 60s ya se habían iniciado investigaciones por parte de nuestro país por denuncias de corrupción y de incumplimiento de contratos por parte de la empresa mayoritaria, aspectos éstos reafirmados en el informe final de 1971. En 1975 por decreto ejecutivo se nacionaliza la distribución nacional de combustibles y por ley se prohíbe a RECOPE operar estaciones de servicio al detalle y, en consecuencia, estas estaciones o “bombas” quedan en manos privadas. En 1993 la Asamblea Legislativa mediante la aprobación de la Ley 7352, reitera la decisión de mantener el monopolio estatal de la importación, refinación y distribución a granel de los combustibles. En el año 2001 RECOPE es gravada con el impuesto único a los combustibles y en el 2011 RECOPE dejó de refinar…

Ahora algunas preguntas:

2- ¿Ha cumplido RECOPE con su mandato de mantener el suministro de los combustibles que el país necesita para su operación, crecimiento y desarrollo?
La respuesta es un “SI”. RECOPE, desde el momento que entró en operaciones en 1963 ha cumplido con este objetivo de forma ininterrumpida, incluyendo almacenaje de combustibles, en casos de emergencia o de desabastecimiento internacional, por un período de hasta 70 días a partir de 1974. En este sentido, RECOPE ha cumplido no solo con el mandato que por ley tiene sino que también ha hecho las inversiones, ya sea con fondos propios o por financiamiento con entidades financieras internacionales o por emisión de bonos, que el país ha requerido en función del incremento de su demanda. Se ha construido una terminal portuaria petrolera que puede atender buques de hasta 80000 toneladas de registro bruto, se han ampliado las redes del poliducto, que originalmente eran desde Moín hasta Ochomogo, para hacerlas llegar hasta La Garita y Barranca, se han construido planteles de almacenamiento y distribución tanto en Moín, como en Ochomogo, La Garita, Barranca y el aeropuerto. Se instaló el laboratorio nacional de grandes masas y volúmenes (el más grande y moderno de toda el área centroamericana). Se han construido esferas para el almacenamiento del LPG… RECOPE ha invertido y ha invertido bien a lo largo de esos casi 52 años para que, operacionalmente, sea una empresa eficiente. Las comillas del “SI” las añadí por el sencillo hecho de que, a pesar de todo lo bueno que ha hecho RECOPE a lo largo de 52 años, ya NO refina, recientemente ha realizado inversiones de dudosa calidad y su funcionamiento ha venido en decadencia paulatinamente. Hoy día, no cumple a cabalidad con un mandato original y fundacional.

3- ¿Ha cumplido RECOPE con su misión social, política y económica como monopolio estatal?

La respuesta, al menos para este comentarista, es un NO. Y es un NO porque, a pesar de ser una empresa que se define como una sociedad anónima (S.A.) cuyas acciones pertenecen al Estado costarricense (o sea, a todos nosotros), ha sido opaca en sus actuaciones para con el país, además de que se ha convertido en botín político, en foco de corrupción, en caja chica del Estado y ha propiciado su rendición con sus concesiones de privilegios odiosos en sus últimas negociaciones con el sindicato de su convención colectiva, que junto con el incremento desproporcionado de su planilla (en específico su monto), ha generado un descontento generalizado por las desigualdades groseras con el resto de la población costarricense. Además, su incursión en negocios con consorcios extranjeros para la construcción de una refinería ha provocado pérdidas por más de USD50.0 millones de USD y, también, su falta de rigurosidad legal (ignorancia aventurera de las obligaciones legales de la ARESEP) ha permitido la importación de combustibles (bunker gourmet) para el ICE que le generaron pérdidas hasta por más de Colones 10.0 mil millones desde el 2010 al 2013. Y todos estas “distorsiones” y otras que sería largo enumerar, las hemos terminado pagando, de un modo u otro, nosotros los consumidores por medio del precio de los combustibles.
En otras palabras, operativamente RECOPE ha sido una empresa eficiente y modelo en centroamérica, pero administrativamente (al ser una institución que permitió su excesiva politización y rendición a los intereses desmedidos de su sindicato) le ha fallado estrepitosamente al país. Y es en este punto donde nacen y se justifican las protestas en contra de esta institución.

Ahora una reflexión:

4- ¿Es RECOPE realmente culpable de estas “distorsiones”?

