¿AISLACIONISMO?

El vacío absoluto no existe, y menos en política o en economía.

Si alguno se retira… no faltará quien ocupe su lugar. Eso es una ley incuestionable.

Si USA se aisla o quiere imponer a ultranza sus reglas en el proceso de globalización económica y comercial por medio de renegociaciones unilaterales o bilaterales…vendrá otro, desde las tierras de los Estados en Guerra, que intentarà ocupar su lugar.

El aislacionismo no es forma de liderar y mucho menos premisa para cimentar respeto en un mundo profundamente sumido en la IV Revolución Industrial (4.0).

En el actual momento histórico global, el aislacionismo es, por el contrario, sinónimo de crisis y fracaso.

¿PARA QUE SIRVEN LAS IDEOLOGIAS?

Yo creo que todas las ideologías, al ser concepciones humanas, son intrínsicamente imperfectas. Además de ello, al ser seres humanos con todas sus virtudes y defectos los que las ponen en práctica, se cae invariablemente en el error, en el interés personal, en la imposición político-económica y en la insatisfacción individual y social.

La historia, desde que hemos llevado registro de la misma, confirma esta tesis. El principal error, y que da origen a todos los demás, es creer en la perfección de “una ideología”. En este orden de ideas, creo que “ideologías” tanto de la izquierda como de la derecha son muy suceptibles de equivocar el camino y caer en distorsiones groseras como lo son las tiranìas y las dictaduras, o en convertir países en “fincas privadas” de una familia gobernante y hereditaria, o en creer que la absoluta libertad del mercado o la rígida planificación estatal son los panaceas para todos los males de nuestra especie.

El socialismo tiene extraordinarios postulados que no riñen en nada con nuestra naturaleza pues todo acto humano es, por definición, social; pero su praxis política, especialmente aquella derivada del socialismo marxista/leninista o maoista, tiende a desvirtuar esa esencia. Las ideologías de derecha, sin restricciones tanto políticas como jurídicas, tienden a desvirtuar el sentido social de la actividad política y económica.

He abogado toda mi vida por una posición socialdemócrata al estilo de los países nórdicos con la firme convicción de que, por más que queramos disimularlo, los problemas intrínsecos a una actividad profundamente humana como es la política y el ejercicio del poder, siempre tendrán la capacidad de descarrilar hasta las mejores intenciones.

No hay perfección, lo que hay y debe de haber es la intención de buscar el máximo fin de la política: el bien común. Y ese debe de ser el norte que defina nuestros esfuerzos. La humanidad lleva casi 10 mil años buscando la mejor fórmula. Y seguimos y seguiremos en esa búsqueda aunque algunos necios digan que a mitad del siglo XIX ya un obtuso nos dejó la ruta, o que una escuela en el centro de Europa que se llenó de nóbeles de economía, y con ecos en las costas de los grandes lagos estaounidenses, nos diga que la solución de todos nuestros males radica en la absoluta libertad económica y sus variantes.

En definitiva, al ser el hombre imperfecto pero perfectible, lo serán también sus formas de organizar y dirigir la sociedad, sus propuestas políticas y todas sus manifestaciones económicas.

La búsqueda de la mejor alternativa es una lucha que, indefectiblemente, continúa y continuarà…

ENCRUCIJADA POLITICA MUNDIAL EN ESTADOS UNIDOS

A nivel global se ha ido presentando un fenómeno que no se veía desde el período entre-guerras 1919 – 1939, el cual se caracterizó por la irrupción en el escenario político global de líderes autoritarios surgidos inmediatamente antes, durante y después de la más grande crisis económica de la modernidad, como lo fue La Gran Depresión. En aquel entonces ejercieron el poder figuras como Ioseph Stalin, Adolf Hitler, Benito Mussolini, Hideki Tojo, Ion Antonescu, Francisco Franco y otros.

