MUCHO AYUDA EL QUE NO ESTORBA

Los fenómenos naturales NUNCA preguntan por ideologías o banderas políticas, preferencias deportivas, sexo, religión o color de piel. Cuando golpean lo hacen con toda su furia, dejando a su paso destrucción, drama, tragedia y dolor.

Debemos de entender que nuestro país YA no es el bendito e inmune que siempre hemos creído. En los últimos 12 meses nos han golpeado dos fenómenos climatológicos de gran envergadura, Otto y Nate, que demuestran la realidad a la que tenemos que acostumbrarnos, queramos o no. Es por ello que debemos reaccionar con celeridad y hacer los ajustes necesarios para no solo atender la inmediatez de la emergencia (indistintamente de su naturaleza), sino y lo más importante, las secuelas que se generan y sus efectos profundamente negativos, principalmente en la población; así como en todo el tejido nacional, incluyendo la infraestructura y la economía, ambas vitales para la prevención y atención de la emergencia y la recuperación/reconstrucción posterior. Dentro de las circunstancias actuales del país, bien que mal, se ha hecho lo que se ha podido con lo que está disponible. Y es más que obvio que se puede hacer mucho, muchísimo más.

Nuestra Comisión Nacional de Emergencias es una institución especializada en atender este tipo de circunstancias. Y es una institución a la que hay que dotar urgentemente de los recursos legales, financieros y materiales suficientes para que atienda y cumpla eficazmente con la misión para la cual ha sido creada.

Es una institución a la que hay que despolitizar y a la que es necesario reorganizar jurídicamente para que en ella converjan las personas ideales, no las puestas a dedo, para la realización de tan importantísima labor. Me atrevo a decir que, ante una declaratoria oficial de “Emergencia Nacional”, es la CNE la que debe de tomar el control del país, tal y como lo hace el TSE durante las elecciones presidenciales. La CNE, desde esta perspectiva, no debe de ser un botín político y, por el contrario, debe de estar estructurada de forma tal que tengan la plena autoridad para actuar y coordinar interinstitucionalmente (seguridad, instituciones de apoyo, transportes, geología, climatología, etc.) así como para coordinar y canalizar la ayuda internacional que pidamos o que nos sea ofrecida. Se requiere, en otras palabras, que la CNE pueda actuar sin necesidad de estar supeditada a “otros” intereses diferentes de aquellos para los cuales ha sido creada.

Ya lo decía mi madre, y estoy seguro que a muchos de nosotros nos lo decían nuestros mayores: “Mucho ayuda el que NO estorba”. Y la verdad es que, por lo visto y vivido en estos últimos 12 meses, hay demasiadas formas de poco ayudar y… muchísimas como estorbar.

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