CONSTITUYENTE

Ayer, durante mi presentación en el foro organizado por la Cámara de Empresarios del Combustible, dije que uno de los aspectos más entronizados en el imaginario popular lo es el costarriqueñismo “no se puede” y todo lo que esta frase significa y genera. Nos sumimos en discusiones estériles cuando nos enfentamos a las posibilidades del “cambio” que muchos sectores de nuestra población exigen. Y es que hay todo tipo de trabas que pueden provenir desde el ordenamiento constitucional y jurídico, o desde grupúsculos y/o individuos satisfechos y usufructuantes del statu quo, o desde el poder e influencia de grupos feudales interesados en obstaculizar el proponer, generar y realizar cambios que a todas luces el país necesita. Claro, esa referencia la hice con respecto a la propuesta de referendum para la apertura del mercado de los combustibles, pero aplica practicamente para todo lo que se refiere a nuestra vida diaria así como a la actividad del Estado, o sea, a toda la actividad institucional que le da ejecución a nuestro concepto de Estado. En este punto, y como comentario adicional, debo de hacer referencia a una expresión de uno de los personeros de RECOPE presente en ese foro y que dijo, literalmente, “nosotros NO tenemos miedo al cambio y a competir”. Pues bien, esa es una actitud encomiable y que me da esperanzas de que no todo está tan mal como había erroneamente pensado.

Pero, además del clásico “no se puede” hay que agregar, y con sobrada razón, la desconfianza hacia todo lo que representa la clase política, ascentuada ésta por la decepción ciudadana porque no se dislumbran cambios generacionales en los cuadros dirigenciales superiores y porque, cada vez, la oferta electoral partidaria es más mediocre que la anterior. Pareciera que los notables, con muy raras excepciones, se extinguieron en el planeta político costarricense. Esto ha provocado que se entronice en la conciencia popular la generalización de que todo lo que tenga que ver con alguna propuesta de un sector político es, de antemano, corrupto o como mínimo “un contubernio supeditado a intereses excluyentes creados desde Lomas de Ayarco, pasando por Zapote y terminando en Rohrmoser”. Hay una profunda desconfianza ciudadana que nos está hundiendo. Necesitamos, y de urgencia, recuperar la confianza en nuestro país y en nuestras instituciones pero, sobre todo, en nosotros mismos.

Lo que sí es obvio, a pesar de los tiempos confusos que vivimos y de las dicotomías que han y siguen fracturando nuestro tejido político y social, es el hecho de que tenemos que hacer “algo”. Cambiar nuestro rumbo. Cambiar nuestra brújula porque, definitivamente, no nos está marcando bien el norte. Ahora bien, ese “algo”, ese “cambio de brújula” para algunos, incluyéndome, es una Constituyente, para otros lo son reformas parciales a la actual CP y reformulación de varias leyes estratégicas como la Ley de Administración Pública; y para otros la alternativa es el dejar las cosas como están y solo bastaría con exigir decoro, honestidad y transparencia en el ejercicio del poder político porque, se alega, es desde este origen donde se generan TODOS los males que sufre nuestro país y, sobre todo, la ineficiencia y la corrupción. Lo importante es que las diferentes perspectivas están en la mesa y eso, definitivamente, enriquece nuestra democracia. Alguna de todas, necesariamente, deberá de convertirse en realidad. De mi parte espero que NO sea la última y, más bien, espero que ésta sea el resultado de cualquiera de las dos anteriores, pero principalmente de la primera: una Constituyente.

En lo personal he llegado al convencimiento de que una Constitución es, y por gran diferencia, mucho más que solo una base política (la cual, de todos modos, es incuestionable que hay que reformar), sino que sobre todo es la Lex Magna desde donde se desprende todo el funcionamiento y reglamentación del aparato estatal: el poder legislativo, el poder ejecutivo, el poder judicial, las instituciones autónomas, el TSE, el régimen municipal, la funcionabilidad presupuestaria, el escenario hacendario, etc. Y la verdad es que, nos guste o no reconocerlo y al menos para este opinólogo (como me dicen algunos), todo el sistema está desfasado, carcomido desde adentro y plagado de instituciones extractivas que ya no responden a las espectativas no solo de la ciudadanía, sino que tampoco a las exigencias de los tiempos modernos y globalizados que vivimos.

Una nueva Constitución Política no significa el tomar la actual y desaparecerla y redactar una completamente nueva. No es un borrón y cuenta nueva. Ni la del 49 fue completamente nueva, y por el contrario, por medio de ella nos han llegado muchas directrices constitucionales que se traen desde el siglo XIX, y principalmente de la Constitución Política de 1871 (que dicho sea de paso, fue muy pionera para su época). Debemos, y de hecho podemos, tomar muchas de las cosas buenas que tiene nuestra actual CP y mantenerlas, pero necesariamente se debe de diseñar un cuerpo constitucional que también considere elementos propios de la Costa Rica del siglo XXI la cual, definitivamente, no es ni la Costa Rica del siglo XIX, ni la de los 1940s ni la de los 1960s o 70s.

Nuestra Costa Rica, esta que estamos viviendo, es una realidad social que está confundida y confusa, es una nación con groseros contrastes que está en los albores de grandes transformaciones que van desde las áreas políticas, cívicas, económicas, financieras y tecnológicas hasta los espacios sociales, familiares, éticos y morales. La esencia de nuestros tiempos es el cambio continuo y acelerado y por ello necesitamos de una estructura Constitucional que no solo sea sólida para proteger nuestro modelo democrático, sino lo suficientemente flexible como para que nos permita adaptarnos con agilidad a las exigencias de los tiempos globales que nos definen hoy y en el futuro a mediano y largo plazo. La actual, que hay que reconocer que nos ha servido bien y de la que hay que preservar lo bueno que icuestionablemente tiene, cada vez se torna más desfasada en varios de los aspectos vitales que definen la vida moderna: agilidad y eficiencia del Estado, estructuración y reglamentación del ejercicio del poder ejecutivo, legislativo y judicial, el funcionamiento del TSE y la Sala IV, la incontestable diversidad, los derechos humanos, seguridad y muchos otros. Es una obligación histórica que debemos de enfrentar y solucionar y es, además, el legado que debemos de dejar a las futuras generaciones de costarricenses.

Debemos de pensar y discutir seriamente lo que vamos a hacer, y tenemos que proceder a hacerlo YA. El tiempo sigue corriendo y el nadadito de perro que nos caracteriza puede ser un arma no de doble, sino de triple filo en nuestra contra. Porque debemos de entender que, al final de cuentas, el frío no está en las cobijas, sino que – por el momento – está en nosotros mismos…

SI NO SOÑAMOS, NO SE HACEN LAS COSAS GRANDES

Quiero compartir con ustedes una anécdota. Una historia absolutamente real y que, con los años, se convirtió en la base sobre la cual desarrollé la opinión que hoy tengo sobre el cambio climático y el calentamiento global. Sucedió hacia finales de la década de los 70s, y en específico entre 1977-78 cuando trabajaba para la empresa Agencias Marítimas y Comerciales S.A., representante en Costa Rica de la Compañía Real Holandesa de Vapores (KNSM por sus siglas en Holandés) y de la empresa naviera Nedlloyd Lines, empresa también holandesa y una de las más grandes del mundo en aquellos años. En la gerencia de la compañía estaba el señor Alfredo Verhaaf, un ejecutivo joven muy exigente, brillante y, lo mejor de todo, excelente maestro y mentor.