Hoy tenemos a Vladimir Putin, Xi Jinping, Tayyip Erdogan, Rodrigo Duterte, Victor Orban y otros surgidos antes, durante y después de la segunda más aguda crisis económica y financiera de los últimos 100 años. Cada uno de ellos son líderes profundamente nacionalistas y, además, certificadamente ególatras, populistas, inteligentes, pragmáticos y realmente populares en sus países. Tal es el caso del epítome de todos ellos, Vladimir Putin, quien según recientes sondeos del Levada Center, el 82% de los rusos lo apoyan plenamente. Desde que el ex teniente general de la KGB entró en funciones ejecutivas al máximo nivel en la Federación Rusa hace 16 años -y a pesar de las crisis sucesivas que atravesó el país- se ha cuadruplicado el ingreso medio de la población, el desempleo se redujo a la mitad (actualmente en 4.9%) y, durante estos años, ha invertido en forma consistente en la educación y la salud pública. Su decisión de anexar Crimea y su intervención exitosa en Siria le dieron un lustre imperialista a su régimen, le ha dado el estatus de figura global y le ha devuelto el orgullo a la Madre Rusia, tan vilipendiado en las últimas dos décadas.

También tenemos el extraordinario caso de Xi Jinping, ingeniero químico hijo de un cercano colaborador de Mao Xedong y claro ejemplo de los “princeling” (equivalente comunista de sangre azul, término con el que son identificados los hijos de los dirigentes históricos que forman una especie de nobleza dinástica del PCCh) quien ha acumulado todos los poderes en China – desde que en el 2007 fue nombrado como Jefe del Partido Comunista de Shanghai – al ser aclamado recientemente como el “líder central” de su país (ningún líder chino, desde Mao Xedong, ha acumulado tanto poder como Xi) gracias a su estilo pragmático, populista, anti corrupción, promotor del mercado, heterodoxo en cuestiones ideológicas, con amplia experiencia burocrática y cuidadosamente conservador. El ser el líder máximo y omnipresente de la segunda economía más poderosa del planeta, lo pone en un sitial exclusivo y de enorme influencia geo-política, geo-económica, geo-financiera y, por supuesto, militar.

La irrupción de Donald Trump en la escena política estadounidense puede perfectamente encuadrarse dentro de esta tendencia. Es un personaje autoritario, exitoso, pragmático, inteligente e irreverente que ha sabido decirle a sectores muy golpeados de la sociedad estadounidense, como lo son los “poor whites” (los blancos pobres), que el sistema los ha olvidado desde la década de los 70s cuando la desaceleración industrial, la automatización, la globalización y cuando el sector de alta tecnología y de servicios transformó la economía de USA y golpeó tremendamente la posición de este sector de la sociedad, al eliminar trabajos y desplomar salarios para los sectores menos educados, mientras que la riqueza se ha iba acumulando de forma constante y hasta grosera en la parte superior de la pirámide social.

A medida que este sector se ha ido convirtiendo en una minoría en la sociedad estadounidense, sus recelos, iras y resentimientos se han ido acumulando al punto de que aquel que les diga que va a restablecer sus “derechos raciales”, se convierte en su paladín y mesías. Pensemos, por un momento, lo que significa que Donald Trump le haya dicho a este sector de la sociedad estadounidense, y a otros que no disimulan su desagrado y oposición a grupos raciales y religiosos que consideran “anti-americanos” como a los árabes y musulmanes, que va a restringir la inmigración “indeseada” y que va a construir un muro en la frontera con México (país de donde procede la mayoría de aquellos que han usurpado los trabajos de los “poor whites”), así como el constante bombardeo publicitario con el slogan “Make America Great Again”, con la obvia intención de exacerbar el resentimiento y resucitar el nativismo, el aislacionismo comercial y el nacionalismo, y convencerlos de que él los dirigirá hacia una época en la cual estos grupos vuelvan a sentirse parte importante del desarrollo económico, social y cívico de su país. Posición que han perdido en favor de grupos raciales como los hispanos y los afro-americanos, sin mencionar otros grupos minoritarios pero de gran poder económico, social y político como son los judíos, los chinos, los coreanos y otros.

