FUENTEOVEJUNA INVERTIDO

En el “sagrado” juzgado de la omnipotente opinión pública, exacerbada por los medios de información y por las redes sociales, todos son incuestionablemente culpables.

Son culpables ya sea por delito de omisión, por delito de manipulación, por delito de asociación, por delito de ejecución, por delito de encubrimiento, por delito de sumisión, por delito de silencio y, por supuesto, hasta por delito de “chupa medias”. Todos son, como pegados con cemento, parte de un lúgubre bunker hecho de bloques de culpabilidad.

Y es que en el imaginario popular no hay diferencia entre un juicio político y uno judicial. El juicio político, en el referido imaginario, es siempre rápido, biliar, contundente y sinónimo de culpabilidad. El judicial es lento, impredecible, manipulable y, por lo general, percibido como medio para evadir responsabilidades. Esta percepción es una innegable realidad nacional. La gente, justificadamente o no (y en esta oportunidad ESTA MAS QUE JUSTIFICADO) ya olió sangre. Y en vista que no hay aún un culpable específico al cual señalar y linchar, entonces todos (incluido el culpable principal, si se logra identificar) deben de sufrir el linchamiento sumario.

No hay sospechas, solo certezas.
¡Fuenteovejuna escrito al revés!

He acá uno de los principales daños que le ha causado al país una banda de mafiosos, sus sucesores y testaferros que, a lo largo de las décadas, se han apoderado ya no solo de los laberintos del poder, sino de las odiosas artes del cinismo, la burla, el irrespeto y, por supuesto, de la arrogante y repulsiva confianza en su segura impunidad.

Veredicto contra el invertido Fuenteovejuna: culpable de todos los cargos… y que me disculpen los garantistas.

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