En esos años Costa Rica estaba sumida, entre otros proyectos como el desarrollo y construcción de Puerto Caldera, en el levantamiento del Proyecto Arenal con financiamiento del BID. Un megaproyecto para la época y para las capacidades del país y en el cual Costa Rica había invertido casi 12 años de preparación y estudio. Para 1978 las importaciones de los equipos, materiales de construcción, maquinaria y similares estaba en todo su apogeo, por lo tanto para una empresa naviera como la nuestra, era un filón muy codiciado de carga que transportar. Es por ello que, sin ser parte del área comercial de la compañía, le pedí permiso a la gerencia para acercarme al ICE y tratar de obtener participación para nuestra empresa, especialmente para nuestra representada Nedlloyd Lines, que atendía la ruta desde el Lejano Oriente al Pacífico de América, incluyendo por supuesto, Puntarenas. Los equipos principales del proyecto como generadores, turbinas “mariposas”, etc., o sea la esencia misma del proyecto, se importarían desde Japón. El gerente general me dio permiso, no se si con la idea de quitarse de encima a un jovenzuelo de solo 21 años necio y arrogante o, simplemente porque tenía fe en mí. No lo se, y la verdad es que nunca le pregunté, pero su decisión fue un momento clave en mi vida y del cual he vivido y moriré agradecido.

Después de pasar por los acostumbrados procesos burocráticos, que en aquella época eran rápidos y muy eficientes, y de visitar las oficinas del ICE en La Sabana e insistir durante casi 3 meses, un día recibí la sorpresiva llamada de la secretaria del Proveedor General del ICE, si mal no recuerdo el Lic. Hugo Castro, para que lo visitara, si era posible ese mismo día, en su oficina. No tengo palabras para describir lo que sentí en ese momento cuando colgué el teléfono; pero sí puedo decir que muy dentro de mí sabía que aquella reunión sería determinante en mi destino… y todo porque en ese momento me atreví a soñar de que sí podía manejar ese proyecto.

Y así fue.

Cuando llegué a la oficina del Proveedor General y me pasaron adelante (iba con corbata pero sin saco) cual fue mi sorpresa de encontrar en su oficina al señor Jorge Manuel Dengo, quien en ese momento salía de una reunión. Fue un momento, sencillamente, mágico. Estrecharle la mano y saludar al fundador del ICE y posterior Benemérito de la Patria fue algo que jamás habría de olvidar. Y este pasaje lo traigo a colación solo para “rajar” como decimos los ticos. En todo caso, la reunión era para decirme que el ICE había decidido asignarnos el transporte de todos los equipos principales del proyecto que como ya fue dicho, consistía de generadores, transformadores, turbinas “mariposas”, estructuras de asentamiento de esos equipos, etc. Era, en el mejor sentido de la palabra, el premio mayor. Todos esos equipos serían embarcados desde los puertos japoneses de Kobe y Yokohama, y algunos desde Nagoya.

Al salir de aquel edificio, que posteriormente en el 2012 fue bautizado con el nombre del Ing. Jorge Manuel Dengo, y caminar (mejor dicho correr) las 5 cuadras hasta nuestra oficina que estaba localizada en la bellísima mansión de los Giustiniani, a la entrada de la General Cañas, solo iba pensando en la clase de embrollo en el que me había metido.

Cuando le conté sobre la reunión al señor Verhaaf, que espero tenga oportunidad de leer este artículo, las cosas se volvieron un torbellino dado que, inmediatamente, había que enviar mensajes telex a la oficina regional de Nedlloyd Lines en Asia, localizada en Hong Kong, copias a las oficinas en Tokyo y Rotterdam (oficina central) indicando que habíamos sido asignados con este importantísimo proyecto. Había que enviar todos los detalles de las empresas suplidoras, contactos, fechas aproximadas de embarque, tipos de mercaderías, pesos (y esto era algo descomunal pues habían equipos que pesaban individualmente hasta 30 toneladas). Fueron meses de arduo trabajo, siempre bajo la férrea guía del señor Verhaaf (incluyendo una amenaza de despido para mi) que se vieron coronados con el arribo a Puntarenas del primer buque, el “Nedlloyd Spaarnekerk”, en el cual venían los primeros equipos. Aquello fue todo un acontecimiento en el muelle grande pues las operaciones de descarga, a pesar de que el buque estaba atracado al mencionado muelle, se realizaron a lanchones del INCOP que se posicionaban al costado del barco. Ese mismo tipo de operación se realizó con el segundo buque, el “Nedlloyd Streefker”, pero todos los otros 5 buques, includio el último llamado el “Nedlloyd Baltimore”, la descarga se realizó en bahía también a lanchones. A modo de recuerdo adicional, les comentaré que a bordo del “Nedlloyd Baltimore” se realizó una recepción para los funcionarios del ICE con los que habíamos coordinado todo el transporte y entrega de aquellos equipos vitales para un proyecto que, al final, fue puesto en funcionamiento en 1979.

He traído todo esto a colación porque, en aquellos años que también fueron años de universidad, yo estaba bastante identificado con las propuestas de un movimiento internacional que ya había llegado a Costa Rica y que proponía la protección del medio ambiente. El ecologismo empezaba a arraigarse en nuestro país. Este movimiento, originado en los Estados Unidos hacia finales de la década de los 60s había logrado que, a principios de la década de los 70s, este mismo país promulgara las leyes de Decreto Ley de Agua Limpia, Decreto Ley de Aire Limpio, Decreto Ley de Especies en Peligro de Extinción y Decreto Ley de Política Medioambiental Nacional, las cuales fueron y han sido desde ese entonces, los cimientos para los estándares medioambientales globales.

El ecologismo, en sus orígenes, era un movimiento que basaba sus postulados en conservación y regeneración de los recursos naturales, preservación de la vida silvestre y el movimiento para reducir la contaminación y mejorar la vida urbana. Y, a pesar de que habían todo tipo de planes y proyectos para respetar estos tres postulados durante la construcción del Proyecto Arenal, me asaltaban las dudas de que aquello fuese posible, especialmente ante la realidad que significaba la envergadura de semejante proyecto: el más grande jamás enfrentado por nuestro país. En otras palabras, habían sentimientos encontrados entre lo que mi trabajo y mis sueños me exigían y las ideas que defendía por convencimiento intelectual.