Creo que SI. Al ser RECOPE una institución estratégica para el país, debió de ser más cautelosa y beligerante al verse enfrentada con las circunstancias descritas, y en específico LAS POLITICAS. Por su misma naturaleza y por su mismo mandato constitutivo, que le da independencia jurídica, RECOPE debió de actuar de forma determinante para proteger, sobre todo, los intereses nacionales y no ceder ante la imposición de los intereses de castas políticas AL SOMETERSE a las directrices POLITICAS de la ley 4/3 de 1970, que distribuía las juntas directivas de las instituciones entre los dos partidos mayoritarios, y a la Ley de Presidencias Ejecutivas de 1974, que reforzaba el poder del Presidente de la República al asignarle la potestad de nombrar las juntas directivas en las instituciones. Además, a partir del inicio de este milenio, y por intereses meramente políticos, RECOPE empieza su rendición ante el embate de los interese sindicales.

Por otro lado, a partir del año 2001 cuando por ley No. 8114 la institución fue gravada con el impuesto único a la importación de combustibles, RECOPE inicia una época durante la cual pierde paulatinamente su control efectivo sobre su monopolio y el mismo pasa a manos de intereses políticos representados por el gobierno de turno. Se termina de cerrar el círculo que somete a la institución a los intereses de la nefasta alianza entre la dirigencia política y sindical. Es más que obvio que los intereses políticos que han afectado a RECOPE exceden con creces los intereses sindicales, así que culpar al sindicato por todos los males que sufre esta institución es, por decir lo menos, injusto. Con solo leer el Capítulo I de esa ley No. 8114 basta para darse cuenta de que ese impuesto único NO ha funcionado para lo que fue creado, y con ello tendríamos más que una razón de peso para exigir no solo su derogación o reforma total, sino cuentas específicas y muy claras del por qué se incumplió de forma tan grosera con ese mandato legislativo.

En resumidas cuentas, RECOPE ha venido sucumbiendo ante el embate de los intereses políticos de los gobiernos de turno así como, en menor medida, a los intereses de un sindicato que, astutamente, vió la oportunidad de fortalecer sus pretensiones y la ha aprovechado.

El problema de RECOPE es, definitiva y abrumadoramente, POLITICO.

Por último ¿Qué proponemos para RECOPE?

Al menos en lo que a mi respecta, considero que en RECOPE lo primero que hay que hacer es des-politizarla total y completamente, y esto incluye una re-ingeniería gerencial y de personal profesional y técnico de hondo calado y a todo nivel; y la eliminación inmediata de su presidencia ejecutiva (esto que aplique para toda la institucionalidad nacional). Lo segundo es revisar exhaustivamente los alcances del impacto HOY de esa ley No. 8114 del año 2001; y derogar o ajustar a un porcentaje realista ese impuesto único que permita el abaratamiento de los combustibles y, por consiguiente, el abaratamiento del desarrollo del país. Y por supuesto es imperativo, es más, de forma altanera propongo, que ese impuesto sea UTILIZADO para aquellos fines para los que fue creado desde un principio (les recomiendo leer esa ley… pueden bajarla del internet). Lo tercero es abrirla a la competencia y asignarle la RESPONSABILIDAD monopólica de administrar los activos del Estado en su área, los cuales valen millones de dólares (muelles, centros de almacenamiento, poliductos, laboratorios, edificios, etc) así como re-adecuar sus estados financieros para subsanar sus pasivos (que exceden en más de 8 veces su capital social) para que RECOPE pueda, desde un principio y aprovechando su larga experiencia en el ramo, participar de forma exitosa en un mercado abierto. Esto incluiría, por supuesto, derogar la prohibición legislativa de 1975 que inhibe a la institución participar en el negocio de suministro al detalle de combustibles. En cuarto lugar asignar por ley a RECOPE el monopolio del suministro de combustibles a las instituciones del Estado como el ICE, la CNFL y otras, suministro de combustibles subsidiados a los pescadores (RECOPE administrará y asignará este suministro y no INCOPESCA), suministro a los buques y, también, el suministro de combustible para jets, aviones de hélice y otras naves similares. Todo lo demás, incluyendo la gasolina super, regular, el diesel, el asfalto y el LPG, se abriría al mercado y los precios al consumidor NO serán regulados por la ARESEP si no por las preferencias de los consumidores. Lo quinto es denunciar LA TOTALIDAD de la convención colectiva con el fin específico de negociar una nueva convención colectiva acorde con la realidad nacional y no con los intereses feudales de una casta sindical. Y sexto reducir significativamente su planilla (tanto desde el punto de vista humano como el salarial) y ofrecer a aquellos empleados que habrán de ser removidos salidas negociadas, movilidad laboral o pensiones adelantadas.