El trumpismo, que ha sacado a la superficie contradicciones sociales, económicas y políticas muy serias y de raíces muy hondas en los Estados Unidos, ha llegado para quedarse en la escena política estadounidense; y aunque pierda las elecciones este próximo 8 de Noviembre, está claro que la fuerte, autoritaria, ególatra y controversial personalidad de Donald Trump, así como sus postulados llenos de populismo, orgullo nacionalista y reivindicación social y económica, cambiarán a un Partido Republicano que ya no será el mismo de otros tiempos (como la idealizada época Reagan-Bush Sr.). El trumpismo, y en su momento el Tea Party, han ido transformando notablemente el partido político que fundó Abraham Lincoln, y por supuesto, ha sacado a la luz el innegable hecho de que USA necesita revisar profundamente sus prioridades sociales, educativas, políticas, económicas y financieras, pero sobre todo, sus valores de justicia, equidad y libertad, pilares sobre los cuales esa gran nación fue construida, so pena de caer en ese autoritarismo que gana espacio y relevancia en la escena politica mundial. Estados Unidos, el país más rico y poderoso del planeta, debe definitivamente replantear sus prioridades para ser el contrapeso natural a esa tendencia.

Este 8 de Noviembre será un momento clave en la historia estadounidense y será, también, el día que se le ponga fin a una campaña política de la peor ralea que se haya visto jamás en su vida republicana. Pero lo sembrado en ella volverá, de eso a mi no me cabe duda… y es solo cuestión de saber si USA estará a la altura de enfrentar y solventar las exigencias históricas que se avecinan. Sea cualquiera que sea su proceder, los resultados habrán de afectarnos, querramos o no, de forma irremediable.

UNA REFLEXION NUMERICA

La palabra Islam significa “entregarse a una condición de paz y seguridad a través de la lealtad, la sumisión y el sometimiento a Dios”.

Hay aproximadamente 370 millones de árabes en el mundo, incluyendo la diáspora; y de ellos aproximadamente 345 millones son musulmanes, ya sean sunitas o shiitas, y se calcula que solo el 7% son fundamentalistas, o sea 24 millones; y dentro de ellos los radicales FUNDAMENTALISTAS e islamistas se calculan que representan aproximadamente el 5% (1.2 millones).

El país árabe más poblado es Egipto, y el país musulmán más poblado es Indonesia. El país con la mayor población pero con la menor incidencia del Islam es China (1300 millones de habitantes y solo el 3% musulmán), y el país con la menor población pero con la mayor incidencia del Islam es Maldivas (350000 habitantes con 100% de musulmanes).

Hay aproximadamente 1500 millones de musulmanes en el mundo, de los cuales solo el 23% son árabes.

Por lo tanto:

1- De cada 100 musulmanes, 23 son árabes.
2- De cada 100 árabes, 7.2 no son musulmanes.
3- De cada 100 musulmanes, 1.6 son fundamentalistas.
4- De cada 100 fundamentalistas, 7 son radicales fundamentalistas e islamistas.
5- De cada 100 musulmanes, 0.08 son radicales fundamentalistas e islamistas.

De lo que se puede inferir de que NO todos musulmanes son árabes NI que todos los musulmanes son radicales fundamentalistas e islamistas, siendo que el grupo responsable del proceso terrorista solo representa el 0.08% de TODO el Islam…

Son muy pocos dentro de la totalidad del Islam… pero que peligrosos y destructivos que son tanto para el mundo en general como para el Islam en particular…

EL JUICIO DE LA HISTORIA

La izquierda socialista/marxista en general, latinoamericana en particular y criolla en específico, es fuertemente emocional. No es realista ni lógica. Es simplemente emocional e irremediablemente utópica.

La historia ha juzgado y juzga a la izquierda socialista/marxista no solo por sus evidentes y costosos fracasos a lo largo de los últimos 170 años, sino también por la incuestionable e hipócrita actitud de apropiarse de la bandera de ser la salvación de los pobres y desdichados del planeta. Y por haber sido históricamente incapaz, desde su germinación allá en la década de los 40s del siglo XIX por un par de burgueses prusianos, de crear un sistema político y económico que sea alternativa real y efectiva a la democracia liberal y al capitalismo.