A medida que empezaron a pasar los años, esos temores se fueron disipando y, en lugar de radicalizarme en la ideología conservacionista, comencé a confirmar que todas aquellas predicciones fatalistas maltusianas con la que nos bombardeaban en la UCR un día sí y el otro también, no se cumplían. Aún recuerdo vívidamente las duras discusiones durante las cuales debatíamos las estrategias para evitar la desaparición de los bosques costarricenses antes de que acabara el siglo XX, que hacer para que el crecimiento de la población no acabara con los recursos del planeta o que haríamos cuando las reservas de petróleo se acabaran hacia el año 2000 y de cómo el Proyecto Arenal afectaría negativamente el tejido social por los desplazamientos de comunidades enteras así como todo el ecosistema de la zona norte del país. Y henos acá constatando, de forma incuestionable, que ninguna de esas catástrofes predichas se cumplieron. Absolutamente ninguna…

De hecho el trasfondo de las predicciones que hacíamos allá en los 70s y 80s no ha cambiado, en esencia, gran cosa. Lo que ha cambiado es la tabla temporal. Por ejemplo, y esto es sorprendente, todos estábamos convencidos de que la teoría del calentamiento global, desarrollada inicialmente hacia mediados de la década de los 50s, era absolutamente cierta. Y que las predicciones de dos científicos, Syukuro Manabe y Richard Wetherald, quienes fueron los que realizaron el primer cálculo detallado del efecto invernadero en 1967, indicaban que en ausencia de regeneraciones naturales y propias del planeta, “la duplicación de los niveles de dióxido de carbono actuales daría lugar al aumento de aproximadamente 2 °C en la temperatura global”. O sea, la predicción de los 2 grados centígrados ya tiene sus 50 años de antigüedad. Esto no quiere decir que no vaya a suceder, sino que estamos conscientes del problema desde ya hace medio siglo y que en lugar de vociferar que aquello sucedería a principios del siglo XXI, ahora vaticinamos basados en modelos computacionales que sucederá, “PROBABLEMENTE”, a principios del sigo XXII. De que va a suceder no hay duda, pero no sabemos exactamente cuando y no sabemos, tampoco, como evitarlo con lo que actualmente sabemos.

Hacia finales de la década de los 80s me alejé de forma definitiva del movimiento ambientalista costarricense. Era un movimiento fatalista, obstruccionista e ideológicamente sesgado. Y porque, y esto es la conclusión a la que llegué en esos años, para mi el problema del Cambio Climático es único. Es “el problema”. Y es único porque es global y afecta, en consecuencia, todas las manifestaciones de la vida en nuestro planeta: ecosistemas, producción de alimentos, desarrollo urbano, cadenas globales de suministros comerciales e industriales, sistemas educativos, estructuras económicas y financieras, procesos políticos y civiles, etc. Ver el cambio climático como un problema estrictamente “ambiental”, y además ideologizarlo, es no entenderlo por un lado, y desvirtuarlo por el otro. Es un problema que abarca la totalidad planetaria, y por supesto, la totalidad de nuestra especie y todas sus manifestaciones.

En todo caso, nunca había sido un activista ecológico, sino un fiel simpatizante y defensor de sus postulados. Pero había muchas “cosas” con las que no estaba de acuerdo, en especial su radicalización y tendencia hacia el ecosocialismo marxista, de las estrategias obstruccionistas y de la injerencia cada vez más abierta de sectores tendenciosamente ideológicos del escenario político partidista costarricense. En otras palabras, se agudizaron los postulados fatalistas, no se permitía el disentir, la evidencia científica se manipulaba y, para mí lo peor, se culpaba de forma inclemente al ser humano como único e irresponsable actor de los problemas ecológicos que se nos venían encima “… porque el capitalismo, el principal interesado en destruir el movimiento ambientalista, no se detendría para terminar arruinando el planeta”. De nada servían argumentos que indicaban, sin lugar a dudas, que la concientización ambiental era un movimiento gestado en los mismos países capitalistas, siendo USA el principal abanderado y el único que había empezado a hacer “algo” tanto política como financieramente para concientizar al mundo del problema, que prácticamente todos los estudios y avances científicos para confirmar el problema que se nos venía encima eran de países capitalistas, y sobre todo de universidades y laboratorios estadounidenses, británicos y alemanes. Que las principales fuentes de divulgación y financiamiento eran instituciones estadounidenses o de países capitalistas como Suiza, Holanda, España y Gran Bretaña, países donde estaban localizadas organizaciones globales como National Geographic, WWF y otras que básicamente eran y son ideológicamente neutras. Que la URSS había sido, y por mucha diferencia, la mayor contaminante del planeta desde la década de los 50s y que no cooperaba absolutamente con nada para enfrentar el problema global que teníamos; y que la República Popular China, principalmente a partir de las reformas de Deng Xiaoping, estaba convirtiéndose en la mayor contaminante, y sin control alguno, de los finales del siglo XX.

Pero sobre todo, el argumento de que perfectamente se podía equilibrar el avance humano con la protección al medioambiente y que el movimiento ambientalista no debería ser un obstáculo para el desarrollo de los países sino un aliado valioso para ese “desarrollo sostenible”, y en especial para Costa Rica; era una posición que caía mal y se le endilgaba automáticamente el peyorativo descalificador del “negacionismo”. En fin, nada de eso era de recibo en los círculos que controlaban el movimiento ambientalista costarricense el cual, ya para la década de los 90s, había caído irremediablemente bajo el dominio del mencionado “ecosocialismo” de corte eminentemente marxista, característica que aún se mantiene hasta nuestros días.

Por tener ese convencimiento hasta públicamente se me ha tildado de “negacionista”. El problema es que soy un negacionista porque NO estoy de acuerdo con la forma ideologizada con la cual los grupos ecosocialistas costarricenses y mundiales enfocan la problemática, pero personalmente y desde el punto de vista esencialmente científico, NO lo soy pues NUNCA he negado el problema y, por el contrario, vivo haciendo hincapié en la urgencia de enfrentar el mismo con todo lo que tenemos. Pero… hago énfasis en los hechos, no en las trampas ideológicas.

Les he contado todo esto para decirles que, efectivamente, el problema del cambio climático es absolutamente real y que es inevitable que suceda ya sea por cuestiones propias y naturales del planeta, o porque seamos incapaces de cambiar nuestros abusos de los recursos naturales y, por supuesto, nuestros hábitos de consumo energético. Pero también para decirles que la actividad humana, a pesar de lo que los fatalistas digan, no es el único agente responsable sino parte muy importante y acelerante del mismo, y que el ser humano en todas sus dimensiones es y debe de ser el centro de la ciencia ecológica y de los movimientos ambientalistas. Al bienestar del ser humano no lo podemos sacar NUNCA de la ecuación.

Para decirles que somos la primera y única especie en la historia del planeta que está consciente del problema y que somos la única especie en el planeta que está plenamente consciente de que, si no hacemos “algo”, tarde o tempranos estaremos expuestos a una inminente catástrofe ambiental y consecuentemente humana de características globales. Que somos la única especie que tiene tanto los instrumentos tecnológicos como las herramientas intelectuales de gran poder (como la ciencia) para definir la ruta que nos permitirá enfrentar el problema con buenas alternativas para sobrevivirlo. Y es por eso que, dichosamente, también somos la única especie en el planeta que ha logrado revertir muchos de los efectos negativos que nos hicieron conscientes del problema allá en las décadas de los 60s y 70s. Y que, sobre todo, somos la única especie en la historia del planeta que es capaz de evolucionar y desarrollarse racionalmente en total equilibrio y respeto por el medio ambiente.

Hay pruebas fehacientes que sustentan estas afirmaciones, y hay suficientes ejemplos en países como Holanda, Noruega, Finlandia, Canadá, Estados Unidos y muchos otros que las confirman. Y por supuesto en Costa Rica donde, a pesar de todos los óbices y obstruccionismos a los que nos someten tanto los ecosocialistas como los partidos políticos que los apoyan, tenemos pruebas de que sí se puede lograr desarrollo con respeto y conservación del medio ambiente. El Proyecto Arenal, Puerto Caldera y ahora el Megaproyecto Hidroeléctrico Reventazón son confirmaciones irrefutables, entre muchas otras, de esa realidad.