En otras palabras, propongo simple y llanamente REFORMAR hasta sus cimientos una institución estratégica y vital para los intereses del país, para así adecuarla a las exigencias de un mundo excesivamente competitivo. Nunca propondré cerrarla y, así mismo, NUNCA podré decir YA NO MAS RECOPE y, por el contrario, mantengo que RECOPE debe de ser rescatada y modernizada para aprovechar sus innegables posibilidades como motor del desarrollo nacional.

Quiero aclarar que este artículo, un poco largo, es solo MI OPINION, y humildemente la someto al escrutinio, la crítica y el análisis de aquellos que tengan la paciencia de leerlo…

Saludos;

Mario I. Franceschi

LA MARCHA CIUDADANA DEL 26 DE SETIEMBRE

No pude participar de la marcha del recién pasado 26 de Setiembre del año en curso ayer de la forma que hubiese querido: completamente involucrado… pues, como ya he apuntado en otras oportunidades, tengo asuntos muy serios que atender.

No obstante, y a pesar de mi limitada participación tanto física como temporal, pude percatarme del nacimiento de un movimiento ciudadano totalmente diferenciado de los movimientos que Costa Rica ha atestiguado estas últimas décadas. Un movimiento ciudadano gestado, impulsado y dirigido desde las redes sociales; y una respuesta positiva, alentadora y sincera de parte de muchísimos costarricenses que se hicieron presentes a esta marcha preocupados por el presente de nuestro país y, por supuesto, por el futuro que este presente significa.

Las noticias y los comentarios posteriores han sido desde despectivos hasta halagüeños, dependiendo del cristal con el que se mire el hecho y desde la perspectiva ideológica u oportunista que se le analice. Los despectivos y oportunistas han sido vertidos desde la tarima de la arrogancia y, obviamente, desprovistos de todo sentido de análisis pero si cargados de burla, sorna y crítica insustancial, como si con ello pudiesen deslegitimar un movimiento que está cogiendo impulso y momentum. Esa prepotencia y esa insustancialidad son propias de fanáticos, confundidos y escasos de luces, aspectos que afloran por más que quieran ocultarlos en retórica y demagogia.

De los positivos, aún y cuando los hay de muchos colores, es bueno que entendamos que esta marcha (y las futuras) no son muestras de descontento para con una clase de trabajadores ni contra la institucionalidad de nuestra nación. Esta marcha es el justo clamor que tenemos muchos costarricenses por un cambio al camino equivocado por donde han llevado el rumbo del país grupúsculos prepotentes, feudales, abusivos y excluyentes; fanatizados en su prepotencia, en su matonismo y en su equivocada creencia de que el país les pertenece; y contra aquellos que, en aras de cimentar sus intereses tanto políticos como económicos, permitieron y siguen permitiendo que estos grupúsculos profundicen su secuestro del Estado… de NUESTRO ESTADO.

La intención no es; y nunca ha sido, el polarizar aún más una sociedad ya altamente polarizada y tan llena de contradicciones como la costarricense, ni fomentar sentimientos revanchistas y condenatorios en contra de muchos costarricenses que son personas de bien pero que, por cuestiones del destino, son empleados públicos o de instituciones del Estado. No podemos ni generalizar ni mucho menos envenenar el alma de un país que clama por cambios, no por odios…

En lo personal, no marcho ni abogo por la destrucción de la institucionalidad costarricense. Marcho porque estoy totalmente en contra de lo que esa institucionalidad es y representa HOY. Una institucionalidad ineficaz, paquidérmica, ineficiente, corrupta, abusiva, esclerótica, feudal y tiránica. No marcho porque crea en posiciones ideológicas estigmatizadas como izquierda o derecha, ni porque sea el seguidor de un partido político secuestrado por su eterno candidato. Marcho porque creo que este es un movimiento ciudadano que NO le pertenece ni al PLN, ni al PUSC, ni al ML ni a ningún partido político en específico. Este es un movimiento que le pertenece, en todos sus extremos, al pueblo de Costa Rica. Un pueblo cansado de que lo esquilmen y lo burlen…

Esta marcha es una muestra clara de la determinación de nuestro pueblo y un llamado de atención a todo el país, pero en especial al estamento político, sea del signo que sea, de que el costarricense se está poniendo en marcha y está empezando a reclamar sus derechos a decidir el futuro de la Patria.