Mientras que la democracia liberal (o las derivaciones como la socialdemocracia y el socialcristianismo), y en especial su odiado capitalismo, han logrado sacar más de 1500 millones de seres humanos de la pobreza en los últimos 150 años, la izquierda socialista/marxista vive religiosamente embelesada esperando el “salto social y político” hacia el edén comunista profetizado por sus mesías y, a medida que esa infructuosa espera se alarga, empobrece a los pueblos en su nombre (no a la enquistada nomenclatura), alimenta el resentimiento social y fomenta las “guerras” fratricidas de clases.

La utopía, el empecinamiento en desconocer la realidad de sus fracasos y su inagotable capacidad para estancarse en sus justificaciones ideológicas, son lastres que la han arrinconado en la esquina equivocada de la historia.

Claro… la arrinconada es la izquierda socialista/marxista… no aquellos que usufructúan y viven de ella…

Nunca la humanidad ha atestiguado semejante inversión de “inconciencia social”…

LA INEXORABLE CUARTA REVOLUCION INDUSTRIAL

La primera Revolución Industrial se da entre 1760 y 1830 y se caracterizó por el paso de la producción manual a la producción mecanizada. La segunda inicia cerca de 1850 con la la electricidad que permitió la manufactura/producción en masa. La tercera pertenece enteramente a la segunda mitad del siglo XX y se caracteriza por el predominio de la electrónica y la tecnología de la información y las telecomunicaciones.

La cuarta Revolución Industrial, o como la llaman los economistas 4.0, ya está en desarrollo y sus artífices serán las “cosas” del internet, las redes globales, las nanotecnologías, neurotecnologías, robots, inteligencia artificial, biotecnología, sistemas de almacenamiento de energía, drones e impresoras 3D, etc. Ya estamos embuidos en este proceso, y dado que es indetenible pues eventualmente gobiernos – pero sobre todo el sector empresarial – podrán crear redes inteligentes con capacidad de controlarse a sí mismas a lo largo de toda la cadena de información, de ejecución, producción, logística, distribución y generación eficiente de valor, se hace imperativo que nos preparemos ante estos profundos cambios que se avecinan y que, si se aprovechan correctamente, tienen el potencial de elevar los niveles de ingreso globales y mejorar la calidad de vida de amplios sectores de la humanidad; incluidos, por supuesto, nuestro país y nuestra región Centroamericana.

Pero, al igual que las anteriores Revoluciones Industriales (que fueron estadios superiores sucesivos del desarrollo tecnológico de la humanidad), la 4.0 trae consigo aspectos únicos, diferenciales y radicales (y ya los estamos notando) cuyas consecuencias planetarias tendrán un profundo impacto en nuestro modo de ser y en el como nos relacionamos. Esta revolución, que repito ya está aquí y que se afianza inexorable y vertiginosamente, afectará los mercados de empleo, el futuro concepto que tendremos de “trabajo”, el comercio internacional, la desigualdad social, la seguridad geopolítica y los marcos éticos, entre muchos otros aspectos que aún hoy consideramos intocables, o como mínimo, los damos por sentado.

Elizabeth Garbee, investigadora de la Universidad Estatal de Arizona (ASU) considera que “En el juego del desarrollo tecnológico, siempre hay perdedores. Y una de las formas de inequidad que más me preocupa es la de los valores. Hay un real riesgo de que la élite tecnocrática vea todos los cambios que vienen como una justificación de sus valores. Ese tipo de ideología limita gravemente las perspectivas que se traen a la mesa a la hora de tomar decisiones (políticas), lo que a su vez exacerba la inequidad que ya vemos en el mundo hoy”.

Esta Revolución 4.0 “… es prometedora y el entusiasmo no es injustificado ya que estas tecnologías representan avances asombrosos. Pero el entusiasmo no es excusa para la ingenuidad y la historia está plagada de ejemplos de cómo la tecnología pasa por encima de los marcos sociales, éticos y políticos que necesitamos para hacer buen uso de ella”, remata la investigadora.

¿Qué tan preparado está nuestro país para ser parte integral de esta revolución? ¿Estamos preparando nuestras generaciones más jóvenes con las herramientas necesarias para enfrentar este tsunami que los habrá de definir en su identidad histórica?