La problemática es extremadamente compleja y la realidad extremadamente apremiante como para ideologizarlas. Ya el obstáculo político y en gran medida el aspecto financiero, han sido basicamente solventados en Paris 2015. Falta por sacar de la ecuación el aspecto ideológico, indistintamente del signo que sea. Este es un problema planetario, no un problema ideológico y mucho menos anti antropocentrista. El mundo, y a pesar de nuestras agudas diferencias, ha ido acelerando de forma conjunta por el camino correcto para enfrentar y mitigar los efectos del Cambio Climático y del Calentamiento Global. Este fue, esencialmente, el sueño que algunos tuvimos ya hace casi 40 años y estoy convencido que también es el trasfondo determinante de Paris 2015.

Para finalizar, y más allá del imperecedero agradecimiento a las muchas personas que formaron mi carácter y en especial al señor Alfredo Verhaaf, quiero también hacer mías las palabras de nuestro Benemérito de la Patria, don Jose Figueres Ferrer, quien dijo: “SI NO SOÑAMOS, NO SE HACEN LAS COSAS GRANDES”. Tenemos que soñar y poner el empeño para alcanzar esos sueños y hacer las cosas grandes que, como personas y como país, merecemos…

ODA A LA PLATINA

La reparación del puente de la platina es una vergonzosa manchota tipo “eclipse” de albino en la historia política reciente del Partido Liberación Nacional; y en específico para las administraciones que van del 2006 al 2014. Esa reparación NUNCA debió de tomar más de una administración; y muchísimo menos 2 y 3/4 de administración, o sea, practicamente 11 años. Además de ser un “eclipse” vergonzoso para el PLN, lo es más para el país porque ha quedado demostrado, sin lugar a dudas, la incapacidad que tenemos para construir obra e infraestructura. Y esta es una de las razones fundamentales del atraso en el que, como país, hemos caído.

Y esa vergüenza se amplifica porque ahora, sin ninguna clase de empacho, se lanzan las campanas al aire festejando la reparación y ampliación de un puente de 160 metros; y hay todo un ejército de serviles inundando las redes sociales felicitando y exaltando a la actual administración por la conclusión de tan “magna” obra. A ese grado de conformismo y de descaro hemos llegado. Y es tal la estulticia que no se disimula el hecho de que estamos en año electoral; y el significado que hay detrás de semejante despliegue de servilismo es un signo inequívoco de que, esa reparación y/o ampliación, es una victoria política y NO el festejo por la solución a los malestares de una pesadilla para el pueblo de Costa Rica y para los miles de usuarios que ese puente tiene a lo largo de un año.

Es tal el despliegue de servilismo que me atrevo a pensar (y esta es mi ya curtida desconfianza en la clase política nuestra hablando) que se esperaron adrede a que fuese el ULTIMO año de esta administración para terminar ese desaguisado, y utilizar su conclusión como arma política en las elecciones venideras del 2018.

¡Ese puente, en estos precisos momentos, tiene un valor político incalculable, de eso no hay duda!

En lo personal NO tengo porque felicitar a esta administración por realizar lo que POR OBLIGACION tenía y tiene que hacer. Es más, todos los por menores de la reparación de ese puente y a su ampliación a 4 carriles por sentido (no 3 como ahora), incluyendo los planos y la financiación, quedaron listos desde la administración 2010-2014; así que deberían de tener no solo la entereza sino la transparencia necesaria para entender que lo hecho no es lo que se esperaba, aunque haya sido suficiente para momentáneamente (mientras se inicia, algún día, la construcción de la carretera a San Ramón) solucionar un problema que tenía harto a nuestro pueblo.

Hace ya casi 3 años escribí que me daría por satisfecho si esta administración terminaba la reparación y ampliación del puente de La Platina, terminaba la carretera CAÑAS-LIBERIA, terminaba la construcción de la Terminal de Contenedores de APM Terminals y terminaba la construcción del Proyecto Hidroeléctrico del Reventazón. Y la razón por la cual escribí esa lista al niñito Dios fue porque YO SABIA que todos esos proyectos HABÍAN QUEDADO COMPLETAMENTE LISTOS para ser terminados (la carretera Cañas-Liberia, el Proyecto Hidroeléctrico) o iniciados (la TCM), así como habían quedado listos todos los detalles para solucionar el problema de La Platina. Esta es LA SANTA Y PURA VERDAD…

¡Lo mínimo que podía hacer esta administración era, simple y llanamente, darles el seguimiento y TERMINARLOS!

Hasta el momento hay 3 ya terminados (Cañas-Liberia, el Hidroeléctrico y La Platina) y queda pendiente la TCM que, dada la semejante pifia que se cometió con su carretera de acceso y los problemas técnicos de construcción que se han identificado recientemente, está en la cola de un venado que sea esta administración la que la inaugure.

En resumen, estoy muy feliz y agradecido porque el tormento diario de mucha gente por las presas insufribles que se armaban en ese puente sobre el Virilla, haya terminado. Estoy feliz que dos proyectos- país hayan sido terminados en esta administración; y espero que la totalidad de mi lista al niñito Dios se me cumpla con la inauguración de la TCM. Pero estoy muy avergonzado como costarricense porque practicamente se hayan gastado 3 administraciones para solucionar un problema de infraestructura que, dentro de la inmensidad de necesidades que tiene el país en este rubro, es una obra de muy inferior rango.

Por eso, el lanzar las campanas al vuelo y montarme en la “Caravana de la Alegría” y festejar el haber realizado lo que era obligación hacer, NO va conmigo.

Esperemos que la mejor de todas las reparaciones hechas hasta el momento a ese puente perdure porque, definitivamente, este pueblo no merece tanta burla ni tanta fanfarria politiquera y estúpida…

LOS TICOS SI SOMOS INTELIGENTES

Sí. Los costarricenses hemos sido y somos más inteligentes de lo que muchos malinchistas puedan jamás entender y muchísimo menos apeciar.

Solo como ejemplo bastaría con decir que desde 1919 (cuando cayó la dictadura de los Tinoco), o sea en casi 100 años de vida republicana, NO hemos tenido ningún tipo de dictadura (ni de derecha ni de izquierad) en nuestro país; y muchísimo menos una dictadura marxista hereditaria, asesina, esquilmadora y parasitaria y que es la segunda más longeva del planeta, solo superada por otra estalinista que hoy es un foco de inestabilidad planetaria.

Hemos sido tan inteligentes que supimos adelantarnos a los signos de la época y logramos no solo conservar la integridad de nuestra soberanía, sino nuesta independencia como país y, de paso ayudamos a los demás a obtener los mismos resultados.

Somos tan inteligentes que, juntos como país, logramos alcanzar nuestras garantías sociales en 1943 y fuimos tan inteligentes que en 1948 fuimos a una revolución para hacer respetar la alternatividad democrática, para institucionalizar el derecho al sufragio, proscribir el ejército, consolidar la institucionalidad jurídica e iniciar el desarrollo que generó la cuarta clase media más grande de Latino América. Todo esto mientras la región era dominada por dictaduras de partido (Mexico) hasta dictaduras militares de izquierda y derecha. Y todo esto mientras toda la región estaba sumida en el crimen, la tiranía, el saqueo, la miseria y EN el colapso político y económico.

