DON LEON CORTES CASTRO Y UNA ESTATUA CUESTIONADA

Ultimamente se ha estado discutiendo si la estatua de don León Cortés Castro debe de ser removida del lugar que actualmente ocupa al final del Paseo Colón. Algo así como un eco de los revisionistas y puristas estadounidenses que quieren borrar de la historia de su país a varias de las figuras representativas de sus grandes luchas del siglo XIX.

Pero, y en cuanto a nuestro terruño, preguntémonos primero ¿Quién fue don León Cortés Castro?

Don León Cortés fue un destacado político costarricense nacido en Alajuela. Fue diputado del Congreso Constitucional en 1914 – 1917 y 1922 – 1929, siendo presidente del mismo en 1925 – 1926. También fue director de Archivos Nacionales, gobernador de Alajuela, ministro plenipotenciario de Costa Rica en Guatemala, Juez del crimen en Cartago, secretario de gobierno en los despachos de Instrucción Pública y de Fomento y Agricultura, tercer designado a la presidencia y administrador de los Ferrocarriles de Costa Rica durante el tercer y último gobierno de don Ricardo Jiménez Oreamuno. Por último, ejerció la presidencia de la República durante el período 1936 – 1940. Además, también fue un destacado masón.

Se destacaba por ser un hábil administrador y por ser una persona autoritaria, disciplinada y honesta; y exigía de los demás lo mismo y, especialmente, de los empelados públicos. Siendo Secretario en el Despacho de Fomento entre 1932 y 1935, se destacó por su eficiencia y tenacidad al implementar sus políticas públicas que impulsó para resolver la grave crisis económica de los años treinta (la Gran Depresión) que afectaba nuestro país. Ya como presidente, dio prioridad a la continuidad de esa obra material y a la estabilidad económica, siendo sus políticas de obras públicas el elemento central de su administración, la cual llegó a ser conocida (y recordada por la historia) como la del “cemento y la varilla”, dado que la inversión estatal en ese campo representó el 36% del presupuesto nacional durante su gobierno. Esto generó fuentes de trabajo lo cual, a su vez, produjo estabilidad económica y social, lo que aumentó y cimentó la popularidad caudillista de don León, tanto en los sectores urbanos y rurales pobres, como en el campesinado. Aunque hubo avances en materia social, no fue ésta la prioridad de su gobierno, a diferencia de la administración que le sucedió, o sea, la del Dr. Rafael Angel Calderón Guardia.

Durante la campaña electoral de las elecciones de 1936, su declarado anticomunismo y su férreo carácter le atrajo la antipatía de los sectores comunistas del país, quienes lo empezaron a tildar de fascista y anti semita. Cuando don León se presenta nuevamente como candidato presidencial por el Partido Demócrata para las elecciones de 1944, frente al ungido del Dr. Calderón Guardia, el Lic. Teodoro Picado Michalski, este tipo de ataques arreciaron y se hicieron muy virulentos por parte de la hoy ya tristemente célebre alianza calderocomunista. Esta alianza tuvo, hacia finales de la década de los 40s, una incidencia central para que, en 1948, Costa Rica fuera a una revolución. En otras palabras, la fama de don León como nazista y anti semita fue más producto de la politiquería electoral de la época, que un hecho comprobado de forma fehaciente.

Don León, reconocido masón, liberal, anticomunista, autoritario, disciplinado y honesto fue, como muchos personajes de su época, producto de las circunstancias históricas que le tocó vivir. El nazismo, y el fascismo en general, eran muy populares en aquellos años en muchos países del mundo, incluyendo Gran Bretaña y Estados Unidos. En América Latina hubo países que también mostraron simpatías por ese movimiento ideológico/político europeo, principalmente Argentina, México, Uruguay, Brasil y Chile, entre otros. Pero, a partir del inicio de la II Guerra Mundial, y en especial tras el ataque japonés a Pearl Harbor, muchos países abandonaron sus simpatías y se unieron como aliados a las fuerzas occidentales lideradas por USA, incluyendo por supuesto Costa Rica. En Costa Rica inclusive, y durante el gobierno del Dr. Calderón Guardia, se instituyeron campos de concentración donde familias enteras de alemanes y sus descendientes, así como italianos y cualquiera que tuviera nacionalidad relacionada con las potencias del eje, fueron confinados. Hay historiadores costarricenses, algunos de origen judío, que han visto en don León Cortés Castro un simpatizante nazi y, a la vez, un anti semita que nombró al presidente del Partido Nazi de Costa Rica como director de Migración, con lo cual se cerraron las puertas a muchos judíos que huían de la persecución nazista desatada en la Alemania de Adolph Hitler. También hay testimonios de judíos y descendientes que aseguran que, gracias a don León, pudieron entrar al país. No hay una forma fehaciente de probar que don León haya sido un nazista, como tampoco la hay para probar que otros dos presidentes costarricenses de esa época, como lo fueron el Dr. Rafael Angel Calderón Guardia y don Otilio Ulate Blanco, fueran también simpatizantes del nazismo y anti semitas, tal y como lo insinúan esos mismos autores. Si así fuese, y en justo balance histórico, habría que desaparecer el monumento de la Garantías Sociales y la estatua de don Otilio Ulate Blanco en Alajuela… algo que es sencillamente RIDICULO.

Lo que sí hay es suficiente evidencia para determinar que los tres fueron grandes hombres de su tiempo, los tres beneméritos de la Patria y, a los tres, les debemos grandes logros sociales y materiales que, aún hoy día, podemos atestiguar. A don León en específico le debemos, entre muchas obras materiales (carreteras, escuelas, puentes, caminos y obras sanitarias), la estabilidad económica y social en una época económica, financiera y política extremadamente turbulenta, así como otras que también fueron, en su momento, de capital importancia para el país:

La transformación del Banco Internacional de Costa Rica en el Banco Nacional de Costa Rica (control del Estado sobre la emisión monetaria).
Construcción del Aeropuerto Internacional de La Sabana (su estatua está precisamente a la entrada de lo que fue dicho aeropuerto).
Fundó la Imprenta Nacional.
Firmo el contrato bananero Cortés-Chittenden, que desarrollo la zona del Pacífico Sur y posibilitó la construcción de los puertos de Quepos y Golfito.
Fundó el Servicio Meteorológico, etc.

El costarricense actual presenta una alarmante falta de memoria histórica y, por ello, puede ser fácilmente manipulable en su opinión sobre los personajes históricos, hombres y mujeres, que forjaron nuestra Patria. Este caso, el de quitar la estatua de don León Cortés Castro promovido por oscuros grupúsculos revisionistas y revanchistas, es un caso patente que demuestra mi aseveración.

En síntesis, la Estatua de don León Cortés Castro, benemérito de la Patria, SE QUEDA exactamente donde está. Esta es mi inquebrantable posición.

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