La respuesta, a como son las cosas en esta tierra bendita, probablemente la tendremos hasta que sus efectos los tengamos encima…

12 DE OCTUBRE

Un día como hoy pero de 1492, Cristóbal Colón arribaba a Guanhani, una isla en la Bahamas bautizada por el almirante como San Salvador, dando con ello inicio a una de las grandes odiseas de la humanidad.

Hay suficiente evidencia histórica e historiográfica que nos hace pensar que Cristóbal Colón no fue el primero en llegar a nuestro continente, y es probable que chinos, vikingos y otros ya hubiesen andado por estos lares siglos antes que él. La diferencia radica que con el arribo de Colón se inicia todo un proceso civilizatorio en el cual participaron todas las potencias mercantilistas europeas (España, Portugal, Francia, Gran Bretaña y Países Bajos) y con el cual el continente americano ineludiblemente terminó integrado a la civilización occidental y al mundo en general.

Colón fue patrocinado por los reyes católicos de España Isabel de Castilla y Fernando de Aragón quienes, a su vez, eran los representantes de los dos grandes reinos españoles que, después de conquistar los reinos de León, Navarra y Granada, habían llevado el peso del final de la Guerra de la Reconquista de la península de manos de los moros. Esa guerra de reconquista había durado 8 siglos y terminó precisamente en 1492. El período comprendido entre la caída de Constantinopla en 1453 y el final de la reconquista española con la caída del reino Nazarí de Granada el 2 de Enero de 1492, se toma como la transición entre el final de la Edad Media y el inicio del Renacimiento en Europa. España, ya unificada bajo los reyes católicos, era una tierra que además de la masa plebe y campesina pobre e ignorante, estaba plagada de un clero dominante, soldados, aventureros, oportunistas y mercenarios que lo único que habían conocido a lo largo de sus vidas era la guerra y el pillaje. Era, a resumidas cuentas, una sociedad altamente militarizada y fuertemente religiosa y dueña de un innegable legado histórico y cultural que se remontaba hasta los fenicios y allende.

Aquellos que llegaron con Colón, el mismo almirante y por supuesto, los que llegaron posteriormente durante la conquista y la colonia, eran fieles representantes de esa sociedad acostumbrada a la guerra, a la búsqueda de riqueza y gloria. Y las nuevas tierras “descubiertas” eran un escenario perfecto para actuar como válvula de escape a esa enorme presión que significaba para esa sociedad el verse libre de conflictos. Y trajeron consigo tanto sus demonios como sus valiosas galas civilizatorias.

A la llegada de Colón, nuestro continente – que debe su nombre al navegante, cartógrafo y viajero italiano Americo Vespucci – había estado y estaba poblado por algunas de las civilizaciones más antiguas y desarrolladas que la humanidad haya conocido jamás. Desde hacía más de 15000 años, América había sido ocupada por grupos humanos desde Alaska hasta la Tierra del Fuego, y del Pacífico hasta el Atlántico; es decir, prácticamente todos los ambientes naturales y su inagotable variedad biológica ya eran conocidos y explotados por nuestros indígenas: los áridos desiertos de las costas peruana y chilena, los desiertos del suroccidente de los Estados Unidos, las grandes planicies de Norteamérica y las interminables pampas argentinas; la monumental cordillera de los Andes y las montañas rocosas, las selvas de Yucatán, Darién y Amazonas y las heladas tierras del norte del Canadá y el extremo sur de América. Estos grupos humanos habían conformado civilizaciones que, en el siglo XV, no tenían nada que envidiarle a las europeas, principalmente la Maya, la Inca y la Azteca que habían alcanzado niveles políticos (Estados), sociales, militares y culturales extraordinarios, pero también civilizaciones intermedias de gran valor como los Hohokam, Pueblo y los Anasazi de Norte América que habían desarrollado habilidades de ingeniería y arquitectura monumentales, sistemas de riego y organizaciones sociales complejas. Los taironas de la Sierra Nevada de Santa Marta quienes alcanzaron complejas formas de desarrollo agrícola y cuyos restos arqueológicos nos hablan de una cultura bastante desarrollada en campos como la ingeniería y la orfebrería. Son notables sus logros alcanzados en la construcción de enormes terrazas de tierra y rocas, cuya función primordial era aumentar el espacio horizontal plano en áreas donde era prácticamente imposible hallar un sitio donde construir una casa; y los taironas no solamente construyeron una o dos casas, sino poblaciones enteras con cientos de casas cimentadas sobre roca, sin emplear materiales cohesivos así como puentes monolíticos, grandes plazoletas enlosadas de piedras bien pulidas, sistemas de canalización de las aguas lluvia que evitaban el lavado y erosión de los empinados perfiles montañosos, y hasta el riego artificial en la árida costa aledaña a su localización geográfica. O civilizaciones enigmáticas como los Huetares en Costa Rica, de la cual aún estamos descubriendo por sus grandes legados en Guayabo de Turrialba (sitio que se cree fue un centro “universitario” y no un cacicazgo como muchos han creído) y por su extraordinario testimonio plasmado en la formidables bolas de piedra (patrimonio de la humanidad) únicas en el mundo y que, aún hoy día, siguen siendo un misterio su significado, aunque ya hayan teorías que hablan de ser la creación de un pueblo excepcional y navegante que recorrió los mares del mundo muchísimo antes de que civilizaciones tan antiguas como la Sumeria aprendieran a escribir. O civilizaciones extintas a la llegada de los españoles que habían alcanzado asombrosos estadios de desarrollo civilizatorio como la Olmeca, la Tiahuanaca en el altiplano boliviano y las Teotihuacana, Tolteca, Zapoteca, Mixteca, pueblos chichimecas, entre otras en Meso-América. Logros de este tipo alcanzados por muchas de nuestras civilizaciones originarias, solamente son posibles en sociedades que los arqueólogos llaman “complejas”, para indicar que han alcanzado altos niveles de manejo de los intereses públicos con un complejo sistema de centralización administrativa y jerarquización de los individuos en el ámbito de lo político.