Mal hacen los que critican con sorna, burla y prepotencia el no detenerse a analizar la profundidad del iceberg que esta punta representa… y mal hacen y harían los que tergiversen los postulados que la han motivado o que quieran adueñarse de este movimiento para llevar agua a sus molinos politiqueros. Cualquiera de las posiciones es contraproducente y demuestran una insufrible ceguera, una falta atroz de conciencia histórica y una condenable falta de amor y respeto por la Patria.

Cierro con una frase de José Ortega y Gasset: “”Sólo es posible avanzar cuando se mira lejos. Solo cabe progresar cuando se piensa en grande”.

Y Costa Rica tiene absolutamente TODO para ser grande… muy grande… y estoy convencido de que “el país está empezando a mirar lejos y a pensar en grande”.

LA UE Y LA CAPITULACION GRIEGA

El 13 de Julio del 2015 será recordado como el día que la cuna de la democracia, Grecia, fue convertida en un protectorado de la Unión Europea (UE) acabando con 194 años de vida independiente desde que se independizó del Imperio Otomano en 1821. Este día se dio en Bruselas, por parte de los países miembros de la UE liderados por la Alemania de Angela Merkel y su ministro de finanzas Wolfgang Schauble (y otros hard-liners como los primeros ministros de Finlandia y Holanda), un golpe de Estado económico y financiero de facto al país Heleno. Las condiciones impuestas a Grecia para la liberación de un plan de rescate por casi 90 mil millones de Euros exigen, prácticamente, la capitulación de este país de su soberanía, ahora supeditada al control de la UE desde Bruselas y de sus instituciones en asocio con el FMI. Las exigencias, que van desde el manejo de las pensiones, la política fiscal, la política laboral, el control de los activos del Estado y la intervención directa del FMI, han cercenado la capacidad de Grecia para funcionar como país libre, soberano y democrático. Todas las decisiones que puedan tomar tanto el parlamento como el ejecutivo griegos serán supervisadas por organismos de la UE. Y esto es, sin rodeos, una pérdida de su independencia nacional.

La postración en la cual se encuentra Grecia no le dejó más salida a Alexis Tsipras que capitular en prácticamente todas las propuestas que la UE le lanzó a la mesa durante la cima realizada en Bruselas durante este fin de semana, so pena de ser expulsado de la UE o sumir a su país en la total quiebra financiera. El primer ministro griego, más allá de su incierto futuro político inmediato, ha sido también acusado de ser responsable, por su populismo y falta de visión y tacto, de haber cometido el error más costoso en política económica que se haya visto en la historia europea reciente al llamar a un referéndum en el cual, al final de cuentas, nadie ganó y, como resulta ahora evidente, el único perdedor fue, desafortunadamente, el pueblo griego.

El simple hecho de verse obligado a imponer un corralito bancario en su país demostraba, por si mismo, que las alternativas con las que contaba Tsipras para negociar un acuerdo más viable para su país eran mínimas, por no decir inexistentes, pues una economía en la cual su sistema de pagos ha dejado de funcionar es una economía literalmente acabada. El afán de mantenerse dentro de la UE le saldrá extremadamente caro a Grecia por las siguientes 4 o 5 décadas. Y es que, en realidad, Grecia NO tenía opciones para negociar y no le quedó, en última instancia, más que abandonarse en las buenas intenciones de sus socios europeos. Y esto, simplemente, no sucedió ni iba a suceder. La dignidad, tan llamada a participar en todo este proceso, fue brutalmente lapidada por unos y otros.

En varias oportunidades abogamos por un acuerdo en el cual se consideraran no solo los aspectos políticos, que prevalecieron en conjunción con los intereses de la élite bancaria europea, sino los históricos y éticos, siendo estos últimos los verdaderos perdedores en esta masacre a la que ha sido sometida Grecia. Y no solo Grecia habrá de sufrir las consecuencias de este acuerdo, sino que la misma razón de la integración y convergencia europeas, sino ahora sí en un futuro muy cercano, se enfrentará a pruebas muy difíciles de superar. La filosofía fundacional de la integración europea ha sido mancillada de forma tal que pone en evidencia las enormes falencias estructurales de la UE. Esas mismas que la han sumido en una crisis económica de la cual aún no logran salir y que es campo abonado para que sectores políticos radicales y secesionistas (tanto de izquierda como derecha) profundicen sus raíces y aumenten su popularidad en el electorado de sus respectivos países.