Hemos sido tan inteligentes que iniciamos, en el momento oportuno, las reformas necesarias para insertar de forma exitosa nuestro país en el modelo global que se apoderó del planeta a partir de la década de 1980. Inteligentes, y en demasía, porque a pesar de nuestros errores recientes, no hemos caído en las nefastas honduras de ideologías falsas que empobrecen países, los sume en el caos político y social o los secuestran con el fraude electoral o con el descarado manoseo constitucional.

Pero… la verdad es que NO somos geniales.

No supimos reaccionar a tiempo y de forma adecuada a las crisis económicas y financieras que han afectado el planeta en este nuevo siglo XXI, con las consecuentes distorsiones macro-económicas y macro-sociales que hoy han generado nuestros más severos problemas: pobreza, miseria, desempleo, infraestructura, desigualdad e inseguridad. No hemos sido capaces de sacudirnos de la maraña burocrática y leguleya que asfixia nuestro desarrollo económico, social y político. No hemos sido capaces de evitar que el manejo de la “cosa pública” caiga en las manos de los menos aptos, al punto de que las dos últimas ofertas electorales han sido las más mediocres de los últimos 80 años. No hemos podido evitar que nuestra institucionalidad caiga en el desprestigio, la mediocridad y, para peores, en la prepotencia. No hemos podido evitar que el país vaya cayendo de forma alarmante en manos de los que creen que lo importante es “lo que el país pueda darles o pueda hacer por ellos” y no lo contrario.

Y hemos sido tan poco inteligentes que aún reclamamos porque nunca “nos dieron” el BMW que nos prometieron… como si las cosas solo valen cuando nos las regalan y no cuando trabajamos por ellas. Y tan estúpidos que permitimos que unos cuantos se hayan convertido en una aristocracia repugnante a costas de nosotros mismos.

Si, a pesar de nuestras imperfecciones, hemos sido y somos un pueblo muy inteligente, pero también somos un pueblo que, a pesar de su inteligencia manifiesta, ha perdido la capacidad de apreciar lo extraordinario que podríamos ser porque algunos, escasos pero muy bulliciosos, nos lo han hecho creer. Porque a algunos, pocos pero escandalosos y falsos, les sirve que perdamos la fe en nosotros mismos…

EL CONTROVERSIAL DONALD TRUMP

Y cumplió una promesa de su campaña electoral. Y de forma por demás pomposa (muy propia de su estilo de show-man), lo ha anunciado al mundo desde los bellos jardines de la Casa Blanca: la salida de Estados Unidos de América del Acuerdo Marco sobre el Cambio Climático firmado en Paris en Diciembre del 2015.

Esta decisión, que ha causado un tsunami global de críticas contra el inquilino “temporal” de la “West Wing” del ejecutivo estadounidense, hay que entenderla dentro de un contexto más amplio del que nos comparten la prensa global o los analistas políticos. Esto por cuanto hay un claro rechazo contra Donald Trump – el cual es absolutamente justificado – que no debería de nublarnos la mente al momento de analizar este tipo de decisiones. Las mismas son extremadamente significativas para la comunidad internacional como para dejarnos guiar por sentimientos de rechazo, sea este ideológico, partidista y hasta personal, por el 45avo presidente de los Estados Unidos.

Me explico:

La decisión de Donald Trump tiene un impacto que es, esencialmente político y, desde esta perspectiva, de indiscutible corte populista porque, y esto es un hecho irrebatible, Estados Unidos no podrá salirse de forma efectiva de ese acuerdo sino hasta el 2019, prácticamente cuando la administración Trump estará a punto de terminar. Claro, existe la posibilidad de que sea re-elegido, pero eso, a como van las cosas, parece una absoluta imposibilidad.

El Acuerdo de Paris del 2015 NO es un acuerdo vinculante ni de cumplimiento obligatorio para ninguno de los Estados firmantes. Es básicamente una forma de pedirles a los países firmantes que, como mínimo, continúen haciendo lo que ya han venido haciendo para mitigar los efectos del cambio climático. La meta principal es mantener el calentamiento del planeta, debido a ese real e ineludible cambio climático que estamos atravesando, por debajo de los 2 grados Celsius por encima de los promedios pre-industriales, meta que para muchos especialistas es prácticamente imposible de alcanzar. Este propósito es, no obstante, un encomiable esfuerzo global que trata principalmente de enfocarse y potenciar los procesos que se requieren para alcanzar esa meta. O sea, por primera vez los países participantes de la conferencia parisina se comprometieron a realizar esfuerzos en ese sentido y se someterán a revisiones periódicas para determinar el avance de los mismos. La idea detrás de estos procesos es que, con el tiempo, la cooperación entre los países firmantes se facilite, se haga más relevante y pueda ser compartida y aplicada por toda la comunidad de naciones. El punto, aunque parezca quimérico, es que los países, el mundo empresarial, las ONG y la comunidad internacional en general, se comprometieran a “hacer algo” para detener el calentamiento global debido al cambio climático. Pero la realidad es que “nadie” sabe exactamente qué es lo que realmente se puede hacer, ni si podría funcionar de forma efectiva o cual es la escala de eficiencia requerida. El acuerdo de Paris fue diseñado para, precisamente, encontrar respuestas para estas serias cuestiones y lograr alcanzar una meta que cada día que pasa se hace más urgente.

Politicamente, el binomio de cooperación Obama/Xi (USA/China) fue instrumental para alcanzar ese acuerdo; pero dadas las posiciones políticas tan polarizadas y contrarias a su administración que había en esos momentos en los Estados Unidos (principalmente por parte de la mayoría republicana que controlaba el Congreso), Obama procedió a firmar el acuerdo en base a un decreto ejecutivo con lo cual obviaba el refrendo del Congreso. Esta maniobra dejaba margen, tanto a él como a su sucesor, para hacer cambios sin necesitar la aprobación del Capitolio. Así que Trump puede, sencillamente aprovechando esta circunstancia, retirarse del acuerdo de forma unilateral y, si lo prefiere, podría hasta simplemente decidirse a no implementar algunos aspectos del acuerdo a los que obviamente se opone. Además, y como ya fue indicado, los términos negociados en el acuerdo le impiden que pueda comunicar la retirada efectiva de USA hasta noviembre del 2019.

El efecto más notorio, por inmediato de esta decisión, lo es la inminente suspensión de la financiación estadounidense de casi el 23% del presupuesto total que utiliza la Convención Marco de las Naciones Unidas para el Cambio Climático, así como la suspensión de su ayuda financiera a los países menos desarrollados para implementar sus programas para combatir ese cambio y dentro del Marco del Fondo Verde. En otras palabras, es una decisión que tiene consecuencias inmediatas de índole presupuestaria, o sea, financiera.

A pesar de ello, el acuerdo puede perfectamente ser implementado a nivel estatal e, inclusive, a nivel de ciudades en USA. Realísticamente, más del 70% del cumplimiento por parte de USA de ese acuerdo está en manos estatales, en las manos de los alcaldes de sus ciudades, en las ONGs y en la empresa privada, aspecto que le quita peso político específico a la decisión del señor Trump. Por ejemplo, California, que es por mucho el estado de mayor relevancia económica de la Unión, una de las 10 economías más grandes del planeta por derecho propio y una fortaleza del partido demócrata, ya está implementando ese acuerdo y no hay nada al alcance de Donald Trump que obligue a ese estado a detener dicha implementación. Ciudades como Los Angeles, New York, Pittsburg, Miami y muchas otras también están implementando legislación y medidas para mitigar los efectos del calentamiento global y del cambio climático. La posición de grandes conglomerados empresariales (los más grandes del mundo) así como industriales, incluyendo petroleros, ya han anunciado que continuarán implementando políticas amigables con el ambiente emanadas de ese acuerdo, y no se alinearán con las políticas establecidas por este presidente en esta materia. El efecto real de esa decisión es, por consiguiente, exiguo desde una perspectiva de política interna estadounidense, pero monumental desde una perspectiva de imagen geo-política tanto para Estados Unidos como para el mismo Trump.

