ALGUNOS APUNTES RAPIDOS SOBRE LA ABOLICION DEL EJERCITO EN COSTA RICA

Ya hacia mediados de la última década del siglo XIX se habían dado, de forma aislada, ideas de abolir o reducir sustancialmente el ejército costarricense. Esto debido, por un lado, a lo corrupto e ineficiente que era además de ser un elemento de continua injerencia en la política nacional y, por el otro, debido lo oneroso que resultaba para el erario público. Solo como ejemplo, en la década de 1870 el ejército costarricense era considerado una potencia militar regional ya que llegó a tener hasta 34000 tropas, marina y artillería, pero también consumía casi el 50% del presupuesto nacional y, además, fue el sostén sobre el cual se afianzó la República Liberal, liderada por los generales empezando con don Tomás Guardia, y que gobernaron Costa Rica hasta finales de ese siglo.

Esos “conatos” de abolir el ejército, por supuesto, no tuvieron ningún eco. Hacia finales de la década de los 40s del siglo pasado, y después de la Revolución del 48, la idea no solo renació sino que adquirió gran relevancia política y económica. Las circunstancias históricas, como lo fueron el hecho de que solo hacía 3 años que la más grande gesta militar de la historia de la humanidad – la II Guerra Mundial – había terminado, así como a los acontecimientos y horrores sucedidos durante la misma revolución, a los acuerdos y alianzas militares y políticas hechas por don Pepe antes y durante la misma, la injerencia de los Estados Unidos en el desarrollo de los acontecimientos posteriores (negarse a proporcionar pertrechos de guerra a don José Figueres por considerar a Costa Rica como un peligro desestabilizador en la región), el recelo que había entre varios líderes de la revolución por los compromisos adquiridos por don Pepe con la Legión Caribe, al hecho de que los sectores conservadores de la Junta de Gobierno (cercanos a Ulate), opuestos a las reformas sociales y económicas que se estaban haciendo, empezaban a adqurir importancia política pero, sobre todo, a la urgente necesidad financiera para sostener y consolidar el proyecto revolucionario, indujeron a varios personajes de la época a proponer a don Pepe la abolición del ejército como institución nacional.

Muchos alegan que esa propuesta no era para abolir el ejército nacional, sino para abolir el Ejército de Liberación Nacional, asunto que es muy cuestionable puesto que al finalizar la revolución quedaban, cuando mucho, 600 efectivos del “supuesto” ejército de Costa Rica, muy mal organizados y muy mal pertrechados.

El hecho incuestionable es que don Pepe había ganado la Revolución y bien pudo, si así hubiese querido, imponer una dictadura. Pero las circunstancias políticas y geopolíticas que imperaban en esos días (ya descritas), la sugerencia de don Fernando Lara Bustamante – considerado el primero en tener la idea de la abolición – pero sobre todo el importantísimo papel que desempeñaría don Edgar Cardona Quirós, ministro de seguridad de la Junta de Gobierno – también considerado uno de los primeros en tener la idea y proponérsela de forma vehemente a don Pepe desde Julio de 1948 – hicieron que el caudillo finalmente accediera a proceder con la abolición del ejército. Es interesante apuntar que don Pepe consideraba que él ya había abolido el ejército de Costa Rica el 8 de Mayo de 1948, día en el que abolió la Constitución de 1871; pero la realidad es que no fue así puesto que toda la legislación militar promulgada en el siglo XIX, incluido el Código de Justicia Militar promulgado en 1884, quedaron incólumes y vigentes. Esto demuestra que la idea era abolir el ejército como INSTITUCION legitimada constitucionalmente desde 1871, y no solo el ejército de Liberación Nacional.

En todo caso, el 25 de Noviembre de 1948 la Junta de Gobierno aceptó la propuesta de Cardona, el 27 de Noviembre se anunció la disolución de la Legión Caribe, el 1 de Diciembre don Pepe da el mazazo simbólico de la abolición (fecha que desde entonces festejamos), el 3 de Diciembre Costa Rica suscribió el TIAR, el 8 de Diciembre fue electa la Asamblea Constituyente (dominada por Ulate) y el 2 de Abril de 1949 (por las continuas tensiones en la Junta de Gobierno) se da el famoso Cardonazo cuando don Edgar Cardona y 22 oficiales se rebelaron contra Figueres en los cuarteles de la Artillería y Bellavista. Don Edgar le ofreció el poder a Ulate (que lo rechazó) y, además, los alzados pidieron la renuncia de Benjamín Núñez (ministro de Trabajo) y Alberto Martén (de Hacienda) por considerarlos afines al comunismo, y demandaron también la derogatoria del impuesto del 10% al capital y de la nacionalización bancaria. Todos los involucrados en la intentona se rindieron y fueron encarcelados (hubo 9 muertos), pero este hecho desencadenó los acontecimientos que desembocaron con la dada de baja de todos los soldados y oficiales el 25 de Abril de ese año de 1949.

En Junio de 1949 la Asamblea Constituyente rechazó el proyecto de Carta Magna elaborado por una comisión de la Junta de Gobierno (en dicha comisión estaba don Fernando Lara Bustamante) y adoptó la Constitución de 1871 como base, pero aceptó – gracias a los esfuerzos y capacidades negociadoras de don Fernando – la propuesta de elevar a rango constitucional la abolición del ejército como institución permanente en Costa Rica. Finalmente, el 7 de Noviembre de 1949 se declara aprobada la nueva Constitución Política y, al día siguiente, don Otilio Ulate asume como presidente de Costa Rica en un país que, un día antes, había CONSTITUCIONALMENTE abolido su ejército nacional.

¿De quién fue la idea de abolir el ejército en Costa Rica? La verdad es que hubo dos personas claves: don Edgar Cardona Quirós y don Fernando Lara Bustamante. Y al menos para mí, hay más indicios de que fue el señor Cardona el primero en PROPONERSELO a don Pepe e insistir constantemente en ello. Al ser rechazado el proyecto de Constitución Política presentado por la Junta de Gobierno (que incluía el artículo de la abolición), la importancia de don Fernando Lara Bustamante asume todo el relieve histórico que merece, pues fue él quien logró NEGOCIAR con la Asamblea Constituyente que el artículo de la abolición fuese incluido casi sin cambios en la nueva Constitución Política.

La importancia de don Pepe es, sobre todo, política pues él era el presidente de la Junta de Gobierno y el hombre que mandaba en Costa Rica. Si don Pepe no hubiese estado de acuerdo, y si no hubiese tenido la visión de estadista que tuvo en momentos de grandes acontecimientos, contrariedades, transformaciones y peligros para la naciente II República, tal y como lo fueron esos 18 meses entre Abril de 1948 y Noviembre de 1949, esa extraordinaria propuesta no habría fructificado y, probablemente, Costa Rica hubiese caído en una vorágine de violencia política y militar característica de toda la región latinoamericana de aquellos años.

¡Nuestro destino como nación hubiese sido otro muy diferente, de eso no me cabe duda!

Así que ya lo saben: don José Figueres Ferrer, don Fernando Lara Bustamante y don Edgar Cardona Quirós fueron los personajes históricos clave que con su visión, empuje, vehemencia y hasta con sus errores, lograron la abolición del ejército en Costa Rica. Lo demás es… historia en construcción y, mientras tanto…

¡HONOR A QUIEN HONOR MERECE!

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