El liderazgo político europeo no ha tenido la visión, indistintamente del signo político desde el que se vea, para en este proceso enfrentar sus verdaderos y profundos problemas estructurales: una moneda común sin una política fiscal común, sin un sistema bancario central común e independiente y, por supuesto, sin una integración común a toda la zona Euro: las evidentes diferencias entre los países del norte con respecto a los países del sur y todos estos con respecto a aquellos países (Gran Bretaña, Dinamarca, Noruega, Suecia, Bulgaria, Hungría y República Checa) que mantienen su integración a la UE, pero funcionan con un sistema monetario independiente del Euro. Europa es un crisol de contrastes y controversias que permanecen aún sin una solución que supere los más profundos resentimientos e intereses nacionalistas.

Estábamos, y estamos, conscientes de que Grecia debe de pagar sus deudas y sus irresponsabilidades. Eso nadie lo pone en tela de duda; pero no a un precio prohibitivo como el que le fue impuesto y que no solo habrá de traer consecuencias muy negativas para su pueblo, sino a la misma razón de existir de la Unión Europea. El futuro, probablemente muy cercano, nos dirá si el liderazgo político europeo es lo suficientemente sabio para estar a la altura de las exigencias.

Personalmente espero que así sea…

¿HA PAGADO ALEMANIA SUS DEUDAS?

Después de leer el comentario de don Fernando Durán-Ayanegui en La Nación del domingo 13 de Julio del 2015 sobre los pagos de las deudas alemanas de finales del siglo XIX y durante el siglo XX, todas producto de conflagraciones bélicas, me queda la impresión de que hay “algo” que, desde el punto de vista estrictamente histórico, no cuadra.

En concordancia con el Acuerdo de Boulogne de 1920, las reparaciones de guerra impuestas a Alemania después de la I Guerra Mundial, fueron de 296,000 millones de Marcos Oro a pagar, junto con intereses, en 42 años. Esta deuda, más allá de la imposibilidad material de pagarla, sumió a Alemania en una de sus peores épocas históricas, no solo económica, sino y especialmente social y política que, en última instancia, desembocó – como ya todos sabemos – en el advenimiento del nazismo, la llegada de Adolf Hitler al poder y en LA TRAGEDIA planetaria que significó la II Guerra Mundial. Alemania, en todo el sentido de la palabra, era entonces, lo es hoy y lo será por siempre, la responsable de la mayor conflagración conocida por la humanidad. Y no hay dinero alguno sobre la faz del planeta que compense los daños infringidos a la humanidad por el asesino proceder de un régimen malévolo que se apoderó de esa nación. Alemania era, es y será siempre la responsable histórica de provocar la más grande y sangrienta tragedia bélica que haya sufrido la humanidad. En este punto, sencillamente, NO hay discusión.

Posterior a la II Guerra Mundial, a Alemania se le impusieron reparaciones de guerra también por un monto de US20 mil millones según el acuerdo suscrito por la URSS, USA y Gran Bretaña en la Conferencia de Postdam sostenida entre el 17 de julio y el 2 de agosto de 1945. Alemania pagó esta deuda de varias formas: gran cantidad de fábricas civiles alemanas fueron desmanteladas y trasladadas a USA, Gran Bretaña, Francia y la URSS; además muchas víctimas y países fueron compensados con las propiedades de los alemanes que fueron expulsados después de la Segunda Guerra Mundial. Al término de la guerra, los Estados Unidos y la URSS comenzaron de inmediato e impusieron un vigoroso programa de recolección de los conocimientos tecnológicos y científicos alemanes, así como también se apoderaron de todas sus patentes tecnológicas y repatriaron a sus más brillantes científicos. El historiador John Gimbel cita en su libro Science Technology and Reparations: Exploitation and Plunder in Postwar Germany, que las “reparaciones intelectuales” tomadas por los Estados Unidos, la URSS, Reino Unido y Francia fueron cercanas a los 10 mil millones de dólares de la época. Por otro lado, gran parte de las reparaciones de Alemania fueron pagadas en forma de trabajos forzados. Hacia el año de 1947, aproximadamente 4,000,000 de prisioneros de guerra y civiles alemanes fueron usados prácticamente como esclavos (bajo el título ruso de “trabajos de reparación de guerra”) en la Unión Soviética, Francia, el Reino Unido, Bélgica y en la misma Alemania (con el término estadounidense de “Unidades de Servicio de Trabajos Militares”).