En síntesis a la llegada de Colón a América y antes del inicio de la conquista y colonización por parte de los europeos de estas tierras, hubo y había en nuestra América civilizaciones extraordinarias que rivalizaban con cualquiera del viejo mundo occidental y mediterráneo como la egipcia, la romana, la griega o la musulmana. Nuestras civilizaciones autóctonas no tenían nada que envidiarle a las civilizaciones europeas, ni siquiera en el desarrollo de las matemáticas (conocieron el cero con los Olmecas 10 siglos antes de Cristo) o las ciencias (astronomía y ciencias agrícolas principalmente), la ingeniería y la arquitectura (todas ellas constructoras monumentales) o en la literatura de la cual, pese a la destrucción de muchas obras por el fanatismo religioso, sobrevivieron testimonios de valor universal como el Popol Vuh y el Libro de Chilam Balam (un compendio de historias y leyendas conservadas por la tradición oral maya).

El 12 de Octubre no es una fecha para festejar un encuentro de culturas porque eso NO sucedió. Lo sucedido fue una aculturación de nuestras grandes civilizaciones por parte de una cultura dominante y esencialmente imperialista, producto de una profunda transformación que se había gestado a lo largo de un período bélico y sociopolítico (15 siglos) dominado por la incertidumbre, la ignorancia, la omnipresencia del elemento religioso exclusivista, la férrea y desigual estructura social del feudalismo y el expansionismo territorial que, aún hoy día, tiene efectos en la cultura occidental: el medioevo. El 12 de Octubre debemos de celebrar, ante todo y sobre todo, el que se nos haya concedido la oportunidad de descubrir y apreciar el grandioso legado que es el pasado de nuestra América y de su innegable aporte al desarrollo de la humanidad, especialmente a partir del siglo XVI. Debemos de celebrar, así mismo, el tener la oportunidad de profundizar el convencimiento de que debemos despojarnos de una vez y para siempre de ese odioso síndrome de “víctima histórica” que nos ha maniatado durante siglos y que ha sido potenciado en el imaginario popular por ideologías aberrantes que lo único que han logrado es señalar una culpa histórica que no tiene resarcisión; y justificar con ello nuestras deficiencias e indolencias para así también justificar sus utopías políticas.