Las críticas de la UE, China, Rusia y otras potencias industriales y económicas, incluyendo a Brasil, no dejan de ser lógicas, pero no por ello menos oportunistas pues con ellas se demuestra que se apresuran a llenar, por necesidad o por interés nacional, el vacío que esta retirada significa para la imagen de liderazgo global que supuestamente Estados Unidos está dejando de lado con las decisiones de este presidente. Pero una cosa es la retórica y otra muy distinta la realidad por cuanto USA sigue siendo (y lo seguirá siendo con, sin o a pesar de Trump) el país más poderoso y más rico del mundo por lo menos en el futuro inmediato y en el mediano plazo. Debido a esa aparente renuncia al liderazgo global que ha ostentado USA, los países tanto aliados como enemigos ahora tienen la obligación específica de demostrar que son capaces de tomar el relevo y cumplir con los compromisos adquiridos en Diciembre del 2015 (que no son vinculantes ni obligatorios). Y ello incluye no solo la reducción de la emisión de CO2 y otros gases de efecto invernadero, sino el cumplir con los compromisos presupuestarios tanto para con la Convención como para con su implementación particular del acuerdo. Ese 23% que está zafando USA hay que compensarlo de una u otra forma. Está claro que era relativamente fácil alegar que la responsabilidad financiera de USA es y era mayor a aquellas de la UE, o Rusia, India o China por cuanto USA es la economía más grande del mundo y supuestamente es y había sido el mayor contaminante del planeta. La verdad es que el mayor contaminante global, en estos momentos y medido por países y en base a la totalidad de sus emisiones, es China, segundo USA, tercero India, cuarto Rusia y quinto Japón. Pero es importante indicar que la UE en conjunto representa casi el 15% del total de emisiones contaminantes del planeta, lo que la hace la zona de mayor incidencia PER CAPITA en el problema. No obstante, y a pesar de las circunstancias, las contribuciones financieras de estos países, y en particular de los países de la UE, India y Rusia al financiamiento de la Convención Marco de la Naciones Unidas para el Cambio Climático, son muy inferiores a los aportados por Estados Unidos, y en menor medida, por China. En otras palabras, esos países están “cobijados” por la responsabilidad financiera de USA a pesar de que su incidencia colectiva en el efecto invernadero es similar o superior al de Estados Unidos. Además, países como China, Rusia e India, y de acuerdo con lo negociado en Paris, tienen peyorativas que ponen en desventaja los intereses tanto económicos como comerciales de USA, en particular lo referido a la producción de carbón. Y esto es lo que, y lleva cierta razón, no le gusta a Donald Trump.

En general, Donald Trump está siguiendo una línea de acción que se puede resumir de la siguiente forma: “Los tiempos aquellos cuando USA subvencionaba a todo el mundo han acabado. Es hora de que cada quien asuma la responsabilidad que cada quien tiene, y en especial, la responsabilidad presupuestaria y financiera que ello implica”.

Es prácticamente la misma idea que está aplicando con sus “aliados” de la OTAN: cada país debe de ser responsable de cooperar de acuerdo a lo pactado: el 2% de su presupuesto nacional debe de ser destinado a la manutención de la alianza. Y el hecho es que varios países simplemente no cumplen con lo pactado. En otras palabras, si quieren seguridad pues que paguen por ella porque los Estados Unidos de la administración Trump no están dispuestos a seguir cargando con el peso de ese fardo.

Aparentemente, para Donald Trump, la política exterior de USA es una cuestión de responsabilidad efectiva y, sobre todo, proporcionalmente compartida.

En todo caso, y como ya fue referido, las consecuencias de esta decisión de Donald Trump probablemente no afecten gran cosa a un proceso que, dentro de los Estados Unidos, ya está muy arraigado y que ha calado profundamente en el pueblo estadounidense. Los efectos negativos son, por el contrario, de alcance geo-político pues es evidente que esta administración proyecta desconfianza no solo entre sus aliados, sino que globalmente. Además, aparenta renunciar de forma por demás inexplicable (no hay una Doctrina Trump definida que lo respalde) al liderazgo mundial que USA ha tenido desde ya hace más de un siglo en prácticamente todos los grandes temas y acontecimientos de relevancia planetaria. O, por lo mínimo, ese liderazgo – otrora evidente – está cambiando la filosofía que por largo tiempo fue su norte: la presencia dominante de Estados Unidos en prácticamente cualquier asunto de relevancia política, militar, económica y financiera en cualquier región del mundo. Y la actitud de Donald Trump, muy peyorativa por cierto, es: “si están de acuerdo pues perfecto y, si no lo están, pues perfecto también…”

Donald Trump, y aún es temprano para juzgar de forma objetiva, puede perfectamente ser el presidente que fue consecuente con su modo de pensar al exigir y obtener de los demás el respeto a las responsabilidades que les son inherentes o, por el contrario, ser el presidente que terminó convirtiendo a los Estados Unidos en un país reflejo de su personalidad: egoísta, aislado, sin empatía, poco confiable, matón e impulsado por sus apetitos inmediatos, en lugar del país que tradicionalmente ha sido el abanderado de los ideales democráticos y de los intereses compartidos de largo plazo. Indistintamente del resultado de esta dicotomía, de lo que sí estoy seguro es que no logrará hacer a “America Great Again” porque, de todos modos, “America is a great nation, anyways”.

No me cabe duda alguna de que Donald Trump sea una imagen altamente controversial, pero es a este magnate megalómano, irritantemente populista, superficial y conflictivo a quien el pueblo estadounidense le dio un alucinante poder al hacerlo su presidente. Pero… Estados Unidos ya ha demostrado fehacientemente que tiene la suficiente solidez institucional y madurez cívica para corregir sus errores electorales. Y no me sorprendería, para nada, de que esta gran nación procediera a corregir lo que, para muchos, ha sido su peor error electoral en toda su historia política.

No obstante, ya sea por oportunismo, por irracional rechazo partidista o por un genuino interés global, el planeta también tiene el incuestionable derecho a estar seriamente preocupado por lo que hoy día se gesta en Washington o en Mar-a-Lago, porque las consecuencias son, precisamente, planetarias. Todos, de una forma u otra, nos veremos afectados por esas decisiones.

Por lo general soy una persona muy positiva, pero en este caso sí creo firmemente que las sorpresas con este impredecible presidente, para bien o para mal, aún no han terminado…

UNA MEZCLA REPUDIABLE

Leí una publicación del vice-ministro de justicia que, en principio, me pareció muy fuera de tono. Es más, me pareció hasta toscamente burlista. Y es que hay asuntos con los que no se puede ser burlista, ni MUCHO MENOS tomar a broma.

