BATALLA DE RIVAS Y JUAN SANTAMARIA

Hubo varias batallas importantes durante la Campaña Nacional de 1856-1857 contra el filibustero William Walker y su ejército de estadounidenses y mercenarios afincados en Nicaragua, de donde pensaban expandirse al resto de las hermanas repúblicas centroamericanas.

De ellas, y dado que este martes celebramos los 161 años de esa victoria clave del ejército nacional al mando de nuestro presidente Juán Rafael Mora Porras, me interesa hacer unos breves comentarios sobre la Batalla de Rivas II, librada por nuestro ejército en tierras nicaragüenses. Haré referencias a las dos primeras batallas de Rivas, pues la tercera batalla se realizó desde el 3 de Marzo al 1 de Mayo de 1857, cuando se rinde William Walker. Esta III batalla y su resultado debería de ser de festejo obligado por todos los países centroamericanos, y en especial en Costa Rica pues lideró las huestes centroamericanas, con José Joaquín Mora Porras (hermano de don Juanito) como Comandante en Jefe de las fuerzas aliadas, a la victoria final.

En primer lugar y como ya fue apuntado, en Rivas se libraron 3 batallas. La primera fue el 29 de Junio de 1855 durante la cual el héroe nacional nicaragüense, el maestro Emanuel Mongalo, quemó el mesón o casona donde se acuartelaban las huestes de William Walker, haciéndolas huir en bandada. Esa casona pertenecía a don Máximo Espinoza. Mongalo no solo logró quemar ese inmueble, sino que sobrevivió a su gesta y murió en 1872. En 1977 el senado nicaragüense declara el día 29 de Junio como Día del Maestro en su honor; y fue declarado héroe nacional de Nicaragua en 1982.

La segunda batalla de Rivas se libra el 11 de Abril de 1856 entre el ejército expedicionario costarricense y las huestes filibusteras que se habían acuartelado en el mesón o casona propiedad de don Francisco Guerra. Se aclara con esto que los inmuebles involucrados en ambas batallas de Rivas son diferentes, y que la segunda batalla se realiza casi 9 meses después de la primera. El héroe de esta segunda batalla lo fue el soldado Juán Santamaría, quien fue el que quemó esa casona, con lo que logró que los filibusteros huyeran en bandada y Costa Rica declarara victoria. La acción le costó la vida al soldado Juán Santamaría, quien en principio fue una más de las muchas víctimas costarricenses que cayeron durante y después de esa batalla, fuese por las balas, las ballonetas o por el cólera, epidemia que asolaba Nicaragua desde 1853 y que afectó tremendamente no solo a nuestro ejército, sino a nuestro país cuando la misma fue introducida a nuestra Patria por los soldados que regresaron de Nicaragua. Es importante hacer notar que esa epidemia le costó a Costa Rica aproximadamente el 10% de su población total, o sea unas 10 mil víctimas mortales.

Han habido cuestionamientos sobre la existencia del soldado (tambor) Juán Santamaría y, una que otra vez, se ha querido dar a entender que el héroe de Rivas lo fue Emanuel Mongalo, o que su existencia es una elucubración de los políticos nacionales que buscaban un héroe popular para minimizar la figura de don Juanito o justificar la legitimidad de la República Liberal que caracterizó a Costa Rica entre 1870 y 1914.

La existencia y sacrificio de Juán Santamaría están plenamente documentadas tanto en documentos emitidos por el ejército (Juán se enroló en Alajuela bajo el mando del Coronel Manuel del Bosque), por el gobierno de la República de aquellos años como por testimonios orales de soldados que pelearon junto a él en la II Batalla de Rivas. No obstante, no fue sino hasta 1891, casi 30 años después de su muerte, que se le reconoció su gesta y fue aceptado como héroe nacional. El reconocimiento oficial no fue sino hasta el 2011…!!!

Pues bien, espero que les haya quedado claro que tanto Emanuel Mongalo como Juán Santamaría existieron y ambos fueron héroes en diferentes batallas; y ambos son héroes nacionales de sus respectivos países.

Toda la Campaña Nacional 1856-1857, la II Batalla de Rivas y el sacrificio de Juán Santamaría en particular, son momentos culminantes de nuestra historia patria debido a que, como resultado, Costa Rica le da un fuerte impulso al proceso de construcción de su Estado-Nación y, a la vez, representa el fortalecimiento de nuestra identidad nacional y de nuestra independencia.

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