Lo anterior indicado fue considerado como pago en especie cuando en el Acuerdo de Londres de 1953 se le condonó a Alemania el 62% de la deuda por reparaciones de guerra, acuerdo en el cual también se incluía lo aún adeudado de la I Guerra Mundial. Además, por aparte se le agregaron USD1000 millones re-adecuados como pago a lo invertido por USA por medio del Plan Marshall en la reconstrucción del país (la inversión de USA en la reconstrucción de Alemania fue de USD1250 millones, la tercera inversión más alta del Plan Marshall en Europa después de Francia y Gran Bretaña). La politóloga Paula Suárez Buitrón en su libro «Deuda Externa. Juego de Intereses», ha calculado que el monto total que debía el país en 1953 era de 52.300 millones de marcos oro (13,500 millones por deudas anteriores a la contienda, 16.200 por deudas de postguerra y 22,600 millones de intereses) que en dinero de hoy día serían unos USD260 mil millones.De ser ciertos estos números, entonces el total condonado en el Acuerdo de Londres de 1953 fue de USD162 mil millones quedando la deuda en USD98 mil millones aproximadamente.

El 3 de Octubre del 2010 Alemania terminó de pagar las deudas re-adecuadas en el Acuerdo de Londres de 1953 y, asimismo, ya en 1971 había terminado de pagar los USD1000 millones que también se re-adecuaron por el Plan Marshall. Es importante hacer notar que Alemania, así mismo, ha pagado reparaciones de guerra personales a descendientes de víctimas del nazismo, principalmente a judíos, italianos y también griegos (entre otras muchas nacionalidades) por un monto superior a los USD1200 millones a lo largo de las últimas 6 décadas.

El otro día un amigo me preguntó por qué a Alemania se le condonó las reparaciones de guerra en 1953. En realidad, lo que se condonó en el Acuerdo de Londres fue un porcentaje de lo pendiente de las deudas por reparaciones de la I Guerra Mundial así como el saldo de la II Guerra Mundial. Y a Alemania, simple y llanamente, se le condonó este porcentaje de sus deudas por reparaciones de guerra porque Estados Unidos y sus aliados (Gran Bretaña y Francia) buscaban contar con un país “retén” que les ayudara a combatir el expansionismo del comunismo soviético y el poderío que ya mostraba la extinta URSS. En otras palabras, las razones de la condonación del 62% de la deuda acumulada por Alemania fue el resultado de una consideración geo-política emanada estrictamente de la Guerra Fría. Ni más ni menos. Esta tesis, que no necesita defensa alguna pues la misma historia la ha demostrado cabalmente, ha sido sostenida por gran cantidad de historiadores, incluyendo a los profesores Williamson Murray y Allan R. Millet (La Guerra que Había que Ganar – edición del año 2000 -), el profesor John Gimbel de la Universidad de Alaska en Fairbanks y José Parejo de la Universidad de Sevilla, entre muchos otros.

En resumen, no es que Alemania NO HAYA pagado NUNCA sus deudas, como lo han afirmado varios comentaristas tanto nacionales como internacionales como Thomas Piketty (Capital en el Siglo XXI). Alemania bien que mal ha pagado lo que, por las razones que fueran, SE ACORDO que pagara, ya sea en dinero contante y sonante así como en especie: fábricas, maquinaria pesada e industrial, valiosísimas patentes tecnológicas que, querámoslo o no, propició la supremacía tecnológica y económica de Occidente y de la URSS (Rusia) sobre el resto del mundo hasta esta fecha, territorios enajenados como toda la Prusia Oriental y, por último pero no menos importante, trabajo esclavo de más de 4 millones de sus ciudadanos. Lo que si es justo hacer notar es que Alemania se benefició de una re-adecuación del saldo de su deuda a casi 75 años plazo que le permitió recuperarse de su paupérrima situación económica, política y social en la que quedó después de la II Guerra Mundial. El que haya justicia o no en lo acordado en 1953 es, definitivamente, un tema de discusión aparte. En mi opinión personal NO la hubo, NO la hay y NUNCA la habrá.

En base a lo anterior, lo mínimo que podría hacer Alemania en la actual situación suscitada por la deuda soberana de Grecia, es abogar y garantizar al atribulado país Heleno una re-adecuación de esa deuda como mínimo a 75 años plazo, tal y como ellos también lo tuvieron. Será entera responsabilidad de Grecia el pagar o no esa deuda, pero por cuestiones meramente humanas y de justicia histórica, Grecia se merece una oportunidad para poder levantarse de sus cenizas. Las deudas alemanas fueron el resultado de sus abominables deseos de dominar Europa y el mundo (lo que le costó a la humanidad entre 120 y 150 millones de víctimas en ambas guerras, así como inmensas pérdidas materiales) mientras que la deuda griega es el resultado de la irresponsabilidad de una élite política, sindical y bancaria en contubernio con el mundo financiero global (Goldman Sachs) cuyos efectos inmediatos han sido la pobreza y la postración de un país entero. La magnitud de las responsabilidades son abismalmente distintas.