Por un lado, los derechos de la población carcelaria costarricense no es un asunto de comicidad. Es un asunto serio. Muy serio. Y en ese sentido, hay que reconocer que se están haciendo esfuerzos importantes para cumplir con los acuerdos internacionales firmados por Costa Rica. Considero, por lo tanto, de muy mal gusto y fuera de toda norma que una autoridad de alto nivel del Ministerio de Justicia salga a hacer ese tipo de declaraciones como las que publicó en sus redes sociales.

Por otro lado, y esto es para mi lo más importante, utilizar la figura de Jesús para hacer conciencia sobre un tema que no tiene relación con un hecho histórico trascendental para la historia de la humandiad y, además, de profunda relevancia para la religiosidad de un pueblo como el nuestro, es muy crticable, por decir lo menos. Veamos porque:

Jesús fue primero acusado ante el Sanedrín y de acuerdo con los principios de la Ley Mosaica, conocida como La Tora. Especificamente, se le acusaba de blasfemia. La pena por ese delito, si se era encontrado culpable – como lo fue a pesar de los errores procesales – era la muerte por lapidación. Siendo Israel en ese momento supeditado a la ley del Imperio Romano, tal pena no podía llevarse acabo pues solo las autoridades romanas tenían el derecho para condenar a muerte a un reo. Las autoridades religiosas judías debían de presentar a Jesús ante el poder imperial que, por demás está decirlo, no lo encontraron responsable de ese delito. En consecuencia, los sacerdotes judíos añaden la acusación de sedición contra el imperio romano, una acusación que era inexistente en el primer juicio al que fue sometido Jesús en el Sanedrín.

En el derecho romano, el acusado debía de ser procesado en el lugar de residencia; y dado que Jesús era nazareno, se le remite ante Herodes Antipas quien considera al acusado digno de escarnio pero no lo considera un delincuente y, por lo tanto, lo remite nuevamente ante Poncio Pilatos, prefecto de Judea. Poncio Pilatos lo condena a ser azotado y, ante la presión de Caifás, sumo sacerdote del Sanedrin, decide someter al acusado a plebiscito y que fuese el pueblo judío el que decidiera su destino. El resultado de ese plebiscito todos lo sabemos: Barrabás obtuvo la absolución y la libertad y Jesús fue condeando a la muerte por cruxificción. Roma, como podrá notarse, se cuidó de NO condenar a muerte a Jesús de acuerdo a sus normas jurídicas.

La muerte por cruxificción era una pena máxima que aplicaban los romanos para delitos de carácter político, y se consideraba que la misma debía servir como ejemplo para inhibir la comisión de actividades que atentaran contra el dominio y la hegemonía de Roma. Al haber sido sometido a esa pena máxima, y desde el punto de vista estrictamente jurídico, Jesús podría ser considerado uno de los primeros reos de conciencia de nuestra era.

Considerando todas las contradicciones inherentes al juicio de Jesús (procesado en base a dos normas jurídicas diferentes como lo eran la Ley Judía y el Derecho Romano) y sobre todo que Jesús NUNCA fue declarado culpable directamente por el derecho romano, podemos concluir (y personalmente estoy convencido de ello) que el nazareno murió en la cruz siendo INOCENTE y víctima de elucubraciones políticas. Es por ello que, si a algún altruismo soy movido por el proceso de Jesus, su detención, su encarcelamiento, sus azotes y posterior muerte, es a tener CONSIDERACION por los reos de conciencia.

No puedo aceptar este ejemplo, como lo sugiere el vice-ministro Feoli, para tener consideraciones semejantes para con reos que han sido procesados por crímenes como robos, violaciones y otros; y que fueron sometidos y condenados de acuerdo a nuestro ORDENAMIENTO JURIDICO. Mis consideraciones para con este tipo de delincuentes, muchos confesos, no van más allá de que se debe de respetar sus derechos humanos, pero no alcanzan NUNCA para justificar su libertad, y mucho menos de la forma como ha procedido la actual administración.

En definitiva, el señor vice-ministro, si hubiese conocido a profundidad el proceso jurídico al que fue sometido Jesús, no hubiese cometido la “gracia o la burla” (vaya usted a saber) de usarlo como ejemplo para provocar empatía de los costarricenses por su lucha política.

Al final, lo hecho por el vice-ministro Feoli no deja de ser una fea, amorfa y repudiable mezcla de religión y política…

BATALLA DE RIVAS Y JUAN SANTAMARIA

Hubo varias batallas importantes durante la Campaña Nacional de 1856-1857 contra el filibustero William Walker y su ejército de estadounidenses y mercenarios afincados en Nicaragua, de donde pensaban expandirse al resto de las hermanas repúblicas centroamericanas.

De ellas, y dado que este martes celebramos los 161 años de esa victoria clave del ejército nacional al mando de nuestro presidente Juán Rafael Mora Porras, me interesa hacer unos breves comentarios sobre la Batalla de Rivas II, librada por nuestro ejército en tierras nicaragüenses. Haré referencias a las dos primeras batallas de Rivas, pues la tercera batalla se realizó desde el 3 de Marzo al 1 de Mayo de 1857, cuando se rinde William Walker. Esta III batalla y su resultado debería de ser de festejo obligado por todos los países centroamericanos, y en especial en Costa Rica pues lideró las huestes centroamericanas, con José Joaquín Mora Porras (hermano de don Juanito) como Comandante en Jefe de las fuerzas aliadas, a la victoria final.

En primer lugar y como ya fue apuntado, en Rivas se libraron 3 batallas. La primera fue el 29 de Junio de 1855 durante la cual el héroe nacional nicaragüense, el maestro Emanuel Mongalo, quemó el mesón o casona donde se acuartelaban las huestes de William Walker, haciéndolas huir en bandada. Esa casona pertenecía a don Máximo Espinoza. Mongalo no solo logró quemar ese inmueble, sino que sobrevivió a su gesta y murió en 1872. En 1977 el senado nicaragüense declara el día 29 de Junio como Día del Maestro en su honor; y fue declarado héroe nacional de Nicaragua en 1982.

La segunda batalla de Rivas se libra el 11 de Abril de 1856 entre el ejército expedicionario costarricense y las huestes filibusteras que se habían acuartelado en el mesón o casona propiedad de don Francisco Guerra. Se aclara con esto que los inmuebles involucrados en ambas batallas de Rivas son diferentes, y que la segunda batalla se realiza casi 9 meses después de la primera. El héroe de esta segunda batalla lo fue el soldado Juán Santamaría, quien fue el que quemó esa casona, con lo que logró que los filibusteros huyeran en bandada y Costa Rica declarara victoria. La acción le costó la vida al soldado Juán Santamaría, quien en principio fue una más de las muchas víctimas costarricenses que cayeron durante y después de esa batalla, fuese por las balas, las ballonetas o por el cólera, epidemia que asolaba Nicaragua desde 1853 y que afectó tremendamente no solo a nuestro ejército, sino a nuestro país cuando la misma fue introducida a nuestra Patria por los soldados que regresaron de Nicaragua. Es importante hacer notar que esa epidemia le costó a Costa Rica aproximadamente el 10% de su población total, o sea unas 10 mil víctimas mortales.

Han habido cuestionamientos sobre la existencia del soldado (tambor) Juán Santamaría y, una que otra vez, se ha querido dar a entender que el héroe de Rivas lo fue Emanuel Mongalo, o que su existencia es una elucubración de los políticos nacionales que buscaban un héroe popular para minimizar la figura de don Juanito o justificar la legitimidad de la República Liberal que caracterizó a Costa Rica entre 1870 y 1914.