El 12 de Octubre debemos de celebrar nuestra humanidad, esa misma que pese a nuestras deficiencias como especie, ha sobrevivido y crecido gracias al enorme acervo histórico al que todas las civilizaciones del mundo han contribuido. Y al cual nuestras civilizaciones originarias contribuyeron de forma decidida con su innegable genio…

¡¡Honrémoslas conservando y amando su indiscutible legado de grandeza…!!

ERROR DIPLOMATICO IMPERDONABLE

Don Luis Guillermo Solís ha cometido en la Asamblea General de las Naciones Unidas el día 20 de Setiembre del 2016 una de las mayores torpezas de su administración. No solo manchó la imagen internacional de nuestro país, un activo muy valioso para nuestros intereses nacionales en los actuales escenarios geopolítico y geo-comercial, pues varias cadenas noticiosas internacionales han dado cuenta del hecho y lo asocian con el retiro simultáneo y coordinado de la delegaciones de Venezuela, Nicaragua, Cuba, Bolivia y Ecuador, sino que, y he aquí una vergüenza nacional, provocó que Brasil haya llamado a nuestro embajador en Brasilia a consultas como resultado de este desaire a su presidente el señor Michele Temer. O sea, por un lado la opinión internacional nos asocia con los regímenes de países que son claros ejemplos de la izquierda socialista marxista latinoamericana, y por el otro nos vemos envueltos en un incidente diplomático con un país amigo.

Hemos sido puestos, por la torpeza del presidente Solís, en la incómoda situación de tener que dar explicaciones y excusas a un país amigo que además resulta ser la mayor economía latinoamericana y con el cual hemos tenido relaciones diplomáticas y comerciales muy cordiales y sólidas a lo largo de muchas décadas. Para nadie en la diplomacia internacional es un secreto que la cortesía con la que se reciben las excusas y las explicaciones no equivale a un borrón y cuenta nueva. Nada tan lejano de la realidad. Las afrentas diplomáticas entre Estados no son cuestiones para olvidar, son cuentas a cobrar.

Además del penoso proceder, que ha causado indignación en la opinión nacional (sea de opinólogos o de “ignorantes de a pie”, de expertos o de quien sea) también han causado enojo las pueriles excusas dadas por el señor canciller, quien ha quedado muy mal parado por el equivocado manejo y mensaje que escogió para disimular y excusar el horror cometido por su jefe. El gran legado dejado por extraordinarios cancilleres como don Gonzalo J. Facio, don Rodrigo Madrigal Nieto, don Bernd Niehaus, don Bruno Stagno y otros ha sido irrespetado de forma imperdonable.

Y es que seamos sinceros. Lo hecho por el presidente NO refleja absolutamente para nada la idiosincrasia tica, ni mucho menos la larga tradición diplomática de respeto a la institucionalidad democrática de los Estados (y Brasil ES una democracia) y a la merecida autoridad moral que ha caracterizado a nuestro país a lo largo de las décadas en el concierto mundial de las naciones. Lo que hizo don Luis Guillermo, de abandonar la Asamblea General como protesta porque “Costa Rica no está de acuerdo con ciertas situaciones que se han dado en Brasil” antes del discurso del presidente Michele Temer, NO es Costa Rica y NO representa a Costa Rica ni a la gran mayoría de su gente; aunque ya es obvio que si refleja su verdadero talante ideológico, el cual hoy (a pesar de haber tratado de disimularlo desde que estaba en campaña y en lo que lleva de su administración) ha quedado fehacientemente evidenciado. No se necesitan más pruebas ni para confirmarlo ni para afirmarlo.

En síntesis, este opinólogo (para complacer al señor canciller) es del pensamiento que se ha cometido el mayor error diplomático de la historia reciente de nuestro país: ofendimos a un país amigo, nos alienamos con un grupo de países con los que la gran mayoría de este pueblo NO tiene afinidad y quedamos evidenciados de forma difícil de borrar frente a la opinión internacional. No valen las apresuradas excusas de que lo hecho no fue ni acordado ni coordinado con los gobiernos de Cuba ni con los países del ALBA. La percepción a esos niveles de política internacional, es sencillamente vital. Ni más ni menos.

