ENCRUCIJADA POLITICA MUNDIAL EN ESTADOS UNIDOS

A nivel global se ha ido presentando un fenómeno que no se veía desde el período entre-guerras 1919 – 1939, el cual se caracterizó por la irrupción en el escenario político global de líderes autoritarios surgidos inmediatamente antes, durante y después de la más grande crisis económica de la modernidad, como lo fue La Gran Depresión. En aquel entonces ejercieron el poder figuras como Ioseph Stalin, Adolf Hitler, Benito Mussolini, Hideki Tojo, Ion Antonescu, Francisco Franco y otros.

Hoy tenemos a Vladimir Putin, Xi Jinping, Tayyip Erdogan, Rodrigo Duterte, Victor Orban y otros surgidos antes, durante y después de la segunda más aguda crisis económica y financiera de los últimos 100 años. Cada uno de ellos son líderes profundamente nacionalistas y, además, certificadamente ególatras, populistas, inteligentes, pragmáticos y realmente populares en sus países. Tal es el caso del epítome de todos ellos, Vladimir Putin, quien según recientes sondeos del Levada Center, el 82% de los rusos lo apoyan plenamente. Desde que el ex teniente general de la KGB entró en funciones ejecutivas al máximo nivel en la Federación Rusa hace 16 años -y a pesar de las crisis sucesivas que atravesó el país- se ha cuadruplicado el ingreso medio de la población, el desempleo se redujo a la mitad (actualmente en 4.9%) y, durante estos años, ha invertido en forma consistente en la educación y la salud pública. Su decisión de anexar Crimea y su intervención exitosa en Siria le dieron un lustre imperialista a su régimen, le ha dado el estatus de figura global y le ha devuelto el orgullo a la Madre Rusia, tan vilipendiado en las últimas dos décadas.

También tenemos el extraordinario caso de Xi Jinping, ingeniero químico hijo de un cercano colaborador de Mao Xedong y claro ejemplo de los “princeling” (equivalente comunista de sangre azul, término con el que son identificados los hijos de los dirigentes históricos que forman una especie de nobleza dinástica del PCCh) quien ha acumulado todos los poderes en China – desde que en el 2007 fue nombrado como Jefe del Partido Comunista de Shanghai – al ser aclamado recientemente como el “líder central” de su país (ningún líder chino, desde Mao Xedong, ha acumulado tanto poder como Xi) gracias a su estilo pragmático, populista, anti corrupción, promotor del mercado, heterodoxo en cuestiones ideológicas, con amplia experiencia burocrática y cuidadosamente conservador. El ser el líder máximo y omnipresente de la segunda economía más poderosa del planeta, lo pone en un sitial exclusivo y de enorme influencia geo-política, geo-económica, geo-financiera y, por supuesto, militar.

La irrupción de Donald Trump en la escena política estadounidense puede perfectamente encuadrarse dentro de esta tendencia. Es un personaje autoritario, exitoso, pragmático, inteligente e irreverente que ha sabido decirle a sectores muy golpeados de la sociedad estadounidense, como lo son los “poor whites” (los blancos pobres), que el sistema los ha olvidado desde la década de los 70s cuando la desaceleración industrial, la automatización, la globalización y cuando el sector de alta tecnología y de servicios transformó la economía de USA y golpeó tremendamente la posición de este sector de la sociedad, al eliminar trabajos y desplomar salarios para los sectores menos educados, mientras que la riqueza se ha iba acumulando de forma constante y hasta grosera en la parte superior de la pirámide social.

A medida que este sector se ha ido convirtiendo en una minoría en la sociedad estadounidense, sus recelos, iras y resentimientos se han ido acumulando al punto de que aquel que les diga que va a restablecer sus “derechos raciales”, se convierte en su paladín y mesías. Pensemos, por un momento, lo que significa que Donald Trump le haya dicho a este sector de la sociedad estadounidense, y a otros que no disimulan su desagrado y oposición a grupos raciales y religiosos que consideran “anti-americanos” como a los árabes y musulmanes, que va a restringir la inmigración “indeseada” y que va a construir un muro en la frontera con México (país de donde procede la mayoría de aquellos que han usurpado los trabajos de los “poor whites”), así como el constante bombardeo publicitario con el slogan “Make America Great Again”, con la obvia intención de exacerbar el resentimiento y resucitar el nativismo, el aislacionismo comercial y el nacionalismo, y convencerlos de que él los dirigirá hacia una época en la cual estos grupos vuelvan a sentirse parte importante del desarrollo económico, social y cívico de su país. Posición que han perdido en favor de grupos raciales como los hispanos y los afro-americanos, sin mencionar otros grupos minoritarios pero de gran poder económico, social y político como son los judíos, los chinos, los coreanos y otros.

El trumpismo, que ha sacado a la superficie contradicciones sociales, económicas y políticas muy serias y de raíces muy hondas en los Estados Unidos, ha llegado para quedarse en la escena política estadounidense; y aunque pierda las elecciones este próximo 8 de Noviembre, está claro que la fuerte, autoritaria, ególatra y controversial personalidad de Donald Trump, así como sus postulados llenos de populismo, orgullo nacionalista y reivindicación social y económica, cambiarán a un Partido Republicano que ya no será el mismo de otros tiempos (como la idealizada época Reagan-Bush Sr.). El trumpismo, y en su momento el Tea Party, han ido transformando notablemente el partido político que fundó Abraham Lincoln, y por supuesto, ha sacado a la luz el innegable hecho de que USA necesita revisar profundamente sus prioridades sociales, educativas, políticas, económicas y financieras, pero sobre todo, sus valores de justicia, equidad y libertad, pilares sobre los cuales esa gran nación fue construida, so pena de caer en ese autoritarismo que gana espacio y relevancia en la escena politica mundial. Estados Unidos, el país más rico y poderoso del planeta, debe definitivamente replantear sus prioridades para ser el contrapeso natural a esa tendencia.

Este 8 de Noviembre será un momento clave en la historia estadounidense y será, también, el día que se le ponga fin a una campaña política de la peor ralea que se haya visto jamás en su vida republicana. Pero lo sembrado en ella volverá, de eso a mi no me cabe duda… y es solo cuestión de saber si USA estará a la altura de enfrentar y solventar las exigencias históricas que se avecinan. Sea cualquiera que sea su proceder, los resultados habrán de afectarnos, querramos o no, de forma irremediable.

2 thoughts on “ENCRUCIJADA POLITICA MUNDIAL EN ESTADOS UNIDOS

  1. Great article friend, thanks for sharing..

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