Definitivamente… la responsabilidad alemana es histórica (y lo seguirá siendo por siempre a pesar de que YA HAYA PAGADO lo que injustamente se acordó que pagara) y, por supuesto y ante todo, es una responsabilidad ética. La responsabilidad de Grecia, primero ante su pueblo y segundo ante la UE y el planeta, no es, bajo ninguna circunstancia, igual a la que arrastra y arrastrará Alemania por siempre. Dada la magnitud del daño infringido por Alemania, la cuestión se resume al hecho de que su actitud, o la actitud de su gobierno, frente a Grecia NO es concordante con la responsabilidad que el daño causado acarrea. A la víspera de un acuerdo en Bruselas, veremos que tanto está Alemania y la UE (de la cual es el líder indiscutible) a la altura de sus imperativos políticos, históricos y éticos.

Y en esto, al menos para mi, tampoco hay discusión alguna…

EN GRECIA HEMOS PERDIDO TODOS

La izquierda internacional, y del terruño, ha reclamado el triunfo del NO en el referendum griego del pasado domingo 5 de Julio, como un triunfo propio. Como un triunfo de un pueblo ante las embestidas de las políticas neoliberales “criminales” que se han empecinado en destruir a Grecia. Lo claman como un triunfo de un pueblo y de su dignidad frente a las imposiciones del BCE, el FMI y la CE y sus políticas neoliberales.

La dignidad, me decía mi madre, comienza por reconocer los fallos propios. Mientras no seas capaz de ser consciente de ello, vives una mentira. Esto aplica tanto para los individuos como para los pueblos.

Y Grecia NO ha reconocido sus fallos. No ha reconocido sus grandes irresponsabilidades que como pueblo, los llevó a este drama. Por lo tanto NO es un triunfo de su dignidad. De hecho, si analizamos de cerca el problema griego, nos damos cuenta de que el referendum, indistintamente de cual hubiese sido el resultado, no es un triunfo para nadie. Ni para Grecia ni para sus acreedores.

Y es que, en un problema de esta magnitud, los responsables son muchos. Y para resumir podemos reducirlos a “aquel que se endeuda más allá de sus posibilidades” y a “aquel o aquellos que le siguen prestando a SABIENDAS de que el deudor no tiene suficiente capacidad de pago”. O sea, tanto el deudor como el acreedor son responsables de esta hecatombe.

Y ninguno de los dos bandos ha sido capaz de reconocer sus irresponsabilidades, ergo, la dignidad no ha sido respetada por ninguna de las partes.

Sería más correcto decir que, en todo este problema de la deuda soberana griega, la dignidad de Grecia (la cuna de nuestra civilización) ha sido vilipendiada por todos.

En Grecia hemos perdido todos…

YO SOY… YO CREO

Yo creo en un Estado Solidario. No creo en un Estado Benefactor.

Creo en el mercado, pero no creo en su libertinaje. No creo que el mismo sea perfecto ni que sea el panacea para todos nuestros problemas, y en especial para los problemas sociales sino hay, de antemano, un sistema político justo que lo regule, pero que no lo asfixie.

Creo en el capitalismo como el mejor sistema para combatir la pobreza y creo en la creación de la riqueza por la empresa privada, así como también creo en la justa distribución de la misma por medio de políticas fiscales y sociales claras, balanceadas y equitativas.

Creo en nuestro sistema de salud y que hay urgencia de mejorarlo, pero no creo en los monopolios estatales ni privados y, por ello, tampoco creo en el Estado Empresario. Creo en un Estado eficiente no en un Estado gigantesco, mediocre, injusto y disfuncional.

Creo en las razones históricas que justifican los acontecimientos, así como la capacidad de abrazar con valentía el cambio que se necesita para corregir aquellos errores que hayamos cometido. No vivo echándole la culpa de todos los problemas de Costa Rica a una “falsa lucha de clases” cuando hay desigualdades odiosas que afectan mi Patria. Creo, por el contrario, que el país necesita ser inclusivo para enfrentar sus grandes retos. Nunca interpreto la historia a la luz de dogmatismos ideológicos porque, si lo hiciera, correría el riego de no entender sus lecciones.