La existencia y sacrificio de Juán Santamaría están plenamente documentadas tanto en documentos emitidos por el ejército (Juán se enroló en Alajuela bajo el mando del Coronel Manuel del Bosque), por el gobierno de la República de aquellos años como por testimonios orales de soldados que pelearon junto a él en la II Batalla de Rivas. No obstante, no fue sino hasta 1891, casi 30 años después de su muerte, que se le reconoció su gesta y fue aceptado como héroe nacional. El reconocimiento oficial no fue sino hasta el 2011…!!!

Pues bien, espero que les haya quedado claro que tanto Emanuel Mongalo como Juán Santamaría existieron y ambos fueron héroes en diferentes batallas; y ambos son héroes nacionales de sus respectivos países.

Toda la Campaña Nacional 1856-1857, la II Batalla de Rivas y el sacrificio de Juán Santamaría en particular, son momentos culminantes de nuestra historia patria debido a que, como resultado, Costa Rica le da un fuerte impulso al proceso de construcción de su Estado-Nación y, a la vez, representa el fortalecimiento de nuestra identidad nacional y de nuestra independencia.

PERSPECTIVAS SOBRE EL CONFLICTO SIRIO

Quisiera hacer una aclaración para tratar de poner varias cosas en perspectiva sobre el conflicto en Siria, puesto que para una ala ideológica en este país, esta es una guerra de agresión perpetrada por los países imperialistas para adueñarse de sus recursos:

Siria es el 66avo productor de petróleo del mundo. Sus reservas de gas natural probadas son las 45ava del planeta. Por ahí no va la procesión. Es más, produce tanto petróleo y gas natural como Albania.

La mitad de su territorio es practicamente improductivo, pero tiene una producción agrícola (trigo principalmente) que representa casi el 30% del PIB del país. Fosfato es un producto que produce en cantidades exportables y, conjuntamente con la exportación bovina y de algodón, representan casi el 40% de su PIB.

La importancia de Siria es estratégica pues tiene fronteras con grandes países productores de petróleo y gas natural que piensan utilizar su territorio para gasoductos y oleoductos, principalmente destinados al mercado europeo. Rusia tiene intereses estratégicos militares/venta de armas y gasoductos en Siria y China tiene intereses comerciales y financieros.

Además, es un país gobernado por una minoría alawita a la que detestan los fundamentalistas saudíes y los fanáticos yihadistas. Tradicionalmente, tanto su padre como Bashar al Asaad, han sido muy tolerantes con los cristianos y con otras sectas religiosas. El problema de Asaad es su secularismo en una región dominada por el sectarismo, el fundamentalismo y el fanatismo musulmán sunita wahabi liderado por el régimen teocrático y restrictivo de Arabia Saudí. Y además, Siria es el escenario de fondo de la pugna entre Arabia Saudí e Irán.

En Siria no hay recursos que tienten a nadie… lo que hay es una guerra de odio y de sectarismo religioso que define intereses económicos y militares estratégicos tanto para potencias regionales como globales.

Esa es la verdadera tragedia de un pueblo una vez próspero y que hoy es una carnicería de la cual TODA la humanidad debería de sentirse avergonzada.

BREVE HISTORIA DE SIRIA

En la antigüedad, Siria era el nombre genérico dado por la antigua Grecia a la región comprendida entre la península de Anatolia en Turquía y el Sinaí egipcio.

En la parte central de sus costas se desarrolló, entre 1200 y 700 AC, la civilización cananea, de amplia referencia bíblica, y conocida por los griegos como fenicia. Esta civilización, de marinos y comerciantes, fue la creadora de la primera economía mercantil del planeta y fueron ellos los primeros en circunavegar Africa, los creadores del alfabeto y fundadores de ciudades mediterráneas como Cartago (el más poderoso rival que enfrentó Roma a lo largo de su historia republicana) en las costas del moderno Tunez y Cadiz en la actual España. El territorio fue parte del imperio construido por Alejandro Magno y, a la muerte de éste, se convirtió en el centro del estado seléucida (por Seleuco, general de Alejandro), que se extendía hasta la India.

En el período romano Siria es convertida en provincia del imperio e incluía las grandes ciudades de Damasco, Antioquía, Palmira, Petra y Jerusalem. Además, en los territorios de la Gran Siria o el área cultural siria se incluían los estados actuales de Siria, Israel, Palestina, Líbano, Chipre y Jordania.

Después de la división del Imperio romano (395 d. C.) – el Imperio de Occidente con su capital en Roma y el Imperio de Oriente (o Imperio bizantino) con capital en Constantinopla – Siria permaneció como provincia bizantina durante 240 años hasta el inicio de la arabización del territorio entre los años 660 y 750 DC. Al inicio de la arabización, Damasco fue declarada la capital del territorio.

Los egipcios iniciaron en el siglo XIII el proceso de expulsión de los cruzados, lo que convirtió a Siria en una virtual provincia egipcia hasta el siglo XVI, cuando los egipcios perdieron definitivamente el dominio del país en favor de los otomanos.

El imperio Otomano cayó después del fin de la I Guerra Mundial y, por mandato de la Liga de las Naciones y en base a los Acuerdos Sykes-Picot, Siria y Líbano quedaron bajo la jurisdicción de Francia desde 1922 hasta 1943, aunque la ocupación del territorio por parte de las fuerzas militares francesas termina en 1946. A partir de ese año y hasta 1956 Siria se sumió en una vorágine política que vio pasar a 20 gabinetes diferentes y redactó cuatro constituciones separadas. Es importante notar que ya en 1956 Siria firma con la URSS pactos políticos, comerciales y militares, lo que indica una relación con el gigante eslavo de más de 6 décadas. En 1958, Siria y Egipto se unen y forman la República Árabe Unida que se disolvió en 1961.La tumultuosa vida política Siria continuó hasta que en 1970 llega al poder Hafez al-Asad.

Y en el año 2000, después de la muerte de Hafez al-Asad (conocido como el León de Damasco) le sucede su hijo Bashar al-Assad.

El resto es historia conocida…

¿ESPAÑA CIVILIZADORA?

España FUE colonizadora, no civilizadora. El proceso civilizatorio es posterior a la conquista y, en realidad, empieza a darse con la colonia a partir de finales del siglo XVI y principios del XVII de la mano del clero. La colonia fue ante todo un proceso de explotación basado en la codicia apoyado por la superioridad militar y, por lo tanto, fue un proceso económico-mercantilista extractivo y depredador diseñado y ejecutado por el estamento político/militar dominante (español) tanto en las Américas como en la madre patria. Lo civilizatorio fue secundario.

La conquista, a como también la colonia, costaron muchas vidas, pero el más alto porcentaje no fue producto de una política de exterminio (que hubiese sido contraproducente desde el punto de vista tanto económico como político), sino el resultado de enfermedades para las cuales el nativo no estaba naturalmente preparado imunológicamente. El interés económico no hubiese podido ser impuesto y desarrollado SIN la ayuda obligada (prácticamente esclavista) de la población local. Es por ello que la encomienda, la mita y el trajín, entre otras, fueron instituciones de explotación económica utilizadas por los colonizadores.

Decir o afirmar que el motivo principal de la conquista y colonia de las Américas fueron tanto la evangelización como el proceso civilizatorio no solo es inexacto, sino completamente ofensivo. Es demostrar una ignorancia tan abyecta como estúpida.