MEDIOCRIDAD PARLAMENTARIA

Francamente, hay momentos en los cuales no estoy de acuerdo con la forma de actuar de los diputados de la comisión legislativa investigadora de los créditos bancarios. Además de que en esa comisión hay o llegan diputados que hasta da grima escucharlos, también los hay que llegan a hacer concienzudamente su trabajo; aunque hay momentos que se evidencia, en algunos de ellos, una actitud de torquemadas que creo no solo inconveniente, sino improcedente. La Comisión no es el estrado de un teatro ni el púlpito de una iglesia, es un recinto politico de profundas raíces democráticas al cual todos los involucrados le deben respeto y, por su puesto, se deben respetuo mutuo.

Entiendo plenamente que esta es una Comisión Legislativa de control político, la cual está sustentada en nuestra Constitución Política y, por consiguiente, tengo muy claro que lo actuado por la misma es un juicio político. Se está determinando si se cometió o no un delito político y, si el mismo, tiene eventuales consecuencias que deban ser dilucidadas en tribunales jurisdiccionales de la República.

Se debe de reconocer, para ser justos, que hay un esfuerzo por parte de la Asamblea Legislativa por hacer partícipe al pueblo de esta función, todo en aras de ser transparente en el proceso que se está llevando acabo. Esa transparencia ya ha obtenido resultados que, de otra manera, hubiese sido imposible que se dieran, como han sido los golpes de timón que se han ejecutado en el Poder Judicial y el Ministerio Público con la suspensión de Celso Gamboa y el Fiscal General, la reapertura de causas de relevancia política nacional que habían sido sobreseídas y el reacomodo de personal clave para atender los casos más complejos de “supuestas” corrupción y tráfico de influencias. Así mismo, ya han habido repercusiones en el Poder Legislativo con la “renuncia/expulsión” de Victor Morales Zapata de la fracción del PAC, y con el llamar a declarar ante la comisión a diputados de las diferentes bancadas (claro, un daño mínimo, pero daño al fin). En el Poder Ejecutivo aún no hay consecuencias relevantes, excepto la comprobación de involucrados del Ministerio de Hacienda (solo una víctima por el momento) y la fuerte sospecha (que va a ser muy difícil de probar) de que el “Capo di tutti capi” de toda esta maraña está en la casa de Zapote. Y también ha habido repercusiones en el sistema bancario (BCR) y en el escenario electoral como lo fue la “solicitada renuncia” al señor Victor Hugo Víquez a su aspiración diputadil, como primer lugar del PLN por Heredia.

Por último, ha quedado también evidenciado que, con claras excepciones que me bastan los dedos de una mano para contarlas, en la Asamblea Legislativa no hay cara en que persignarse. En ese Primer Poder de la República se ha entronizado la obvia mediocridad a la que hemos llegado en nuestro escenario político parlamentario. Esa mediocridad – y otros “atributos” – son la norma, no le excepción. Y esto sí que es en extremo preocupante porque, con la posible conformación de la Asamblea Legislativa 2018 – 2022, es casi seguro de que el clamor y exigencia de este pueblo nuestro por reformas profundas a nuestra constitucionalidad, seguirán siendo diluidas en los intereses partidistas. Es más, fijémonos muy bien y veremos que no hay uno solo de los candidatos presidenciables que se haya referido, de forma importante, a las reformas que se necesitan de urgencia en el país y, mucho menos, ninguno de los candidatos a diputados inscritos en las listas que NOS IMPONEN los partidos políticos. Hay acciones cosméticas, nada de fondo y esencia. El baile, ya montado, seguirá hasta la medianoche de un día de Mayo allá en el 2022, y el problema – que sí es problema – es que NO estamos invitados.

Reitero, con base a lo observado y analizado durante estas sesiones de la Comisión Legislativa, así como por lo observado en lo que va de esta campaña electoral, que se hace imperativa la necesidad de reformas sustanciales en nuestra Patria. De esto NO me cabe ninguna duda. Y está en nosotros, los ciudadanos, el poder de exigirlo y lograrlo.

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