Y para cerrar con una nota tristemente cómica dada la comprobación de la magnitud del horror cometido, hubiese sido más inteligente, por no decir sagaz, el haber dicho que simplemente el señor presidente solo tenía ganas de ir al baño y que ya no aguantaba las ganas… probablemente unas cuantas risas hubiesen sido el precio a pagar, no el carísimo ridículo al que hemos sido expuestos.

LA ALCANCIA

Tengo una alcancía en la que he depositado, año tras año, cada uno de los comentarios idiotas que he hecho. Pesa tanto que ni con grúa la levanto; así que la he dejado quieta ahí donde siempre me ha servido fielmente: en una esquina de mi conciencia.

En ella he depositado mis comentarios idiotas de todas las denominaciones e, inclusive, demasiados se han repetido muchísimas veces. Esta es una clara señal de que mi alcancía solo está para recibir el depósito, no para cuestionar su valor.

¡Soy yo el único responsable de la valoración!

Con el pasar del tiempo me he vuelto más avaro con los depósitos pero eso no significa, para nada, que no siga pasando a dejarle “alguito”, aunque ahora sea de forma más esporádica. Las razones de esa merma son debidas a que, afortunadamente, me he vuelto muy severo con mis valoraciones, a que han desaparecido en gran medida el impulso y las imprudencias juveniles, así como la soberbia y la indiferencia que una vez, no muy lejana en el tiempo, me hacían un asiduo colaborador.

Y aunque suene irónico, estoy muy agradecido de no tener que pasar a cada rato a hurgar la rendija oscura e insensible de mi alcancía para comentarios idiotas. El haber ahorrado por tantos años me está pagando con réditos porque los tesoros que me ha dejado con sus enseñanzas son invaluables, entre ellos, el respeto para conmigo y para con los demás.

Pero, por encima de todos los beneficios, hay una lección en particular que aprecio de sobremanera por lo difícil que me ha sido aprenderla y practicarla. Y es aquella que he resumido en la siguiente frase:

“Si no tienes nada valioso que decir entonces deja que sea el valor de tu silencio el que hable por ti”

Mi alcancía para comentarios idiotas ha cumplido, y sigue cumpliendo, su cometido a cabalidad; y es por su enorme poder didáctico y existencial que se las recomiendo fervorosamente.

LAS DIFERENCIAS ENTRE VENEZUELA Y BRASIL

En Brasil se dio el juicio político contra la señora presidente Dilma Rousseff. El proceso, indistintamente de los recovecos políticos, se dio dentro de un marco democrático institucionalizado y aceptado por todos los involucrados y dio como resultado que la señora Rousseff fuese apartada del poder por 180 días. Las dos cámaras legislativas aprobaron el juicio político, la Corte Suprema de Justicia mantuvo en todo momento su neutralidad y el ejecutivo tuvo sus alternativas para defenderse sin lesionar el marco democrático y republicano del país.

Claro… ya hay quienes gritan ¡Golpe de Estado!

En Venezuela, por el contrario, el ejecutivo tiene secuestrado el poder judicial y el tribunal electoral, con lo cual ha prácticamente anulado el papel de la Asamblea Nacional (depositaria exclusiva de la voluntad popular), ente que fue elegido en elecciones abiertas y democráticas que el partido del actual “presidente” perdió por abrumadora diferencia. Además, las protestas populares, la situación caótica tanto social como económica y política (referendum revocatorio) y de rebote, pero no menos importante, el tener presos políticos; son situaciones que NO enfrenta Brasil a como las enfrenta y fomenta diariamente el régimen de Nicolás Maduro.

En otras palabras, el marco democrático y republicano de Venezuela no solo ha sido irrespetado, sino que que ha sido secuestrado y violentado flagrantemente por el ejecutivo.

El que nuestros ex-presidentes y hasta la OEA estén pidiendo y considerando la aplicación de la Carta Democrática, se justifica a todas luces para el caso de Venezuela, no así para el caso de Brasil. Pero… ya hay gente clamando parcialización de nuestros ex-presidentes (y tácitamente de la OEA) porque nadie, en estos momentos, está pidiendo un trato igual para Brasil.

O sea… ¿Es tal la demagogia y la ceguera ideológica que son incapaces de ver las diferencias entre las circunstancias de ambos países?