ALGUNOS APUNTES SOBRE NUESTRA INDEPENDENCIA

Como en los días venideros estaremos con los preparativos del festejo de nuestra Independencia, me gustaría compartir con ustedes algunos detalles históricos que, creo, son importantes conocer sobre nuestro proceso independentista.

Para el año de 1821, la Capitanía General de Guatemala ya tenía 9 años de haber sido disuelta por la Constitución de Cádiz de 1812. Es precisamente por esta razón que el Acta de Independencia del 15 de Setiembre de 1821 establece, en su artículo 1, UNICAMENTE la independencia del pueblo de la Provincia de Guatemala.

Nuestra diputación provincial, con sede en León de Nicaragua, recibe el correo extraordinario con estas noticias el día 28 de Setiembre de 1821 y, al conocer lo sucedido y decidido, no solo se pronuncia por mantenerse al margen del proceso independentista guatemalteco, sino independizarse “total y absolutamente” de Guatemala. Al mismo tiempo, se decide esperar a que se aclaren los acontecimientos políticos en referencia a la Madre Patria, o sea, decidimos seguír siendo parte de España hasta “nuevo aviso”. Esta declaración pasó a conocerse en nuestra historia patria como “El Acta de los Nublados del Día”. Al mismo tiempo, la provincia de Nicaragua – a diferencia de nuestra diputación – decide por su parte declarar su independencia.

El correo con la información del proceso independentista guatemalteco llegó a Cartago, por aquellos años capital de la provincia de Costa Rica, hasta el 13 de Octubre de 1821. El gobernador español Juán Manuel de Cañas y el Ayuntamiento cartaginés asumen la misma línea de acción recomendada por nuestra diputación con sede en León, Nicaragua, o sea, la de esperar mayor claridad de los sucesos que se estaban gestando. No obstante, esa disposición fue revocada días después por el mismo Ayuntamiento cartaginés y, en asocio con el Ayuntamiento de San José, se decide únicamente acusar recibo del comunicado independentista fechado en Guatemala aquel día 15 de Setiembre de 1821.

A pesar de ello, y a partir del 25 de Octubre de 1821, se forma e inicia reuniones la Junta de Ayuntamientos de toda nuestra provincia para, en conjunto, dar forma al establecimiento de una Junta Superior Gubernativa Provisional que considerara y resolviera sobre los acontecimientos que se estaban desarrollando. Estando en esas deliberaciones, el día 28 de Octubre de 1821, se reciben las noticias de la independencia de Nicaragua (ya indicada) y de su posterior decisión de anexarse al imperio mexicano de Agustín de Iturbide según el acuerdo de Iguala. Por una confusión generada por el portador del correo, nuestros antepasados festejaron creyendo que las noticias se referían a la independencia de Costa Rica. En todo caso, y para no hacer esta historia larga, Costa Rica para ese entonces ya estaba “infestada” del virus independentista; y es por ello que todos los ayuntamientos de la provincia reunidos en cabildo abierto en Cartago, el DIA 29 DE OCTUBRE DE 1821, proclaman nuestra independencia absoluta e irreversible de España.

Esa Acta de la Independencia de Costa Rica, firmada por todos los ayuntamientos y por el hasta ese día gobernador español Juán Manuel de Cañas, es integrada a nuestro Pacto de Concordia, documento que a su vez fue nuestra primera Constitución Política, el día 1 de Diciembre de 1821. En otras palabras, el pueblo de la Provincia de Costa Rica decidió libremente, por sí mismo y en CABILDO ABIERTO, su independencia de España ese día 29 de Octubre de 1821. Esta fecha es la que en plena justicia histórica debería de ser festejada como la fecha “real” de nuestra independencia.

Fue durante el primer gobierno del Dr. José María Castro Madriz, del que ya hablé hace unos días, que el 28 de Setiembre de 1848 se decretaron la bandera y el escudo de nuestra República y, además, se dispuso el día 15 de Setiembre como feriado nacional para celebrar la Independencia de nuestra Patria.

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