Creo en la pluralidad ideológica, en la diversidad religiosa y en la inclusividad étnica. Y no comulgo con fanatismos, con dogmatismos, con demagogias y; mucho menos, con populismos del signo que sea.

Soy un social-demócrata de centro-izquierda y pragmático, pero con una clara visión de lo que el capitalismo puede darnos si sabemos darle el uso correcto que potencie nuestro desarrollo económico y social. No creo en el marxismo, aunque no soy un anti-marxista recalcitrante y obtuso. Creo que la naturaleza humana es demasiado compleja para resumirla y encapsularla en una utopía; y creo que la conciencia individual NUNCA debe de estar supeditada a la conciencia colectiva. Creo en la transgresión social y en la osadía de arriesgarnos para saber de lo que podemos ser capaces.

Creo que una buena idea puede provenir de cualquier ser humano indistintamente de su credo religioso o político, o desde la mente de un miembro del Tea Party como de un troskista. Lo importante es que sea buena y que sea su momento y circunstancia.

Soy, en el mejor sentido de la palabra, un enamorado de mi país, pero no soy un chauvinista. Simplemente amo a Costa Rica por encima de cualquier etiqueta ideológica.

Soy costarricense y estoy muy orgulloso de serlo…

¿QUE NECESITA COSTA RICA?

Costa Rica necesita cambiar. Y si es necesario, de forma profunda y traumática.

Esta administración no estaba lista para generar el cambio deseado y mucho menos para gobernar. No me cabe la menor duda de que la realidad nacional es el resultado de los aciertos y desaciertos de esas últimas 3 décadas de bipartidismo. Y tampoco tengo ninguna duda de que Costa Rica está lista para cambiar su escenario político y su paradigma económico. Costa Rica está pidiendo un cambio que nos inserte en un mundo globalizado extremadamente exigente y competitivo. Nuestro país tiene todas las capacidades para ser un actor exitoso en el mundo de hoy; y para ser ejemplo global de desarrollo económico y social. Costa Rica no necesita más excusas. No necesita más demagogia.

Entonces, ¿Qué necesita Costa Rica?

Primero: Un cambio radical en nuestro sistema político. Debemos migrar de un sistema presidencialista desprestigiado y caduco a uno parlamentario bicameral en el cual la participación ciudadana y el control político sean esenciales. Los partidos políticos o se modernizan y se comprometen con generar este cambio, o desaparecen.

Segundo: Reconfigurar totalmente nuestro entramado burocrático. Hacerlo eficiente y comprometido con los intereses del país y no con sus intereses de clase. Debemos modernizar nuestro Servicio Civil y adaptarlo a las exigencias del presente. Rescatarlo de los vicios heredados del Estado Benefactor. Necesitamos un Estado Solidario, no un Estado Benefactor.

Tercero: Una re-ingeniería total de nuestra institucionalidad descentralizada para hacerla eficiente, competitiva, productiva y, por supuesto, motor y garante de nuestro desarrollo. Nuestro gigantismo estatal es nuestro peor enemigo. El Estado debe de ser eficaz y eficiente, no gigantesco y mediocre como el que tenemos.

Cuarto y último: El desempleo es la incapacidad del sistema económico para crear puestos de trabajo, y es el principal generador de pobreza y desigualdad. Nuestro sistema económico es deficiente porque nuestros sistemas político, judicial y fiscal son esencialmente injustos y excluyentes. Nuestra economía debe de ser abierta, nuestra política fiscal eficiente y equitativa, nuestra política social inclusiva y comprometida y nuestro sistema judicial ágil y transparente. Debemos fortalecer el sector privado y, con la riqueza producida, eliminar distorsiones fiscales, sociales, jurídicas y por supuesto, estructurales.

Necesitamos cambiar. Pero una incapacidad y un vacío de liderazgo alarmantes nos ha demostrado que nos equivocamos en el 2014. Esto ha provocado desencanto y frustración y por ello hay grupúsculos que intenten llenar esas falencias, cuando lo que en realidad buscan es imponer una ideología contraria a nuestra idiosincrasia y, asimismo, perpetuar el clientilismo y proteger sus prebendas y abusos.

El país habló en el 2014. Y esta administración ha desoído esa exigencia. Está en manos nuestras y de nuestra clase política tener la sabiduría y la valentía para generar ese cambio.

¡Costa Rica nos exige que le cumplamos!